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Al pueblo baluche no solo se le niegan sus más básicos derechos, sino que los Estados que ocupan sus territorios sostienen una política de represión sistemática.
Por Leandro Albani | 8/07/2026
La reconocida activista baluche Mahrang Baloch fue condenada a cadena perpetua en Paquistán, luego de ser arrestada el año pasado y acusada de tener responsabilidad en la muerte de Shabbir Ahmed, un soldado paramilitar del Cuerpo de Fronteras.
Junto a Baloch fue condenado Sibghatullah Shahji. Ambos activistas integran el Comité Baluche Yekjehti (BYC, por su sigla en inglés), la principal fuerza política y social de la región baluche ocupada por Paquistán. Desde hace años, Mahrang –una joven médica de 33 años que en 2024 fue nombrada por la revista Times y la BBC como una de las cien líderes más influyente de ese año- encabeza la lucha de su pueblo en defensa de sus derechos culturales y políticos, siempre negados por el Estado paquistaní.
Desde el BYC rechazaron en todo momento las acusaciones contra sus dirigentes. Nadia Baloch, hermana y abogada de Mahrang, repudió el veredicto y denunció que les habían negado el debido proceso. Durante el veredicto, se realizó una protesta frente a la cárcel de Hudda, donde Baloch y Shahji se encuentran detenidos, en donde se denunciaron las irregularidades del juicio.
Baluchistán -al igual que Kurdistán- es un territorio dividido por la fuerza, que también abarca el sureste de Irán y el sur de Afganistán. Al pueblo baluche no solo se le niegan sus más básicos derechos, sino que los Estados que ocupan sus territorios sostienen una política de represión sistemática.
Mahrang Baloch
Cuando Baloch fue arrestada, y mantenida varios días incomunicada, Amnistía Internacional (AI) afirmó que la detención de la lideresa baluche y de otros activistas del BYC “muestra un desprecio absoluto por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la ley por los derechos del pueblo baluche conforme a la Constitución de Paquistán y las obligaciones del país en virtud del derecho internacional de los derechos humanos”.
En ese momento, su hermana Nadia declaró: “Ninguna cantidad de violencia y opresión pudo quebrarnos hace dos décadas, y no nos quebrará ahora”.
La militancia de Mahrang Baloch comenzó a sus 13 años de edad, cuando vivió en carne propia la represión paquistaní: su padre, Abdul Gaffar Langove, fue detenido por las fuerzas de seguridad. Cinco años después de ese hecho, Abdul fue arrestado otra vez y su familia tardó dos años en saber de él, hasta que encontraron su cuerpo sin vida en una zanja, con rastros de mutilaciones. A partir de ese momento, Mahrang se transformó en una lideresa indiscutida para el pueblo baluche.
El origen de Mahrang está vinculado a las montañas y a quienes no portan un apellido de estirpe. La médica siempre está vestida con el pashk tradicional de su pueblo y en sus intervenciones en público -muchas de ellas ante cientos de miles de hombres y mujeres -, sus palabras son el espejo de lo que siente y piensa su pueblo.
Orígen de los baluches
La historia del pueblo baluche se construyó en plena Asia Central. La versión más certera sobre sus orígenes es que su nacimiento fue con las tribus que se desplazaron desde el mar Caspio hacia los actuales territorios de Paquistán, Irán y Afganistán entre los siglos V y VIII. Los baluches formaron parte del Imperio persa desde el año 1510 hasta el 1736, cuando el denominado Kanato de Brahui de Kalat obtuvo el control de la región. Desde ese momento, se estableció una dinastía hasta 1839, cuando fue ocupada por tropas británicas. Cuando el siglo XIX finalizaba, Gran Bretaña firmó acuerdos con persas y afganos para dividir Baluchistán entre el este, controlado por Londres, y el oeste, bajo control persa.
La mayoría de los baluches son musulmanes sunitas, pero existe una minoría chiita, y en Paquistán hay zikis, otra minoría conocida como mahdavismo, un subgrupo del islam fundado por Syed Muhammad Jaunpuri en el siglo XV. Para el año 2023, se calculaba que en la región baluche ocupada por Paquistán (un 44% del territorio total) vivían aproximadamente 15 millones de personas, de los 240 millones de habitantes en todo el país. En Irán, totalizan el 2% de la población, con menos de un millón y medio de habitantes, y en Afganistán se calcula que llegan al millón de persona.
El futuro de Mahrang y de los cientos de presos políticos baluches está encadenado al devenir de su pueblo. Aunque silenciados a nivel internacional, las mujeres y los hombres de Baluchistán continúan su larga marcha por liberar sus tierras de quienes hoy las ocupan.
Este artículo fue publicado originalmente en Nos Diario.
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