‘El feo’, de ‘La filmoteca maldita’, a juicio

Resulta casi paradigmático que se movilicen más unidades para desahuciar a una anciana o para capturar a un “ciberdelincuente” cuyo único crimen ha sido la divulgación cultural, que para socorrer a las víctimas de agresión sexual o violencia callejera.

Por Juan Doporto | 24/04/2026

Parece que últimamente hay que andarse con mil ojos puestos en lo que leemos, vemos o distribuimos con fines culturales, ya que desde hace unos años anda suelto un vampiro con el mismo objetivo que la Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard, solo que, el primero, a golpe de ariete.

Pero antes, los precedentes.

Nos remontamos a octubre de 2021, cuando un grupo de cinco antidisturbios se presentó en casa de Fernando ‘El Feo’ -un youtuber, que bien podría ser llamado archivista, divulgador, recuperador y curador cultural-, junto a varios agentes de la Brigada de Delitos Digitales y una delegada judicial, amparados por una orden impulsada por el magnate Enrique Cerezo, que llegaron al domicilio con la intención de incautar todos sus dispositivos de trabajo y almacenamiento: discos duros, teléfonos y ordenadores.

¿Quién es ‘El Feo’?

Fernando, conocido en su círculo como ‘El Feo’, era el propietario de Zoowoman, una página web, ya extinta, cuya función era la recuperación de lost media. Es decir, de la recuperación y preservación digital de películas sin derechos de autor, descatalogadas, sin distribución oficial o que habían contado con una distribución deficiente, algunas con más de 100 años de antigüedad, sin nadie que las reclamara. También contaba con una distribuidora encargada de ayudar a artistas emergentes del sector, los cuales ofrecían los derechos de sus películas a Zoowoman para hacerlas accesibles de manera gratuita a todos los públicos. Se trataba, pues, de un proyecto colectivo en el que participaba cualquiera que se encontrara en posesión de archivos con las características antes mencionadas. Cabe destacar que, durante el tiempo de vida de la página, Fernando no obtuvo ningún beneficio económico de ningún tipo. No contaba ni con báners, ni con ventanas emergentes, ni con ningún tipo de publicidad o monetización. Según sus propias palabras, fue un proyecto que compartía películas “por amor al arte”. Además, era la encargada de nutrir de material didáctico a escuelas y universidades de todo el mundo, democratizando la cultura en tiempos que, como el propio ‘Feo’ refiere, podrían estar sacados de «Fahrenheit 451».

Asimismo, cuenta con un canal de YouTube de respaldo (todavía activo), La Filmoteca Maldita, que incluye cerca de 600 vídeos, entre los que se hallan análisis y ensayos que ofrecen contexto y ponen en perspectiva las películas de Zoowoman, recordemos, prácticamente imposibles de encontrar por cualquier otra vía.

¿Quién está detrás?

Resulta casi paradigmático que, en lo que a este país se refiere, se movilicen más unidades para desahuciar a una anciana o para capturar a un “ciberdelincuente” cuyo único crimen ha sido la divulgación cultural, que para socorrer a las víctimas de agresión sexual o violencia callejera.

En este escenario se mueve, como pez en el agua, Enrique Cerezo.

Propietario de empresas como EGEDA, FlixOlé o Video Mercury Films. A través de esta amplia red de control del sector fílmico, el también presidente del Atlético de Madrid se encarga de la gestión y distribución de aproximadamente un 80% de todo el cine español, con más de 7.000 películas en nómina. Un desempeño que le ha valido el sobrenombre de «dueño del cine español» y variantes.

Video Mercury Films. Su distribuidora personal. Cerezo se ha encargado de adquirir y gestionar entre 7.000 y 8.000 películas españolas. Actividad que lleva realizando desde los años 80.

FlixOlé. La plataforma. El Netflix de Cerezo. Servicio de streaming por suscripción que cuenta con una colección superior a los 4.000 títulos, entre los que se encuentra, casi todo el cine español del siglo XX, muchas de las grandes producciones de las majors estadounidenses, películas europeas de renombre y las grandes obras del cine latinoamericano.

EGEDA. El brazo legislativo. La empresa a través de la cual, amparado en la Ley de Propiedad Intelectual (Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril), Enrique Cerezo ha tomado las armas contra el divulgador freelance, dueño de Zoowoman y LFM.

Fernando revela, en el vídeo en el que explica los motivos de su detención, ciertas prácticas que podrían considerarse no menos que mafiosas. Entre otras que, de la mano de sus empresas, ha estado adquiriendo muchas de las películas que el burgalés indexó en su página web para, según se comenta, denunciar a posteriori. Es decir, que el empresario se pasó años comprando los derechos de una gran parte de los filmes incluidos en Zoowoman para poder reclamar a la justicia que el youtuber había estado beneficiándose de forma indirecta a costa de sus propiedades. Parece que el arte imita la vida.

La fiscalía pide una indemnización de entre 800.000 y 870.000 euros y 2 años y medio de cárcel.

Al final de su vídeo. Fernando lanza una reflexión: “Cerezo es un gran amante del cine, haciendo hincapié en su preservación, siempre y cuando se saque un beneficio económico, porque si haces lo mismo, pero de forma gratuita, dejas automáticamente de preservar y te conviertes en delincuente”.

Este caso, sumado a la reciente persecución contra Anna´s Archive, megabuscador en línea gratuito y sin ánimo de lucro de bilbiotecas fantasma, por parte del Ministerio de Cultura del gobierno más progresista de la historia, a través del cual millones de personas (estudiantes y profesores, entre otros) obtienen el material que, de otra forma, les costaría miles de euros conseguir, no es más que un capítulo más de la gran historia de la propiedad intelectual, mediante la cual, un puñado de hombres muy ricos pretenden restringir la cultura únicamente a quien esté dispuesto a pagar cantidades desorbitadas por productos que muchos de ellos ni siquiera crearon.

Vivimos en un mundo a caballo entre 1984, Fahrenheit 451 y Matrix.

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