Analía Plaza y Estefanía Molina: trabajando para la destrucción del Estado del Bienestar

Estos textos de encargo no son solamente el resultado de una moda inocente. Es una forma de erosión cultural e ideológica dirigida contra el Estado del bienestar: hacer creer que el sistema público es inviable.

Por Lucio Martínez Pereda | 15/02/2026

Primero fue el libro de Analía Plaza, y ahora siguiendo la estela dejada por su éxito de ventas, se suma Estefanía Molina: es una moda, escribir contra el sistema de público pensiones, uno de los tres pilares del Estado del Bien estar. Que es también, no lo olvidemos, un pilar de nuestras democracias.

Estos textos de encargo no son solamente el resultado de una moda inocente. Es una forma de erosión cultural e ideológica dirigida contra el Estado del bienestar: hacer creer que el sistema público es inviable. No se trata solo de libros ni de ventas. Detrás hay una campaña de descreimiento hacia lo público, el impulso de considerar que los grandes consensos forjados en la segunda mitad del siglo XX -educación, sanidad, pensiones públicas garantizadas para toda la sociedad- son reliquias de un Estado que los ultra liberales llaman despreciativamente: paternalista.

Como a nadie se le escapa no se trata solo de lecturas o de una moda, ni siquiera de ideas: se trata de destruir la confianza en lo común y sustituirla por la adoración del cálculo individual. La sanidad, la educación, las pensiones… ya no como derechos, sino como productos que cada cual debe procurarse según su suerte o su saldo. Lo que hoy se discute -la sostenibilidad, las curvas demográficas, relaciones demográficas entre poblaciones activas y pasivas- es una batalla más profunda: la del significado mismo de lo público, aquello que nos hace ciudadanos y no meros consumidores de servicios.

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