El presidente argentino reiteró sus críticas al “maldito y cancerígeno socialismo”, al que acusó de restringir libertades, provocar pobreza y haber asesinado a 150 millones de personas en la Rusia soviética.
Aunque Israel afirmó que la presencia de altos oficiales militares en una instalación diplomática justificaba el ataque, Irán interpretó el bombardeo como un ataque dentro de su propio territorio.
El presidente argentino parece aferrarse a una mentalidad propia de la Guerra Fría, buscando enemigos y aliados donde ya no existen divisiones tan marcadas. En lugar de eso, el enfoque debería ser promover la cooperación, la sostenibilidad y la justicia social.