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Pérez-Reverte podrá seguir firmando manifiestos contra la “memoria sectaria”, pero solo le harán caso incautos e indocumentados
Por Lucio Martínez Pereda | 31/01/2026
Arturo Pérez-nostalgias imperiales, ha debido aplazar sus jornadas sobre la Guerra Civil ante el plantón de varios historiadores. Su obra siempre ha sido un artefacto de blanqueo sutil: hidalgos en lugar de verdugos, duelos caballerescos en vez de fusilamientos sumarios, y un toque de virilidad castrense que huele a retaguardia franquista. Quiere vendernos una Guerra Civil despolitizada, épica y cinematográfica, donde las fosas comunes son meros decorados y el hambre de los vencidos, una exageración sentimental. Pero la memoria no se deja embaucar por novelas de quiosco. Los que se negaron a acudir saben que el barniz literario no basta para maquillar el revisionismo. Pérez-Reverte podrá seguir firmando manifiestos contra la “memoria sectaria”, pero solo le harán caso incautos e indocumentados.
Y es que es lógico. Reverte no es un inocente cultivador de la novela histórica; es el epígono de una tradición propagandística que, bajo el disfraz del escepticismo, reintroduce en la esfera literaria las viejas tesis de la simetría moral entre los bandos de la Guerra Civil.
Aquella idea- la de una responsabilidad compartida, un “todos fuimos culpables”- fue uno de los inventos ideológicos más eficaces del franquismo tardío. Manuel Fraga Iribarne, desde su Ministerio de Información y Turismo, la articuló en clave política y cultural . Se trataba de sustituir el análisis histórico por la metáfora reconciliadora, el crimen por la fatalidad, y la violencia planificada del golpe de 1936 por un supuesto estallido colectivo de barbarie civil. La operación era clara: si todos fueron culpables, nadie lo fue.
En ese continuo de transmisión ideológica, Pérez-Reverte ocupa una posición clave. Su narrativa del desencanto político y moral, que aparenta neutralidad y distancia cívica, recoge conscientemente el impulso revisionista que quiso dar algo de legitimidad a la dictadura durante su etapa final de modernización desarrollista.
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