Frente Bobular

Por Jesús Ausín | Ilustración: ElKoko

Postrada en lo alto de la colmena, la abeja Caprasia, mira el devenir de las otras abejas que van y vienen desde el espeso paisaje lleno de colores. Las flores rojas, moradas y amarillas se habían superpuesto a las azules del Falso Plumbago, dando un luminoso esplendor a la campiña que rodeaba al monte donde crecían las encinas y las jaras que daban ese especial dulzor a la miel y que tanto alimentaba a las larvas. 

Dentro de la colmena, un extraño e inhabitual zumbido, podía escucharse a varios metros del colmenar. Era producido por las alas de miles de abejas caldereras que estaban trabajando a destajo para bajar la temperatura de la colmena donde acababa de triunfar una especie de motín que había acabado con la reina madre, expulsada del panal.

Todo había comenzado días atrás cuando una de las abejas obreras, Caprasia, que iba y venía del monte trayendo el néctar de las flores para formar la miel con la que rellenar los pentagonales panales, se había encaprichado de una joven abeja calderera cuya misión era mover las alas para contribuir a desalojar el calor de la colmena. Esta y sus miles de compañeras, encargadas del aire acondicionado de los tártanos, jamás se habían movido de su panal del colmenar  y por tanto desconocían la belleza de los campos entre los que, en una pequeña loma, resguardada del viento del norte, se encontraba el abejar. Parece que hubo sintonía porque enseguida congeniaron. Cada vez que Caprasia llegaba de las flores, mientras esperaba turno para descargar el néctar, le hablaba a su amor del cielo azul, de los robles, las encinas, los morados campos de lavanda que se extendían lineales más allá del monte bajo, de las rojas amapolas salpicadas entre los campos de centeno amarillo, de las doradas génimas que rodean las verdes cebadas, de los lirios que crecen en los arroyos o de la paz que se respira al entrar en un trigal donde el cardo florece entre sus cañas. Su nueva compañera, escuchaba extasiada mientras movía sus alas, intentando imaginar que aspecto tendría eso que describía con tanta pasión Caprasia y que le costaba ver porque nunca, nunca, había llegado ni siquiera a la puerta de la colmena.

Así que, de tanto oír hablar de la belleza del paisaje, decidió que en uno de los viajes acompañaría a Caprasia para verlo por ella misma. Le pidió a una de sus concomitantes que moviera las alas de forma más rápida para que no se notara su ausencia y le dijo que en un rato volvía. Diez minutos más tarde, Eustorgia estaba de vuelta. Les contó a sus compañeras, que tampoco nunca habían abandonado su bresca ni para descansar, lo que había visto. Lo contó con tanta pasión que algunas de ellas, quisieron vivir la misma experiencia que Eustorgia, aunque eso supondría un grave problema de temperatura para la colmena. Podrían influir negativamente en el desarrollo de las larvas, desde que todas las abejas salieran zánganos, hasta morir por exceso de calor.

Así que unas cuantas, decidieron ir a ver a la reina. Los zánganos se lo impidieron. Estas les preguntaron que hacían ellos en la colmena, pues tampoco conocían su función. Estos se echaron a reír mostrandose cínicos, soberbios y jactanciosos comunicándoles a las abejas encargadas de la temperatura que su misión era comer, folgar y complacer a la reina sexualmente. Las abejas caldereras montaron en cólera y amenazaron con dejar subir la temperatura de la colmena hasta que fueran escuchadas.

Uno de los zánganos, cuya misión en el colmenar también era folgar y atender a los deseos de la reina pero que llevaba tiempo sin gozar del capricho real, se ofreció a encabezar su propuesta y llegar hasta la reina. En realidad solo quería verla para conquistar su favor.

Los demás zánganos, se mofaron de él, le ridiculizaron y le llamaron estúpido. Estaban convencidos de que la reina jamás le escucharía. Y así fue. La reina le despidió sin contemplaciones y le amenazó con expulsarlo de la colmena. Así que, las abejas caldereras se pusieron en huelga de alas y la temperatura subió. Algunas abejas obreras, preocupadas, acudieron a la reina para que hiciera algo, pero esta estaba muy ocupada copulando. Cuando la temperatura se convirtió en un peligro para el resto de la colmena, las abejas que habían protestado, se encomendaron al zángano díscolo y  acabaron expulsando a la reina y el resto de los zánganos del abejar.

Ahora las abejas caldereras trabajan a destajo para bajar la temperatura. Su intención es la de salir a ver el espectáculo floral en cuanto la temperatura se normalice. No saben que los nuevos favoritos de la nueva reina, tampoco se lo permitirán.

