FranquISO UNE-1936

Por Jesús Ausín

Alrededor de la barra del bar, se arremolinan una decena de chavales cuyas hormonas les hacen comportarse como monos salidos en torno a una hembra en celo (ojos saltones, mirada fija, baba que gotea del labio inferior, …).  No es que la camarera, una joven morena de ojos saltones, pelo brillante, pestañas puntiagudas y rasgos agitanados, sea como una chimpancé en celo. Es que lleva puesta una falda que, por estar asusa cinco centímetros sobre la rodilla, ha provocado el pánico entre las señoras de bien del pueblo que se han santiguado al menos tres veces en cuanto se han enterado de la vestimenta de Cristela. Entre los hombres de boina y palillo en la boca, el comentario más habitual es el de calificar a la hija del tabernero como de “fresca”. Para los chavales adolescentes y jóvenes veinteañeros, encantados con la visión, en la creencia de que Cristela es lo que no es, la ocasión la pintan calva y están ahí, junto al mostrador como el león que cree que la gacela es inválida y que la va a cazar en el momento que quiera. Lo peor, para el tabernero y su mujer es que se ha corrido la voz y está en boca de todos. Corre el año 1973 y por estos lares, en la muy católica y respetable estepa castellana, no están acostumbrados a este tipo de libertades. Las mujeres de bien visten saya larga y blusa atada hasta el gaznate. Todo lo que no sea eso, es avergonzar a la familia y ser una “ligera de cascos”. Lo mejor es que es el primero de los pasos en la liberación de la mujer, que en los años venideros traerán un cambio de costumbres. Desde el vestido de las mujeres, al de los hombres. Desde el comportamiento de los hombres al de las mujeres. Desde la oscuridad de una España de misa, rosario y llanto, a la claridad del vermú, el aperitivo y la risa. Quince días después, varias de las jóvenes coetáneas de Cristela, en las fiestas del pueblo, lucen faldas del mismo talle que la del escándalo. Cuatro años más tarde, ya no llevan velo ni para ir los domingos a misa. Diez años después, ya ni siquiera van a misa. Quince más tarde se van a la playa en verano con sus amigos, hacen top-less, si les apetece, con normalidad y los amigos ya no miran como monos salidos. Procuran comportarse con naturalidad y no darle importancia.

….

 

El calor aún acecha. La calle sofocantemente solitaria. Quirina sale de trabajar. El calor le da una bofetada que la echa para atrás. Una mano se posa en el ajustado vaquero que cubre su glúteo y le escupe junto a la oreja “vamos monada que aunque seas un bombón no te vas a derretir”. Quirina, entre sorprendida por el tocamiento y enfadada por el atrevimiento, le mira con una de esas miradas que fulminan, pero no le dice nada. Simplemente, emprende el camino y se aleja calle abajo.

En el tránsito a la boca del metro va rumiando que quizá debería haberse enfrentado a él. No entiende como en pleno 2015 puede haber cromañones de ese calibre. Hombres que aún se creen que pueden tocar a una mujer porque sí, sin permiso. Menos mal que es cosa del pasado, se dice a si misma.

….

Es noche cerrada. La Ronda de Toledo bulle como si fueran las once de la mañana. Cleofé y una amiga han salido de un garito de moda llamado Shoko. No hay taxis libres y los Uber han subido el precio de tal forma que no pueden permitírselo. Un deportivo negro se para junto a la acera. Se baja la ventanilla y es Carlos, un chico que han conocido en el garito. Va con uno de sus amigos. Las preguntan si quieren que las lleven. Es tarde, son las cinco de la mañana y están cansadas. Aceptan subirse al coche. El amigo de Carlos se pasa al asiento de atrás. Mal empezamos piensa Cleofé. La amiga de Cleofé se sienta detrás y ella en el asiento del copiloto. Emprenden camino a casa. El amigo de Carlos se ha vuelto demasiado cariñoso. Intenta poner el brazo por encima de Paloma. Esta le rechaza. Carlos escurre una mano hacia la nalga de Cleofé. Esta, que ha visto la jugada, pide a Carlos que pare el vehículo. Se bajan allí. Pero Carlos no hace ni caso y sigue intentando meter su mano por debajo de la falda. Paloma empieza a soltar mamporros a su acompañante en el asiento de atrás. Cleofé comienza a pegarle puñetazos en la cara al conductor. “Para, loca, que nos vamos a estrellar”, se le oye gritar a Carlos. Al final, para el coche y las echan llamándolas estrechas. Cleofé y Paloma van a la comisaría más cercana a interponer una denuncia por acoso. El policía, una vez escuchada la historia, les dice que no pueden hacer nada. Que no ha ido a más y que lo que ha sucedido en el coche no es delito. Ambas amigas salen llorando de la comisaría. No se creen que en 2018 puedan pasar estas cosas.

