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Las corporaciones occidentales abrazaron la deslocalización como dogma, trasladando la producción a Asia para reducir costos y aumentar márgenes de beneficio, pero a cambio vaciaron su base industrial doméstica.
Por Alejandro Marcó del Pont | 26/05/2025
Más de medio siglo después de la primera visita de Henry Kissinger a China, el capitalismo globalizado —especialmente en su variante occidental— enfrenta una paradoja irónica. Sus propias recetas de éxito —globalización, minimización de costos y maximización de beneficios— están acelerando su decadencia.
Lo que comenzó como un proceso de globalización basado en reducir costos y maximizar beneficios, terminó dejando a Estados Unidos y Europa dependientes de las cadenas de suministro que ellos mismos desmantelaron. La expansión de un modelo desregulado, financiarizado y deslocalizado sembró la semilla de una fragilidad estructural que hoy hace crujir a todo el sistema. La dependencia estratégica de China en tierras raras y manufacturas ha creado vulnerabilidades estructurales difíciles de revertir.
En las últimas décadas, las corporaciones occidentales — sobre todo estadounidenses — abrazaron la deslocalización como dogma. Trasladaron producción a Asia (principalmente China) para reducir costos y aumentar márgenes de beneficio, pero a cambio vaciaron su base industrial doméstica. La pandemia los expuso, cuando el puerto de Wuhan cerró en 2020, las cadenas de suministro globales colapsaron. Occidente descubrió que no podía producir desde mascarillas hasta semiconductores.
Eventos como el bloqueo del Canal de Suez (2021), la guerra en Ucrania (2022) y las tensiones en el Estrecho de Taiwán (2023-) demostraron que, en un mundo volátil, la hiperoptimización es sinónimo de riesgo sistémico. Mientras tanto, China —con su modelo híbrido de capitalismo de Estado— mantuvo fábricas operativas y acumuló excedentes.
Impulsadas por la lógica de los costos bajos, las empresas estadounidenses trasladaron empleos, conocimiento técnico y capacidad de innovación. La deslocalización no solo eliminó millones de empleos manufactureros en EE.UU. (unos 4 millones según estimaciones) sino que también erosionó el conocimiento práctico asociado a la producción. La pérdida de mano de obra cualificada y capacidad innovadora ralentizó el desarrollo futuro de productos y mejoras de procesos. Literalmente, dejaron de saber cómo se hacen las cosas.
China, por su parte, se posicionó como el centro manufacturero global, ofreciendo no solo mano de obra barata, sino también infraestructura en rápido desarrollo. Para muchas multinacionales nació un mercado interno creciente de consumo crucial. En poco tiempo China, pasó de ser «la fábrica del mundo» a convertirse en un mercado de consumo, convirtiendo a las empresas occidentales en dependientes estratégicas de ese mercado, lo que a menudo las llevó a alinearse con las políticas del gobierno chino para mantener su acceso.
La trampa de la deslocalización provocó que la supuesta eficiencia se convirtiera en fragilidad. El capitalismo financiarizado priorizó el valor de las empresas expresado en términos de aumento del precio de las acciones, dividendos y la capitalización bursátil, no por su capacidad productiva.
En paralelo, el sistema de gestión de inventarios cero just-in-time (JIT), nacido en Japón en los años 70, se convirtió en dogma en Wall Street: menos inventarios = más ganancias. Sin embargo, su extensión a cadenas de suministro globalizadas multiplicó los riesgos. Los sistemas de inventario cero son vulnerables a disrupciones —desde crisis geopolíticas hasta fenómenos climáticos—, y la falta de reservas convierte cualquier interrupción en un efecto dominó. El modelo es un suicidio logístico.
La eficiencia extrema se transformó en fragilidad estructural. Las ganancias de corto plazo taparon la pérdida de resiliencia productiva. La Globalización, el Just-in-Time y la pérdida de cadenas de suministro llevaron al colapso de Occidente en el que nos encontramos ahora. La pandemia de COVID-19, en particular, reveló importantes debilidades en las cadenas de suministro internacionales. Generó escasez crítica en sectores estratégicos y subrayó los posibles peligros de una dependencia excesiva de centros de fabricación distantes como China.
Este desacierto de beneficios coyunturales por perdidas estratégicas de largo plazo, dio un resultado conocido: China hoy controla más del 70% de la producción de tierras raras, procesa el 90% y tiene, además, el 92% de la capacidad mundial de producción de imanes permanentes de tierras raras, fundamentales para tecnologías clave como baterías, misiles, aviones y turbinas eólicas.
Reemplazar esa dependencia no es fácil. Requiere quince a veinte años de inversión sostenida, conocimiento técnico e infraestructura. Pero, sobre todo, exige una planificación estratégica que Occidente ya no sabe —ni quiere— hacer. Competir con los bajos costos de producción de China y su sólida infraestructura de cadena de suministro sigue siendo un obstáculo importante. La extracción y el procesamiento de tierras raras en otros países pueden resultar considerablemente más costosos debido a factores como los mayores costos laborales y la implementación de regulaciones ambientales más estrictas.
