16 de octubre. Lo lamentamos Sr.Escrivá, pero volvemos a Madrid

Los pensionistas no pueden estar más que extraordinariamente satisfechos por la reforma que hemos llevado al Congreso.

Por María Luisa Cid Cerdán

Me encuentro hace días con este titular del ministro Escrivá: “los pensionistas no pueden estar más que extraordinariamente satisfechos por la reforma que hemos llevado al Congreso”
Pues aclaremos que no estamos ni satisfechos, ni mucho menos extraordinariamente. Eso sí, estamos en grado sumo (sinónimo de extraordinariamente) frustrados y mosqueados porque llevamos años queriendo ser interlocutores válidos y nos han obviado en la mesa donde se sientan empresarios y los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT.
Cierto que la letra de la reforma de las pensiones empieza sonando bien, al separar las fuentes de financiación de la Seguridad Social y admitir su equilibrio presupuestario, una vez resuelta la devolución de las cantidades que se sustrajeron de las arcas de la Seguridad Social, por parte de distintos gobiernos, para gastos impropios. Que se hable de devoluciones y no de préstamos implica un reconocimiento de deuda y para aclarar de qué cantidad se trata es por lo que estamos pidiendo al Parlamento una auditoría.

La música sigue sonando bien cuando anuncia la suspensión del factor de sostenibilidad, pero empieza a desafinar cuando habla de un factor de equidad intergeneracional y de una adecuación de los períodos de cálculo, que se adapte a un mercado laboral con interrupciones. Este factor de equidad, igual que aquel de sostenibilidad, se refiere a la esperanza de vida de cada nuevo jubilado en el momento de su retiro del mundo laboral. Ya veremos cómo van a hacer los cálculos con cruces de estadísticas y valores demográficos, para decirnos lo que prevemos: cuanto más vivas, menos cobrarás. Equidad intergeneracional suena sin lugar a dudas mejor, aunque la intencionalidad de la reforma, primero del gobierno Zapatero y después del de Rajoy, parece que se perpetúa.

Pero definitivamente todo empieza a chirriar cuando introduce el impulso a los sistemas complementarios de pensiones. Los planes privados de empresa, un viejo proyecto de anteriores gobiernos (de un signo y otro): acabar con el sistema de reparto de las pensiones públicas y abrir definitivamente el negocio a bancos y aseguradoras (no estaría mal que echásemos la vista atrás, ahora que estamos padeciendo el fraude de las compañías eléctricas y contemplásemos lo que sucede cuando lo público pasa a convertirse en negocios privados).
Vuelvo a la frustración de la que hablaba párrafos arriba:
Llevamos años en las calles con nuestras reivindicaciones – más pensadas para los pensionistas del futuro que para los que lo somos hoy- y tras mucho bombo y platillo del Pacto de Toledo y de la reforma de pensiones, nos encontramos que nada se habla de reformas laborales (¿Quién va a poder tener cotizaciones suficientes o poder suscribir planes privados de jubilación, con los sueldos miserables a las que esas reformas dieron paso?).
De las pensiones mínimas y su subida, ni en letra pequeña se habla, aun cuando existen demasiadas que, en la actualidad, se sitúan por debajo del nivel de la pobreza.

Tampoco nos explican cómo se va a combatir la brecha de género en las pensiones (recordemos que las de las mujeres son un 33% inferiores a las de los hombres).
Y qué de las penalizaciones a los pensionistas que, sin haber llegado a la edad de jubilación porque seguramente la crisis les arrebató su puesto de trabajo, tienen más de 40 años cotizados.
Tampoco han considerado la discriminación en el tratamiento de la viudedad entre parejas de hecho y matrimonios (¿Cómo es posible que hayan pasado por alto esta desigualdad legal con tufo a un pretérito casposo?).
Otro ítem más: ¿por qué alargar la vida laboral y persistir en los 67 años, cuando la gran epidemia del país es el paro y, más concretamente, el paro juvenil?
Vosotros que me estáis leyendo ¿Qué opináis?¿resignación o plantar cara?

A nosotros la dinamo de la indignación nos lleva de nuevo, con más energía, a las calles de Madrid el día 16 de octubre, en un otoño caldeado por el cambio climático y por la fuerza de los pensionistas que siguen vigilantes. Suma tu voz a la nuestra y clama que ¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN!

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