Ayuso: ¡Yo soy yo!

México queda reducido a espejo, no a interlocutor. Un espejo en el que Ayuso se mira y se reafirma, repitiendo su propia imagen hasta el agotamiento.

Por Lucio Martínez Pereda | 12/05/2026

Ayuso con su viaje a México repite lo único que sabe hacer: llamar la atención con lo que sea. Con un único contenido: !miradme!

Ayuso cruza el Atlántico como quien atraviesa un plató: no hay viaje, hay escena. México no es un país: es un decorado. Y en ese decorado, cuidadosamente elegido, la presidenta repite el único gesto político que domina con solvencia: la llamada de atención permanente, sin contenido. Una llamada que no busca interlocutor sino foco. No hay discurso, hay emisión. No hay argumento, hay presencia.

El viaje no añade nada nuevo. Es la reiteración de una gramática ya conocida: convertir cualquier acto en una performance identitaria, donde el mensaje no importa porque ya está dado de antemano. “Miradme” no es una consigna improvisada, es un método. Y como todo recurso en la era de la saturación mediática: se limita a ocupar espacio y fabricar titulares.

Así, México queda reducido a espejo, no a interlocutor. Un espejo en el que Ayuso se mira y se reafirma, repitiendo su propia imagen hasta el agotamiento. No hay intercambio, no hay política exterior, no hay siquiera conflicto real: solo la escenificación de un protagonismo que necesita renovarse constantemente para no desvanecerse. Porque en el fondo, y eso es lo más significativo, el viaje no trata de México. Trata, como siempre, de Ayuso.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.