Aliança Catalana: chovinismo al servicio de la burguesía explotadora

El discurso de Silvia Orriols sobre inmigración, seguridad y defensa de la identidad catalana esconde políticas privatizadoras y beneficios fiscales para grandes fortunas y empresas.

Por Oriol Sabata | 16/11/2025

Cuando se habla de Aliança Catalana, lo primero que nos viene a la cabeza son sus posicionamientos sobre inmigración y seguridad. Sin embargo, para tener una perspectiva más amplia sobre la naturaleza de este partido político, es importante analizar sus propuestas en distintos ámbitos. Si echamos un vistazo a su programa electoral de 2024, entenderemos que estamos frente a una formación nacionalista de derecha clásica que defiende a ultranza el liberalismo.

En lo que tiene que ver con la política fiscal hacia las empresas, este partido afirma en su programa que la «administración catalana tiene que dejar de ser una enemiga que multa, castiga y exprime fiscalmente a las empresas para convertirse en su mejor aliada y socia». Toda una declaración de intenciones respecto del tipo de fiscalidad que quieren para la patronal y también, por qué no decirlo, del tipo de legislación laboral que impondrían a la clase trabajadora catalana en caso de llegar al poder. En el documento lo dicen abiertamente: «hay que apostar por un régimen de impuestos competitivos que termine con el exceso de voracidad fiscal» para las empresas.

La organización de Silvia Orriols habla de «nacionalismo industrial», un eufemismo para impulsar el típico chovinismo al servicio del capital, señalando que se tomarán «medidas proteccionistas» para la industria catalana. Dicho de otra manera, serán los mejores gestores de los intereses de la burguesía nacional catalana.

En esta misma línea, Aliança Catalana promete «una rebaja de impuestos generalizada» y eliminar el impuesto de sucesiones y donaciones. Medidas que sin duda benefician a grandes fortunas en detrimento de los trabajadores. Toda una arquitectura fiscal que dinamita por los aires el concepto de solidaridad y redistribución, y que está claramente orientada a generar una mayor concentración de riqueza para aquellos sectores de la población con mayor poder adquisitivo y patrimonio.

Llama la atención que otra de las propuestas que figuran en el programa de Aliança Catalana sea la de alcanzar el objetivo de «gasto social cero». Es decir, se muestran abiertamente partidarios de eliminar cualquier tipo de inversión social. Quieren una «jungla», la sociedad del «sálvese quien pueda». Ultraliberalismo en vena en toda regla.

Y como no podía ser de otra manera, en materia de vivienda, estos fundamentalistas de mercado apuestan por la desregulación total del precio del alquiler. De nuevo, defendiendo los intereses del gran capital. Sin duda, los grandes propietarios tienen garantizado seguir abusando de los inquilinos si Orriols llega al Palau de la Generalitat.

No sorprende que, en lo relativo a la sanidad pública, Aliança Catalana afirme que pretende «profundizar en la colaboración público-privada». Otro eufemismo barato para no hablar, directamente, de que están a favor de avanzar en la privatización del sistema público, ya de por sí muy deteriorado en Catalunya por la falta de personal, recursos y privatizaciones de los sucesivos gobiernos de la Generalitat.

Cabe destacar que en el programa electoral no hablan sobre pensiones. Hace poco, Orriols, en una intervención en el Parlament de Catalunya que se hizo viral en redes sociales, afirmaba que el actual sistema de pensiones era «una estafa piramidal» y que resultaba «insostenible». No hace falta tener una bola de cristal, viendo la línea del documento del partido, para prever lo que harían con el sistema público de pensiones: desmantelarlo en nombre de la «eficiencia» y establecer planes de pensiones privados de empresa como buenos fanáticos liberales que son.

En un artículo previo titulado Ripoll y el ascenso de Aliança Catalana, explicaba los factores que han catapultado a esta organización. Pero más allá de ello, resulta primordial entender que la fórmula socio-económica que trae Silvia Orriols no tiene nada de novedosa. Detrás de su discurso casi monolítico sobre inmigración y defensa de la identidad catalana, se evidencian un conjunto de políticas que atentan contra los intereses de los trabajadores y que apuntalan los privilegios de las élites explotadoras. Aliança Catalana no es más que la derecha clásica liberal de siempre con una retórica tramposa que promete seguridad y una suerte de paraíso en la tierra bajo una hipotética Catalunya independiente.

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