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Los sindicatos sostienen que las sucesivas reformas han alargado la jornada y reducido la capacidad de negociación de la clase trabajadora.
Por Redacción NR | 1/10/2026
Este 1 de octubre Grecia vive una huelga general convocada por las dos grandes centrales sindicales del país, GSEE (sector privado) y ADEDY (sector público). La protesta está paralizando parte del transporte y de los servicios públicos y se están llevando a cabo concentraciones en Atenas y en otras ciudades contra un proyecto de ley laboral que permitiría jornadas de hasta 13 horas seguidas.
Los sindicatos rechazan el paquetazo antiobrero que prepara el Ministerio, al que acusan de facilitar jornadas de 13 horas, de agravar el agotamiento de una plantilla que ya suma más horas anuales que la media de la UE y de debilitar la negociación colectiva. Entre las reivindicaciones figuran la retirada de esa legislación, la reducción de la semana laboral a 37,5 horas, la recuperación del marco de convenios colectivos anterior a las reformas de la época del rescate, aumentos salariales y la restitución de pagas extra.
El paro afecta a hospitales públicos (médicos, enfermería y emergencias del EKAB), educación, funcionarios judiciales y transporte. En Atenas, el metro, el tren y el tranvía circulan de forma limitada, aproximadamente entre las 9:00 y las 17:00. Los autobuses y trolebuses también operan con interrupciones: los sindicatos de OASA anunciaron paros al inicio y al final del turno, de modo que el servicio se concentra entre las 9:00 y las 21:00. Los trenes y el servicio suburbano están suspendidos, y los barcos permanecen amarrados porque la federación de marinos se ha sumado a la huelga. Los vuelos, en cambio, no se han visto afectados: un tribunal declaró ilegal la participación de los controladores aéreos en la huelga.
Las manifestaciones centrales se han producido en Atenas —con cita en la plaza Klafthmonos hacia las 11:00— y en otras ciudades, entre ellas Salónica. El tono de los comunicados sindicales es de rechazo frontal: “El tiempo de trabajo no es una mercancía, es nuestra vida”, resume la GSEE, que acusa al Gobierno de imponer una legislación laboral que afecta a la salud y a la seguridad de los trabajadores.
La huelga llega en un contexto de agudización de la lucha de clases en Grecia. Los sindicatos sostienen que las sucesivas reformas han alargado la jornada y reducido la capacidad de negociación de la clase trabajadora, acusando al Ejecutivo de responder a los intereses de la patronal.
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