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Lo que realmente les ha tenido que doler a Scholz y a los suyos, es que la segunda plaza en estos comicios se lo haya arrebatado la formación ultraderechista Alternativa para Alemania.
Por Angelo Nero | 12/06/2024
Alemania, el motor principal de la Unión Europea, y el país que aporta más diputados al Parlamento Europeo (96), no ha sido ajeno al tsunami ultraderechista que ha llenado las urnas de prácticamente todo el viejo continente de votos xenófobos, racistas, revisionistas históricos, islamófobos, fascistas y homófobos. Cómo hemos analizado en artículos recientes, en otros de los dos motores de la UE, Italia y Francia, son la primera fuerza política, con Giorgia Meloni en el gobierno de Roma, y con Marie Le Pen a un paso de gobernar en París, mientras que en España y en Portugal, los partidos de Santiago Abascal y André Ventura se han convertido en la tercera fuerza.
El gobierno alemán del canciller Olaf Scholz ha sufrido un fuerte varapalo en estas elecciones europeas al ver como la Unión Cristianodemócrata (CDU), federada con la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, volvía a hacerse con la primera plaza en los comicios europeos, con una suma de un 30% -23,7 % CDU, 6,3 % CSU-, y aunque la lista de Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (PPE), haya repetido porcentajes y los mismos escaños, 30, que en 2019, -con casi doce millones de votos, más de un millón de ellos nuevos- no ha sido lo que más les ha dolido a los socialdemócratas alemanes.
Lo que realmente les ha tenido que doler a Scholz y a los suyos, es que la segunda plaza en estos comicios se lo haya arrebatado la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que con la lista que encabezaba el abogado Maximilian Krah ha mejorado casi cinco puntos, con un 16% porcentual, y 6.324.000 votos, con un incremento de más de dos millones de votantes con respecto a 2019, con lo que pasan de 11 a 15 escaños.
80 años después de la caída del régimen nazi, la ultraderecha saca músculo en las urnas alemanas, y el propio Krah afirmó que no puede considerarse de forma automática que todos los SS -la organización militar del Partido Nacionalsocialista Alemán- eran criminales, y que habría que “valorar las culpas de forma individual”, a la vez que declaraba que “la comunidad de ciudadanos alemanes debe ser moldeada decisivamente por las etnias alemanas.”
Estas eran las primeras elecciones a nivel nacional desde que los demócratas cristianos de Angela Merkel perdieron ante los socialdemócratas de Olaf Scholz, en 2021, y eran vistas como un plebiscito al gobierno alemán, pero la lista liderada, como en los comicios europeos de hace cinco años, por Katarina Barley, han retrocedido casi dos puntos, hasta el 14%, y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha perdido dos escaños, para quedarse con 14 diputados en el Parlamento Europeo, aunque la sangría de votos ha sido menos, solo han perdido 366.000, y los ciudadanos que les han apoyado han sido cinco millones y medio. “Todos hemos luchado por un resultado mejor, no lo hemos logrado. Analizaremos qué ha pasado, pero hoy no es el momento. Sí, estoy decepcionada, pero estoy segura de que nos levantaremos como partido”, ha declarado la cabeza de lista Katarina Barley en una amarga noche electoral.
Mayor retroceso han sufrido sus socios de gobierno, los Verdes, liderados por Terry Reintke, que en 2019 ocuparon el segundo lugar y pasan al cuarto, y de 21 diputados a 12, perdiendo casi tres millones de votos, y consiguiendo 4.736.000 papeletas, con el 12% del porcentaje total.
La Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), la escisión de Die Linke que en octubre de 2023 protagonizaron los parlamentarios del Bundestag Sahra Wagenknecht, Amira Mohamed Ali y Christian Leye, ha sido otra de las sorpresas anunciadas de estas elecciones, y la lista encabezada por Fabio De Masi ha cosechado dos millones y medio de votos, y consiguiendo seis diputados con algo más del 6% de los apoyos populares.
Criada en la RDA, de padre iraní y madre alemana, Sahra Wagenknecht militó en el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), y tras la reunificación alemana en el heredero de este, el Partido del Socialismo Democrático (PDS), de cuya dirección formó parte, hasta la confluencia con el sector escindido del SPD de Oskar Lafontaine, en Die Linke (La Izquierda), donde también fue miembro de la presidencia del partido. Su ruptura con la izquierda “posmoderna”, su oposición a seguir suministrando armamento al régimen de Zelenski y su llamamiento a que se establezcan negociaciones de paz con Rusia, sumados a que aboga por una planificación estricta de la migración, le ha convertido en una fuerza emergente y en apenas seis meses ha catapultado a su nuevo partido.
La tercera pata del gobierno “semáforo” -por los colores de cada partido que lo componen- el Partido Democrático Libre (FDP) de Marie-Agnes Strack-Zimmermann, que ha perdido dos décimas hasta quedar con el 5%, mantiene sus cinco escaños en el Parlamento Europeo, con dos millones de votos.
Die Linke (La Izquierda) liderada por Martin Schirdewan y Carola Rackete, sigue su trayectoria descendente, pierde casi la mitad de los dos millones de votos que consiguió en 2019, y se queda con el 2,7%, pierde dos escaños y se queda con solo tres diputados. Los mismos que consiguen los euroescépticos de Freie Wähler (Electores Libres) con el mismo porcentaje de voto, o los que obtiene también el movimiento paneuropeo Volt, con el 2,60% de los votos.
Diei Partei (El Partido) fundado en 2004 por los editores de la revista satírica alemana Titanic, presentes en la Eurocámara desde 2014, consiguen 2 diputados, y según leemos en la wikipedia “El líder del partido es Martin Sonneborn. Es un partido satírico, cuyo objetivo es parodiar a la política alemana. Como partido de esta naturaleza, sus propuestas son a menudo absurdas y parodian y ridiculizan propuestas o características de otros partidos. Algunas de sus propuestas incluyen la introducción de una cuota de vagos, la construcción de un muro alrededor de Suiza y un sueldo mínimo de un millón de euros.” Han conseguido el 1,90% de los votos.
Para completar la lista de partidos alemanes con representación parlamentaria, han conseguido también un diputado el Partido del Bienestar Animal, el conservador Partido de las Familias de Alemania, el conservador Partido Ecológico-Democrático (ÖDP) y el Partido del Progreso (PdF).
La participación electoral en Alemania ha subido 3,4 puntos con respecto a las elecciones europeas de hace cinco años, hasta rozar el 65%.
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