El verano de 2025 es especialmente caluroso en la meseta castellana. La moda retro de los setenta ha vuelto. Loreto, la hija de Cristela, ha encontrado, en el armario de su madre, la falda que causó tanto furor entre los jóvenes de 1973 allí, en el pueblo de su madre. Se pregunta que pasará si se la pone para ir a misa. Igual luego tiene problemas, piensa. Su madre, que acaba de entrar en la habitación y le ha leído las intenciones, regaña a su hija, y le dice que ni se le ocurra.

Desde hace un tiempo, no es obligatorio ir a misa, pero si no vas, te miran mal. La Guardia Civil te “ficha” y te para con cualquier excusa. Si no eres de los buenos, tienes muchas probabilidades de que te multen. Tantos años y al final todo sigue igual, murmura entre dientes Cristela a su hija. Sin darnos cuenta, estamos como cuando yo tenía diez años. Misa obligatoria. En Semana Santa se ha vuelto a parar el mundo. Ni cine, ni tele, ni nada. Si protestas acabas en la cárcel. Si no gritas ¡Viva España! acabas en la cárcel. Si se te ocurre dar cobijo a uno de los que intentan acabar con el sistema, acabas en la cárcel.

Todo ha ocurrido sin darnos cuenta hija.


FranquISO UNE-1936

La normalización del fascismo casposo y además franquista no es algo nuevo. Lleva ocurriendo desde el día siguiente a la muerte del cobarde eunuco.

Recién muerto el asesino cobarde del golpe de estado del 36, en su cama, sin ningún tipo de oposición y con honores, tuvimos la oportunidad de libarnos de su maléfico legado. Los movimientos obreros eran fuertes. Las asociaciones de vecinos estaban en pleno apogeo y lucha. El trabajo en la clandestinidad del Partido Comunista había dado sus frutos hasta el punto de meterle miedo al imperio y que este, junto con lo que empezaba a ser una socialdemocracia descafeinada y anodina en Alemania, acabaran construyendo aquel Caballo de Troya, al que pusieron de nombre Isidoro (porque ni nombre de guerra tenía y eso que se supone que estaba metido de lleno en la lucha contra el franquismo) para que, en lugar de matar el franquismo, este sobreviviera a la muerte de su fundador y continuara vivito y coleando aun después de su muerte. Para que, en lugar de aniquilar el estado franquista desde sus cimientos, hubiera lo que vinieron a llamar una Transición modélica pero que en realidad solo fue un trasvase de régimen, una operación de chapa y pintura.

Desde un principio nos vendieron la feliz idea de una Transición modélica, amable y pacífica. Nada más lejos de la realidad. Los años posteriores a la muerte del eunuco cobarde fueron años cruentos. Palizas por la calle por llevar una camiseta del Che o el pelo largo. Decenas de personas asesinadas por grupos franquistas. Manifestantes muertos por disparos como Arturo Ruiz o por botes de humo lanzados por la policía como Mari Luz Nájera. Mario Sánchez, autor de “La Transición Sangrienta” data en 591 los muertos por lo que él llama violencia política. Grupos como los Guerrilleros de Cristo Rey o los cachorros de Fuerza Nueva campaban a sus anchas y se mezclaban con la policía del régimen en el control de las manifestaciones. Y tiraban a matar.

Pero no únicamente en manifestaciones y atentados la transición fue cruenta. En 1976 recordamos la salvajada cometida en Vitoria, donde la policía, del entonces Ministro de la Gobernación Manuel Fraga, arremetió a tiros dentro de una iglesia para disolver una asamblea en la que se concentraban más de 4000 trabajadores. Cinco de ellos fueron acribillados y otros tantos heridos de consideración.

El estado franquista nunca murió. Se lentificó desde que el Caballo de Troya obtuvo la mayoría absoluta en 1982. Un esfuerzo económico en salarios en los militares y en los cuerpos de seguridad, apaciguó el ardor guerrero de los integrantes de estas dos instituciones. Un servidor que hizo la mili en el 83, aún recuerda lo que tenientes chusqueros, capitanes y coronel decían en privado sobre el sucesor de Franco y lo que pensaban del régimen que lo había sustituido. Desde luego no eran palabras ni pensamientos amables ni con uno ni con el otro.

Ese apaciguamiento nos trajo un espejismo de tolerancia y de funcionamiento democrático del régimen que no se correspondía con la realidad. Llegado Isidoro al Gobierno, la extrema franquista se congregó en torno a Blas Piñar con una suerte electoral entre mínima y nula. (Ya se encargó la tele de entonces de anularlos). Hasta el punto que todos los votantes de estos energúmenos acabaron integrados en el Partido Popular del innombrable megalómano e insufrible de la medalla americana con dinero público.

A ese espejismo contribuyó también una “limpia” en los órganos de gobierno de la judicatura a los que llegaron hombres y alguna mujer (las menos) con un estricto sentido del deber y con profundos sentimientos democráticos. Con la llegada de estos nuevos talantes democráticos judiciales, dejaron de admitirse a trámite infinidad de demandas. Denuncias que ahora, de nuevo son admitidas, y que únicamente pretenden meter miedo entre los denunciados y que a fuerza de costumbre acabemos convenciéndonos de que lo “normal” es pensar como ellos, actuar como ellos y querer lo que quieren ellos. Y si no estás fuera.