 

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Frente BoBular

Hay un refrán castellano que dice «¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre!». Hoy me viene al pelo, porque cuando estaba a punto de empezar este artículo, alegre porque por fin se había logrado echar del gobierno a los mastuerzos de ese partido condenado por urdir un “sistema de corrupción institucional” , me entero de que ya hay sentencia para los chavales de Altsasu y que les han caído nada más y nada menos que, 13, 12 y 9 años, aunque el propio tribunal reconoce que no hay delito de terrorismo. Que una pelea de bar, con imágenes y vídeos que demuestran que lo sucedido nada tiene que ver con lo reclamado en la demanda, sea penalizada con 13 años por disturbios, en los que los los daños materiales fueron escasos (o nulos), y los físicos, se reducen a una torcedura de tobillo, parecen más que justicia, una «vendetta» y un aviso a navegantes.

Sí, estaba contento desde que el viernes mañana, con todos mis recelos intactos, salió adelante la moción de censura. Y digo con todos mis recelos, porque desde que se anunció la misma, he creído firmemente que la moción no saldría adelante. Y aun cuando todo indicaba que sí, que los números en contra del PP eran superiores a los de a favor, mi temor a que volviera un Tamayo cualquiera, me llevaba pensar que era imposible y que todo se truncaría. ¡Si incluso el propio candidato Pedro Sanchez, le dijo a Rajoy durante su discurso de investidura que dimitiera para que todo acabara! (retirando la moción, por supuesto). Pero como también dije en twitter antes de que se celebrara el debate, España no se arregla con una moción de censura, porque la podredumbre está enraizada en lo más interno del sistema del setenta y ocho. Esta sentencia contra los chavales de Altsasu, no es, sino una muestra de ello.

Foto: Altsasu Gurasoak

Se que muchos españoles han pasado un fin de semana contentos por la marcha del indolente al que solo le preocupa el jurgol. Un simple, de mente tan desidiosa, que cuentan las malas lenguas que la única lectura que realiza diariamente es la del diario Marca. Pero no se equivoquen. De momento, no hemos ganado nada. El PSOE no es sino otro collar del mismo perro del hijoputismo que llaman liberalismo. El PSOE no es de fiar. Veíamos como días antes, los pesebreros que hicieron fortuna con el régimen desde el gobierno del truhan Isidoro, como su vicepresidente, que tuvo el primer escándalo de corrupción con el despacho de su hermanísimo, que según la sentencia de la Audiencia de Sevilla (revocada por el Supremo) servía para ciertos negocios particulares, o algunos presidentes autonómicos como Rodriguez Ibarra al que le preocupa más la posibilidad de que su estatus se vaya al garete, que solucionar el preocupante deterioro de las instituciones en Catalunya, se afanaban en disuadir a Sánchez de la moción. Una vez ganada, siguen enredando para que convoque elecciones generales cuanto antes y lanzando mensajes contra quiénes le han aupado a la presidencia del gobierno. Pedro Sanchez solo es un mediocre con una flor en el culo. Se ha encontrado con 95 votos de los 180 que no son votos a su favor sino en contra del partido condenado por corrupción. Esto, en cualquier político inteligente, sería una oportunidad para hacer un giro importante a las políticas sociales y para meterle mano al lodazal en el que se encuentran las principales instituciones del Estado. Pero mucho me temo, que todo seguirá con el mismo rumbo. Es más apuesto a que si la legislatura se alarga, acabará gobernando con el apoyo subterráneo del PP y ganando votaciones en el Congreso con el auxilio de los diputados peperos. A ninguno de las dos formaciones les conviene elecciones en un plazo corto, porque según las encuestas de los medios de intoxicación, los falangistas de ultraderecha de otro Rivera se los comerían con patatas a ambos. Está por ver, pero mejor desarticular cuanto antes esa opción antes de jugársela en las urnas.

