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Decidí remitir una carta abierta a todos los miembros del equipo de ‘La Odisea’, con independencia de su lugar de trabajo, invitándoles a reflexionar sobre el escenario donde estaban filmando.
Por Héctor Bujari Santorum | 14/08/2026
Durante el 2025, investigué las condiciones del rodaje de la superproducción La Odisea, dirigida por Christopher Nolan, que se desarrolló en la zona de la Duna Blanca, a 35 kilómetros al norte de Dajla, en el Sáhara Occidental.
Este territorio, reconocido por Naciones Unidas como no autónomo y pendiente de descolonización, se encuentra bajo ocupación militar de Marruecos desde 1975.
La carta que envié a todos los trabajadores del proyecto
En ese contexto, decidí remitir una carta abierta a todos los miembros del equipo de La Odisea, con independencia de su lugar de trabajo, invitándoles a reflexionar sobre el escenario donde estaban filmando:
«Hola, espero que estéis bien. Quiero compartir algo con vosotros que quizá no hayáis escuchado claramente durante el rodaje de ‘La Odisea’ en Dajla, y que creo merece una profunda reflexión.
Dajla se encuentra en el Sáhara Occidental, un territorio ocupado militarmente por Marruecos, a pesar de ser reconocido por la ONU como no autónomo y pendiente de descolonización. Su soberanía sigue siendo una lucha no resuelta para el pueblo saharaui.
Actualmente, más de 275.000 personas viven desplazadas en campamentos de refugiados desde hace casi 50 años como víctimas de este conflicto. No podemos pisar nuestra propia tierra, la misma tierra donde vosotros estáis filmando.
¿Sabíais que miles de personas en este territorio viven bajo ocupación, sufriendo violaciones sistemáticas de derechos humanos? Marruecos ha utilizado napalm y fósforo blanco contra civiles saharauis, y existen fosas comunes con víctimas de la represión.
¿Habéis pensado en el papel que desempeñan quienes están detrás y delante de las cámaras en un lugar donde la injusticia forma parte del paisaje? ¿Creéis que vuestro trabajo contribuye a una historia que debe ser contada, o podría ser utilizado para normalizar una ocupación?
No busco juzgaros, sino invitaros a mirar más allá del set, del guion y de la producción. ¿Qué podríais hacer con esta información? ¿Qué responsabilidad tenéis como parte de un proyecto así?»
Las respuestas que recibí
Aunque la mayoría de los destinatarios no respondieron, algunos trabajadores del proyecto decidieron hacerlo. He mantenido su anonimato por respeto a su privacidad. Sus testimonios reflejan diferentes perspectivas dentro del equipo:
Un trabajador me escribió:
«Gracias por tu mensaje y por tomarte el tiempo de compartir esto. Respeto profundamente la causa del pueblo saharaui, pero no comparto la forma de plantearlo en relación a mi trabajo en esa película. Mi participación fue puramente profesional y no tuvo ninguna intención política. Yo no tengo poder de decisión sobre dónde se rueda ni sobre las implicaciones geopolíticas. Entiendo y me duele que haya lugares donde la gente sufra, pero no creo que mi presencia como trabajador del cine deba cargarse con una responsabilidad política que no me corresponde. Además remarcar que mi participación fue en XXXXXX.»
Otro trabajador me respondió:
«Es lamentable escuchar estas cosas, pero no sabía nada de esto. Yo hice XXXXXX en XXXXXX.»
Un tercer trabajador ofreció un testimonio más crítico con la producción:
«Este negocio no es ético, y este proyecto en particular. Escuché historias de conductores de furgonetas en XXXXXX sin alojamiento, durmiendo en vehículos sin baño. Oí sobre trabajadores marroquíes pagados 16 libras al día, en el proyecto más grande del mundo. Una gran vergüenza. Algunos jefes de departamento pidieron información a los productores y básicamente respondieron: ‘Cállate, no le digas esto a nadie’. También supe de personas heridas que necesitaban ir al hospital y fueron dejadas a la intemperie durante horas.
Por suerte, terminé en una película enorme como esta y quedé horrorizado por las condiciones de trabajo. La gente ha sido usada como máquinas, y nada es más importante que el rodaje. En algunos días duros pensé que si alguien moría, igual íbamos a rodar.
Así que estoy totalmente de acuerdo contigo y no me sorprende que la producción haya llegado a acuerdos con milicias o con gobiernos poco éticos. Todo es cuestión de dinero y ahorrar lo máximo posible, usando a la población local y pagándoles por debajo de lo justo.
Lo que sea por esa película loca. Será una gran película, seguro, pero es injusto.»
El contexto del rodaje en Dajla
El 19 de julio de 2025, Mohamed Mehdi Bensaid, ministro de Juventud, Cultura y Comunicación de Marruecos, realizó una visita no anunciada al set de rodaje. La inspección se llevó a cabo sin cobertura mediática.
El área fue completamente cercada por efectivos de la Gendarmería Real marroquí, y el acceso estuvo restringido exclusivamente a personas con acreditación especial. La producción contó con una fuerte custodia de las fuerzas de seguridad, incluyendo servicios de inteligencia, que impidieron cualquier movimiento o acercamiento alrededor del perímetro de grabación.
El 21 de julio de 2025, un grupo de guías turísticos locales manifestó su malestar en las inmediaciones del set tras haber visto restringido su acceso a la zona. Denunciaron que la Duna Blanca es un destino habitual para visitantes y que el cierre repentino, sin previo aviso, supuso un perjuicio económico para quienes dependen del turismo como principal fuente de sustento.
El equipo de producción se alojó en tres hoteles de lujo en las afueras de Dajla, lejos del centro urbano y sin contacto con la ciudad. Los hoteles fueron ocupados en su totalidad: Tulum Beach Resort & Spa Dakhla, Bavaro Beach Dakhla y Dakhla Attitude.
Además, el equipo fue transportado por Royal Air Maroc, la aerolínea estatal marroquí.
Aquel rodaje de La Odisea en el Sáhara Occidental abrió un debate sobre la ética en la industria cinematográfica y la responsabilidad de los creadores ante contextos de ocupación. La carta enviada sirvió como detonante para que, aunque de forma anónima y minoritaria, algunos trabajadores expresaran sus inquietudes, tanto sobre el contexto geopolítico como sobre las condiciones laborales vividas dentro del proyecto.
Nota: Las declaraciones provienen de comunicaciones escritas privadas recopiladas durante la investigación. Se han extraído fragmentos garantizando el anonimato y eliminando cualquier dato operativo que pudiera exponer la identidad de las fuentes o comprometer su situación laboral.
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