Con la excusa de la persecución de terroristas, Islamabad ha provocado incontables incidentes fronterizos desde la toma del poder del Talibán en agosto del 2021.
Las mujeres baluches hoy en día viven bajo una doble carga. Por un lado, el Estado, que libra una guerra brutal de desapariciones forzadas, masacres y militarización. Por otro lado, las estructuras patriarcales de la sociedad.
¿Por qué la voz del pueblo baluche es un susurro en el concierto estridente del mundo actual? ¿Quiénes silencian esa voz? ¿Por qué los grandes medios callan cuando los hombres y mujeres de Baluchistán cargan con tanto dolor por sus muertos?
Entre muchas de las políticas abortadas tras la caída de Khan, también quedó de costado la cuestión de Baluchistán, a donde había viajado en varias oportunidades para generar proyectos del desarrollo económico para la provincia.
Atrás quedaron los días en que los políticos partidarios del establishment y los sardars (señores feudales) dictaban el discurso; ahora es la resistencia baluche la que define las relaciones sociales y políticas en la región.
Baluchistán, con una población cercana a los quince millones, de un total de 240 que tiene Pakistán, ha sido marginada de sus planes de desarrollo por parte de Islamabad, a pesar de sus ricos yacimientos de petróleo, carbón, oro, cobre y gas.