Desde un principio nos vendieron la feliz idea de una Transición modélica, amable y pacífica. Nada más lejos de la realidad. Los años posteriores a la muerte del eunuco cobarde fueron años cruentos. Palizas por la calle por llevar una camiseta del Che o el pelo largo. Decenas de personas asesinadas por grupos franquistas.

Así estábamos en la mitad de la década de los ochenta y principio de los noventa, gozando de algo parecido a la democracia garante, cuando llegó el insufrible ególatra de la guerra de Irak. Y comenzó su estrategia de machaqueo constante sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre quiénes son los españoles de bien y sobre los que, fuera de ese pensamiento único, nos ha definido como terroristas. Y comenzaron los grupos mediáticos a ser conscientes del poder de la televisión. Y el enano ególatra comenzó también a jugar sucio, convirtiendo la judicatura en una tercera cámara de poder legislativo. Una tercera cámara que podían controlar sin necesidad de contar con la diversidad de pensamiento.

El machaqueo fue tan constante y de tal nivel que otras formaciones fueron arrastradas hacia el pensamiento único. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Y aquello que creíamos haber superado en los ochenta, como la libertad religiosa o la de pensamiento, ha vuelto poco a poco a convertirse en el corsé que nos oprime y que te puede llevar a la cárcel en cuanto te sales de él. Me recuerdo con apenas 15 años escondiendo una bandera republicana en mi carpeta de estudiante. Recuerdo haberla paseado por el Madrid de 1987 sin temor y sin que ningún policía me parase por ello. Hoy es imposible salir a la calle con ella. Es imposible colgarla en tu balcón. Porque si te la llevas a una manifestación, el miedo a ser denunciado por cualquier delito no cometido es real. Porque si la pones en tu balcón, el miedo as que te denuncien por incumplimiento de cualquier normativa municipal es alto.

La normalización del fascismo casposo y además franquista no es algo nuevo. Lleva ocurriendo desde el día siguiente a la muerte del cobarde eunuco.

La normalización del fascismo franquista (que es mucho peor que cualquier otro tipo de fascismo si es que se pueden establecer escalas de peligrosidad) por tanto no es nueva. Cada vez que el PSOE pactó con el PP uno de los cargos que hoy controlan de manera nepótica, oligárquica y sin control el poder judicial, se estaba dando un pequeño paso hacia la normalización neofranquista. Y pasito a pasito, hemos llegado a la situación actual. Pasito a pasito nos dejan votar pero impiden que a aquellos que hemos votado se conviertan en Eurodiputados. Pasito a pasito, la Semana Santa o cualquier otra fiesta católica ha convertido el culto de unos pocos en la circunstancia normativa de todos. Y si no te gusta, pues te vas del pueblo.

Cada vez que un pijoprogre, un Mcizquierdas, intenta hacernos creer que la única forma de salir adelante es pactar con la extrema derecha franquista (porque aquí no hay otra), nos está acortando nuestra capacidad para vivir en libertad. Cada vez que un político de la nueva Mcizquierda o de la vieja socialdemocracia católica apostólica y romana nos dice que hay que confiar en una justicia que TODOS los días nos ofrece decisiones incomprensibles en un estado democrático, están asegurando que ese martilleo constante en los recortes de libertades sea efectivo e inamovible.

Desgraciadamente, hemos llegado a un punto en el que ya no valen las medias tintas. Y esto solo es posible revertirlo de una sola forma. Cuanto más tardemos, más encarnecido será.

La democracia nunca ha venido sola, ni en una oferta de tres por dos.

Salud, feminismo, república y más escuelas públicas y laicas.


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3 thoughts on “FranquISO UNE-1936

  • 19/06/2019 at 11:36 am
    Permalink

    En España el tradición derechista ls golpes d estado :
    1
    PPrimo de rivera
    PPutero famoso (pero se llevaba bien cn ls curas+aristocratas
    y ademas prohibio “por moralidad” muchas cosas …y familiar de albetito rivera-C$ )
    2
    sanjurjo en el 1934
    3 y 4
    F-rancio que dio dos : en el 1936 y antes d morir poniendo a bobono
    5
    tejeiro+bobono el 23F del 1983
    6
    la crisis montada por aznar golpe d estado economico + junto el articulo 135 d zPP
    7
    el golpe d estado civil de la gestora dl Ppa$.€ en 2014
    8
    que el tribunal-supremo en el 2019 diga qe Franco era presidente d españa en el 1934

    Reply
  • 19/06/2019 at 1:00 am
    Permalink

    Hola , Bona nit Bona hora i Bona Sort
    Este no es un comentario, sino una sugerencia
    No hace mucho leí algo que demostraba un poco una conclusión que tengo del poder militar y por lo tanto del control del estado a través de la justicia.
    Habían nombrado un juez civil, que provenía precisamente de la jurisprudencia militar
    Creo que están colocando militares en los juzgados de instrucción
    Me gustaría que se investigará un poco los nombramientos que hace el CGDPJ y ccvv profesional de los elegidos, así como vínculos familiares.

    Reply

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