Entrevista a Diego Cañamero (1º parte): “Una parte de las fresas de Huelva están regadas con lágrimas de miles de mujeres»

“En Andalucía, un 2% de los propietarios controlan el 50% de toda la tierra”, señala Cañamero

Por Juanjo Basterra para Sare Antifaxista

Diego Cañamero “está jubilado laboralmente”, pero continúa su trabajo en defensa de las condiciones laborales de las y los agricultores y de los y las trabajadoras de Andalucía. Fue máximo responsable del Sindicato Andaluz de Trabajadoras y Trabajadores de Andalucía y pasó por el Congreso de los Diputados por Unidas Podemos. Está a pie de lucha.

En estas fechas se centran en Huelva y Almería en la recolección de los frutos rojos. “Una parte importante de las fresas de Huelva te puedo asegurar que están regadas con lágrimas y sufrimiento de miles de mujeres”, debido a la explotación laboral y salarios de miseria que se pagan. “Es la esclavitud moderna del siglo 21”, añade.  Dice que se podría reducir con más Inspección de Trabajo específica, pero no se hace.

Su breve paso por la política en el Congreso español lo recuerda bien. “Porque en el momento que pasas de los leones para adentro ya todos son moquetas, ordenadores, secretarios, secretarias, está todo preparado para que te olvides de la calle, con un salario de 5 ó 6.000 euros al mes” y respecto al gobierno de coalición PSOE. Y Unidas Podemos señala que “si me preguntas ¿merece la pena el gobierno? Personalmente, para lo que el Pueblo está persiguiendo no. El pueblo no está percibiendo mejoras, salvo excepciones”, añade.

¿Cómo se ve desde fuera desde la jubilación, aunque dudo que alguien como tú se jubile?

Ahora lo que estamos intentando fuertemente es estar presentes en las campañas de Huelva y Almería que ahora llegan 100.000 personas para la recolección del fruto rojo: las fresas, frambuesas, arándanos, moras y en la parte de Almería lo que son los productos hortícolas, que necesitan más de 140.000 trabajadores. Ahí estamos haciendo un esfuerzo, también en pensiones, convenios colectivos, manifestaciones, protestas, pero nos estamos centrando en estas dos provincias. Es donde nos necesitan más que nadie en este momento.

¿Hay mucha explotación laboral?

Sí. Hay en toda Andalucía en el campo, pero donde llegan los emigrantes hay mucha más explotación y respetan menos las normas laborales, los convenios colectivos, ni se respeta el Salario Mínimo Interprofesional, ni nada.

¿Ha cambiado poco la situación de los hombres y mujeres del campo?

Muy poco. No estoy exagerando o dramatizando, simplemente vamos para atrás. Porque con el hambre que hay en cualquier lugar del mundo, se abren las fronteras para lo que les interesan a los grandes capitalistas, sobre todo, para llevarse el dinero a otros lugares, y para que de vez en cuando llegue esa mano de obra que viene con hambre, necesidades para introducirla en los sitios donde más les interesa para que trabajen y para conseguir unos beneficios en la agricultura. Una parte del campo se está mecanizando, pero la parte que no se mecaniza las máquinas son quienes vienen de África, la Europa del Este y algunos autóctonos de Andalucía. Esa mano de obra está sobreexplotada.

En el siglo XXI, que siga existiendo la sobreexplotación y el semiesclavismo en un país desarrollando como el Estado español, ¿qué reflexión te merece?

Cuando nosotros hablamos de la esclavitud moderna del siglo 21, me gustaría que algún periodista valiente o con posibilidades fuera con su cámara oculta y entrara en los campos de las fresas en Huelva o en los invernaderos de Almería y pudiera comprobar y ver lo que hay ahí. Una parte importante de las fresas de Huelva te puedo asegurar que están regadas con lágrimas y sufrimiento de miles de mujeres. Porque, entre otras razones, en Huelva en la fresa yo tengo dos hijos, y han estado allí. No solo voy a visitar las fresas para hacer trabajo sindical, para ver lo que pasa allí, sino que mis hijos, mi familia han estado trabajando allí. Lo conozco.

¿Te han contado que están muy mal allí?

Llevan sin ir tiempo. Porque no se gana dinero, porque pagan muy barato y después está el trato que tienen hacia las personas. El castigo si no tienes el rendimiento que ellos pretenden, número de cajas que tienes que coger. Si tu un domingo dices que tienes ganas de descansar porque no puedes trabajar los siete días de forma continua, hay castigo. En algunos sitios, el empresario o el que controla la producción le echa los tejos a una mujer y si no se acuesta con él, pues la despiden. Le dan menos trabajo, un poco de todo. Es de vergüenza pero estas cosas se dan hoy en Andalucía.

CONTINÚA EN LA SEGUNDA PARTE

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