Opinión | Señales normativas

Por Eduardo Nabal

Aunque pienso que hay que echar al PP, no pienso que allí donde gobierna  o mediogobierna Podemos o Ahora Madrid lo estén haciendo tan bien como dicen. El ejemplo más duro de todo ello para la comunidad LGTB no es la medalla a la Virgen del Rosario en Cádiz, aunque se las trae el asunto a nivel simbólico, sino la manera de gestionar el World Pride del equipo de Manela Carmena. Un equipo que no se ha caracterizado por su sensibilidad hacia los jóvenes parados, los que viven en la calle o hacia los okupas.

Por favor hagan oposición, porque no pueden vivir solo del odio que sentimos hacia la derecha franquista enquistada en el gobierno y el poder

En el caso del World Pride ha consistido ni más ni menos en dejarlo, casi todo,  en manos de gestores como la asociación de empresarios AEGAL o las dos mayores plataformas asociativas de corte institucional de la capital del reino: la FEGLT y COGAM. Estas tres entidades llevan ya más de una década despolitizando y mercantilizando el Orgullo bajo parámetros de una socialdemocracia neoliberal y que no recoge toda la diversidad de la población LGTB ni siquiera de la capital, una visión consumista y homonormativa fomentada por las políticas legalistas del PSOE  que, lamentablemente, parece repetirse casi punto por punto con el nuevo ayuntamiento de “Ahora Madrid”. Se imponen los dispositivos de normatividad (semáforos igualitarios, actos clonizados, estrellas mediáticas), la gestión empresarial y los grandes figurines, se desactiva la polémica y se neutraliza la protesta, no se hace mucho caso a eso del “Orgullo Indignado” o las plataformas alternativas y, a pesar de las promesas, se permite la participación en el Macroevento de este año a países como Israel con su Pinkwashing. Para colmo los policías y militares uniformados también se mostrarán, en un acto de normalización militarista que parece salido de una pesadilla de nuevas generaciones rosas, pero no debería venir de las mimbres de lo que suponemos la izquierda del PSOE y que, particularmente,  en temas de género y, sobre todo, LGTB sigue dejando, en el mejor de los casos, que otros piensen por ellos.

Ya sé que en este momento político en que la corrupción más alta de Europa gobierna nuestro país, en este momento de leyes mordaza, precariedad  y retroceso en derechos civiles, no es lo ideal criticar a la escasa oposición parlamentaria  pero por favor hagan oposición, porque no pueden vivir solo del odio que sentimos hacia la derecha franquista enquistada en el gobierno y el poder. Su forma de hacer la verdadera política, la política en las calles, está cada vez más lejos de ser una política de izquierdas.

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