Las décadas de desindustrialización no fueron solo una “decisión económica”, fueron una elección política disfrazada de eficiencia, que entregó las llaves del futuro a cambio de beneficios inmediatos.
El capitalismo occidental no desaparecerá, pero su versión hiperglobalizada y financiarizada podría estar agotando su ciclo. Mientras Eurasia apuesta por modelos de planificación estratégica, EE.UU. y Europa lidian con desindustrialización, inflación y fracturas sociales.
Keynes se preguntaba qué reemplazaría al capitalismo. Hoy, la respuesta podría estar en Oriente: un sistema que subordina la eficiencia a la seguridad estratégica y la rentabilidad al interés nacional. La historia advierte que los imperios comerciales caen cuando confunden rentabilidad con resiliencia. Y Occidente lleva décadas cometiendo ese error.
Jugar al póker en una partida de Go es un error táctico. Pero seguir apostando todas las fichas, incluso cuando se sabe que la mano está perdida, es el verdadero harakiri.
Ningún gobierno de ningún País del mundo podrá derrotar a la profunda crisis económica mundial actual, porque ningún gobierno de ningún País del mundo puede derrotar a las leyes económicas objetivas: la ley de la productividad, la ley de la rentabilidad y la ley de la inversión, las cuales ya alcanzaron su límite absoluto o están por alcanzarlo, para la existencia del capitalismo mundial como un un fenómeno histórico , por lo cual el colapso de Este es inevitable.
Las teorías dominantes en las ciencias sociales, incluida la economía, le tienen terror a la ley universal de la Causalidad, porque esta es el núcleo del determinismo absoluto, el cual afirma que todo sistema social, nace se desarrolla y finalmente muere, para darle paso al nacimiento de un Nuevo sistema social más progresista.
También a China le llegará la Estanflación, porque también la rentabilidad de sus capitales ya está muy baja, y porque los flujos de riqueza del exterior están disminuyendo y seguirán disminuyendo cada vez más, al igual que en todos los demás Países del mundo, esto por el agotamiento de la globalización.
Como las economías de todos los Países del mundo dependen cada vez más de las exportaciones, entonces, con la caída de la rentabilidad de los capitales a nivel, con el proteccionismo y con el agotamiento de la globalización, las economías de dichos Países y la economia mundial tenderan cada vez más a paralizarse, agravando con esto todavía más la profunda crisis económica mundial actual.
Los grandes capitales especulativos andan como locos, buscando donde invertir, pero como el problema ya no es de inversión, sino de rentabilidad, y esta sigue cayendo, entonces, su desesperación los está conduciendo a apoyar formas cada vez más agresivas para seguir obteniendo ganancias, pero estas nuevas formas, ya no tienen nada que ver con la economia, sino con la política de la Fuerza.
Ninguna moneda, ya sea real, virtual o ficticia, puede resolver la crisis economica mundial actual, porque el dinero en cualquiera de sus formas, es un Efecto de la economía productiva y no su causa.
En la actualidad, los genios de la tecnología y la innovación, dicen que en la competencia actual, solamente sobreviviran los más creativos e innovadores y que los demás sucumbiran , esto, no es más que el Darwinismo llevado al extremo, pero lo que no entienden los señores de la tecnología y la innovación, es que la tecnología por si misma no genera la riqueza y que son los trabajadores en la economia productiva los únicos que generan dicha riqueza, por lo que sin Estos, ningún grupo social por más genios que sean no podrán sobrevivir.
En la actualidad, en China también ya se están presentando los típicos síntomas de la caída acelerada de la rentabilidad de sus CAPITALES : la generación de burbujas especulativas, el desarrollo desigual de sus diferentes sectores productivos, el estancamiento de la productividad, el avance del estancamiento económico, la disminución del consumo y las fuertes presiones para seguir aumentando las exportaciones y las inversiones al resto del mundo,pero como ya lo hemos repetido mucho, ante el agotamiento de la globalización, ante el avance del proteccionismo y ante la caída de la rentabilidad de los capitales a nivel mundial, ya no hay perspectivas de mejoramiento para ningún País del mundo en los mercados internacionales, ya que en todos los Países del mundo, al igual que en China, sus mercados internos también se están agotando rápidamente.
En la actualidad, entre más aumenta el estancamiento económico mundial, más proliferan las burbujas especulativas, las cuales,aceleran todavía más la concentración de la riqueza, aumentsn más la desigualdad social y parasitan también cada vez más de la economía productiva, amenazando con esto de axficiarla totalmente.
Otro de los grandes problemas que están agravando la crisis economica mundial, es que la deuda de los Estados, ya se está haciendo impagable, esto, porque el ritmo del crecimiento de sus deudas, ya es mucho más rápido que el ritmo del crecimiento de sus PIB,porque mientras estos siguen estancados sus deudas siguen creciendo, esta situación se debe a la caída de la rentabilidad de los capitales, por estas razones, el capital especulativo también se ha apoderado del presupuesto de los Estados.
