Israel desposee periódicamente de sus tierras a los palestinos, lo que provoca que los palestinos vivan cada día de una manera más miserable y sin ninguna esperanza.
Quizás la música no sea suficiente para parar las bombas. Quizás la música no sea suficiente para derribar los muros. Pero no hay que dejar de intentarlo.
Pappé deja claro en este libro que la historia no es un terreno neutral, sino un campo de disputa donde la memoria de los pueblos colonizados sigue resistiendo.
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