Porque si de verdad quiere gobernar de otra forma, con otros principios más democráticos lo tiene muy fácil. Primero, que saque a los presos políticos de la cárcel, indulte a los chavales de Altsasu y a los raperos condenados por delitos de odio. Luego hay cinco medidas que ya han sido apoyadas por todos los que han votado NO a Rajoy, y que por tanto, ya tienen consenso. Si Sanchez Castejón quiere dar un mensaje de renovación que lleve al Congreso cuanto antes la reforma de la ley de Sanidad para derogar los recortes realizados por los partícipes a título lucrativo de la Gürtel. Que lleve al Congreso la derogación de la LOMCE que se ha demostrado como un despropósito educativo, que ha beneficiado a la educación privada sostenida con fondos públicos mientras se destruyen a sabiendas los centros públicos. Que derogue la Ley Mordaza que está cercenando los derechos de opinión y manifestación, así como dando un poder sancionador a los Cuerpos de Seguridad del Estado que, como en el caso de las manifestaciones contra el muro de Murcia, o como el de Evaristo (el ex de La Polla Record) o como los sancionados por no hablar castellano, se revelan desmedidos y arbitrarios. Que retire la última reforma de pensiones del PP, que retire el coeficiente regulador y que las pensiones suban de forma inversamente proporcional a la cuantía de la pensión. Y por último, aunque la más fácil y rápida de tomar, que desmonte el chiringuito manipulador que han montado estos indeseables de los más de 900 casos de corrupción en RTVE, y que blinde a la radio televisión pública para que nunca más pueda ser el medio panfletario del partido del Gobierno. Debo reconocer que quitar el crucifijo y la biblia de la toma de posesión ha sido un buen comienzo.

El problema sigue siendo que el discurso fascista de Rivera ha calado hondo. Los que no quieren que Cataluña se independice, los que siguen negando el derecho tradicional de los fueros vascos y de su concierto, siguen rechazando que Cataluña o Euskadi también forman parte de España. En su visión de España no encaja otra cosa que no sea “su España”.

Pero nuevamente me temo que, una vez llegado al gobierno el PSOE, donde dije digo ahora dirán Diego. Solo hay que estar un poquito atento a esa ciudadanía que se cree bien informada porque ve Antena 3 o a Ferreras o lee El País, que la misma mañana en la que se producía la patada en el culo a Rajoy, en mi trabajo, repetían como papagayos que Pedro Sánchez es un vendido que, con tal de llegar a ser presidente ha negociado la independencia de Cataluña y que es presidente sin pasar por las urnas, ignorando que los que han votado contra Rajoy son 11 diputados más que los que votaron a su favor y que sus formaciones obtuvieron 12.055.883 votos frente a los 11.029.954 de la cooperación de extrema derecha formada por el PP y los falangistas de Rivera. Es decir que las urnas han dado más de millón veinticinco mil votos de respaldo más al actual presidente que al de “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”.

Porque a pesar de toda la corrupción, a pesar de haber llenado el Estado de mierda hasta en el felpudo, muchos españoles han visto la moción de censura como una lucha por el poder. Apoyados por la prensa manipuladora e intoxicadora (solo hay que leer los editoriales de El Mundo o del País, del viernes 1 de junio), muchos no creen que la moción de censura fuera necesaria por higiene política y salud social de los españoles. Muchos, han asumido la corrupción como quien tiene un lunar con pelo en el carrillo. Al principio te da asco pero acabas asumiéndolo con normalidad, incluso en algunos casos, con cierto morbo sexual. Algunos consideran que la corrupción solo ha sido la excusa de los enemigos de España para hacerse con el poder y acabar con lo más sagrado, su España. Son los mismos que se quejan de que Sánchez “haya caído en manos de los vascos”, como si el PNV no representara a casi 300 000 españoles que viven en Euskadi (el doble de los que tiene el PP en Catalunya). Como si sus cartas negociadoras no fueran válidas. Estos son los mismos que cuando se cuelan en una cola kilométrica porque han visto a un conocido en los primeros puestos, normalizan la situación diciendo que “todo el mundo lo hace”. Pero si el PNV juega sus cartas de forma magistral para los intereses de sus electores, son unas garrapatas que están destruyendo España.

El problema sigue siendo que el discurso fascista de Rivera ha calado hondo. Los que no quieren que Cataluña se independice, los que siguen negando el derecho tradicional de los fueros vascos y de su concierto, siguen rechazando que Cataluña o Euskadi también forman parte de España. En su visión de España no encaja otra cosa que no sea “su España”. Sin embargo, somos muchos, los que fuera de estos territorios, tampoco encajamos en su concepto nacionalista español. A nosotros también nos niegan la españolidad. Y luego se extrañan de que nos importe una mierda su idea de país y de que no queramos pertenecer a él.

Como dice el refrán burgalés, “cambiarás de molinero, pero no de maquilandero” .Y en este régimen setentayochista, los maquilanderos son los que tiene la criba y los que pasan todo por el interés de su cedazo. Veremos si el nuevo molinero es capaz de distraer el harnero impuesto y cambiarlo por otro de urdido más amplio.

Salud, república y más escuelas.

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