Todas las teorías económicas afirman que la productividad y inversión, son variables económicas directamente proporcionales entre sí, pero esto es absolutamente falso, porque en realidad son Inversamente proporcionales entre sí, por esta razón, siguen pensando que la profunda crisis económica mundial actual, al igual que los premios Nobel de economía de este año,se resolverá con Más Destrucción creativa, pero esto también es absolutamente falso.
Actualmente, cuando los grandes capitales a nivel mundial están en Plena Obsolecencia, y ante la imposibilidad de seguirse revalorizando, para seguir sobreviviendo están Optando por un modelo político-socia absolutamente Regresivo : el capitalismo libertario,pero este no durará mucho tiempo , porque es irracional, antinatural y ya esta exterminado a la especie humana.
El proteccionismo y los aranceles, ya no mejorarán la productividad y la competividad de los Países, pero tampoco revertiran la caída de los capitales en sus economías internas , el proteccionismo y la imposicion de los aranceles, no son más que una reacción desesperada ante el avance incontenible de la crisis economica mundial.
El estancamiento económico mundial, como efecto de la caída de la rentabilidad de los capitales, ha provocado y sigue provocando, un aumento generalizado de los costos, para la competencia capitalista, pero al ya no poderse reducir dichos costos , también de manera generalizada, por el agotamiento del grado de la concentración de la producción y de la globalización, como reacción se producido el proceso inflacionario, iniciado en el 2022,en el cual la inflación se resiste a seguir bajando y estabilizarse, con lo cual nace la Estanflación, la que llegó para quedarse.
Este artículo está muy bueno, porque explica la feroz competencia entre las dos potencias económicas más poderosas del mundo, su lucha por alcanzar o conservar la hegemonía mundial, donde China tiene más posibilidades de ganar, pero su hegemonía conquistada no será duradera, porque también su economía, al igual que la economía de los EEUU, será arrollada por la profunda crisis económica mundial, la cual también derrumbara al capitalismo mundial como un todo. Ahora, ya le llegó el turno a la Clase trabajadora mundial, la cual poco a poco se irá convirtiendo en el Nuevo polo hegemonico mundial, pero antes tendrá que derribar a las élites más poderosas del mundo y construir un Nuevo modelo económico social más justo para todos, y no solamente para unos cuantos.
La crisis economica mundial actual es muy profunda, y aunque China tiene más capacidad que las demás potencias capitalistas, ya que tiene un poderoso sector estatal, no podrá sobrevivir a largo plazo, porque su economía ya depende más del mercado internacional que de su mercado interno, por esta razón, su resistencia a aumentar su consumo interno, y si el mercado internacional se está reduciendo aceleradamente y de manera indefinida, entonces, la economia China también tiende al colapso, al igual que las demás potencias capitalistas, y al capitalismo mundial como un todo.
Algunos economistas están planteando que la reducción de las exportaciones por el agotamiento de la globalización, será compensada por el impulso de las economías internas, pero esto ya no es posible, porque la causa de la reducción de los mercados externos, es la misma que la reducción de los mercados internos : la caída de la rentabilidad de los capitales a nivel mundial. Es más, esta misma ley es la causa fundamental del agotamiento de la globalización.
China tiene los mismos problemas fundamentales que las demás potencias capitalistas : estancamiento de la productividad, caída de la rentabilidad de los capitales, caída de la inversión y la caída del consumo, a pesar de su enorme superávit comercial, el cual no lo puede gastar en su economía interna, porque le generaría burbujas especulativas, e incluso inflación,entre otros problemas comunes con dichas potencias capitalistas, por lo tanto, tiene el mismo destino que Éstas.
Lo más importante para un País capitalista, no es si tiene los suficientes ahorros o no para invertir, sino si los capitales son todavía rentables o ya no, porque si estos ya no son rentables, entonces, se van a la especulación, empiezan a generar inflación, se fugan al extranjero, invirtiendose en bonos de deuda de otros Países,o se refuguan en paraísos fiscales. A veces, también en los Países con problemas de baja rentabilidad, en sus bancos centrales, se acumulan enormes reservas en divisas, que terminan siendo asqueadas por los capitales especulativos del extranjero, y al final de todo esto, en la actualidad,la situación termina agravando más todavía la crisis economica mundial.
Otro de los grandes problemas que tiene China, es que con el bombardeo de sus mercancías baratas a todo el mundo y el establecimiento de sus empresas maquiladoras en otros Países, ha contribuido y sigue contribuyendo a la desindustrializacion de la economía mundial, por lo que otros Países, aparte de los EEUU, también ya le empezaron a poner aranceles y no necesariamente presionados por los EEUU, y si a esto le aunamos todavía la continua reducción del mercado internacional, el panorama para China también es desolador, al igual que para todos los Países del mundo.
También a China le llegará la Estanflación, porque también la rentabilidad de sus capitales ya está muy baja, y porque los flujos de riqueza del exter están disminuyendo y seguirán disminuyendo cada vez más, al igual que en todos los demás Países del mundo.