La mayoría de los baluches viven en la provincia pakistaní de Baluchistán y en la provincia iraní de Sistán y Baluchistán. Un número menor reside en Afganistán.
En el trasfondo del conflicto baluchi está siempre también la porosidad de la frontera con Afganistán y sus propios conflictos internos y geopolíticos. Baluchistán no sólo es la mayor y la más pobre de las provincias paquistaníes, es asimismo la más desértica y menos poblada.
Las acciones terroristas se siguen perpetrando en Pakistán, al punto que los dos conatos de guerra que ha vivido este país, desde el golpe constitucional contra Khan, han sido a consecuencia del terrorismo.
Atrás quedaron los días en que los políticos partidarios del establishment y los sardars (señores feudales) dictaban el discurso; ahora es la resistencia baluche la que define las relaciones sociales y políticas en la región.
Con la excusa de la persecución de terroristas, Islamabad ha provocado incontables incidentes fronterizos desde la toma del poder del Talibán en agosto del 2021.