¿Son los Nuestros?

Estas semanas de negociaciones han tenido  más de mercadillo barato y regateo propiciado por  trileros, que de respuestas y propuestas a la acuciante realidad económica y social que amenaza con engullirnos.
Por Juan Rivera | 23/10/2026
El domingo 15 de Mayo de 2011, el Colectivo Prometeo, encabezado por nuestro amigo y fundador Julio Anguita, participó (porque las apoyó desde el primer minuto) en las movilizaciones que dieron origen al 15M.
Nuestra presencia suscitó pullas y burlas de algunos que iban de ultrarrevolucionarios y que automáticamente nos catalogaron de «pequeños burgueses» por secundar la manifestación.
El  martes 17,  Julio me mandó el artículo Son los nuestros que publicamos al diá siguiente en el blog  del Colectivo Prometeo y fue reproducido hasta la saciedad en decenas de medios.
Aunque en el enlace de arriba puedes leerlo íntegro, merece la pena recordar el encabezamiento:
«Están hartos. Saturados de discursos y prácticas tramposas. Escandalizados de que tanto ladrón ilustre acapare los flashes y las cabeceras de los informativos en lugar de las crónicas de los juzgados de guardia. Dolidos por causa de la sordidez de las políticas al uso, aparentemente dictadas por esos inventos exculpatorios denominados mercados. Atónitos ante la degradación y caricaturización de conceptos como Justicia, Libertad o Democracia. Zaheridos por el permanente agravio que suponen el despilfarro de una minoría frente a los esfuerzos infructuosos para supervivir, de una mayoría. Lúcidamente rebeldes ante una pasividad generalizada y además cultivada por la cultura oficial instalada en medios de comunicación, el adocenado lenguaje político al uso y los penosos discursos de tantos tenores huecos.
Se han lanzado a la calle y la siguen llenado sin complejos, poniendo en evidencia a quienes debían y debíamos haberlas llenado antes…»
Hoy, sábado 17 de octubre de 2026, una vez cerrado el plazo para coaliciones y alianzas cara a las próximas elecciones generales del 29 N, daría lo que fuera para poder  conocer su opinión y lo que hubiera escrito  Julio ante el bochornoso espectáculo público, ofrecido por la llamada Izquierda Alternativa.
Estas semanas de negociaciones han tenido  más de mercadillo barato y regateo propiciado por  trileros, que de respuestas y propuestas a la acuciante realidad económica y social que amenaza con engullirnos.
Una de las primeras ideas que me vinieron a la cabeza cuando se confirmó oficialmente lo que intuíamos fue el cambiar el título del artículo  por un «¿Son los nuestros?,¿ De verdad que éstos son los nuestros?»
Aunque, siendo honestos, si al final  hubiera salido la » fumata blanca de la Unidad«, con el mal rollo y la desconfianza puestos sobre la mesa desde el principio, el daño ya sería importante  y el lastre, a la hora de intentar convencer  de las bondades del proyecto, pesaría como una losa.
Y todavía nos esperan, si alguien no impone cordura, otros tragos amargos.
Uno será ver como se impone el «Y tú más!» buscando culpables a los que adjudicar el fiasco. La culpa siempre será de otro, sin la mínima  autocrítica.
Otro, ver como  ponen a toda pastilla el ventilador de excrementos para esparcir en las redes sociales la bilis  acumulada por forofos y odiadores, siempre a la caza de la paja en el ojo ajeno.
Por favor, ¡ahorrarnos un nuevo bochorno señalando a  culpables!
En estas horas tristes lo que dan es ganas de imitar al presidente de la Primera República Estanislao Figueras.
Retrocedamos hasta el 10 de junio de 1873 para  copiarle su «Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros».
Porque, entre tantas mentes que tengo por muy lúcidas, ¿Nadie analizó el momento que vivimos?¿Nadie visualizó las consecuencias nefastas de la pelea interna ante el panorama político que  tenemos encima?
¿Tan imposible resultaba lograr un acuerdo de mínimos para  ofrecérselo a quienes se movilizan estos días en masa por la Vivienda, la Enseñanza Pública, la Sanidad…?
La revolución rusa no se hizo porque el proletariado y el campesinado se leyeran y aprendieran de memoria las tesis de Marx sino porque se logró sintetizar las aspiraciones populares en tres conceptos: «Paz, Pan y Tierra«.
Por mucho que me lo expliquen (soy de pueblo), no logro entender el papel de Gabriel Rufián ( que conste, le tenemos aprecio como político y hemos intentado, sin éxito, traerlo varias veces a nuestras actividades) en este vodevil.Especialmente, cuando pasó de pedir unidad de las Izquierdas  a firmar el acuerdo con Podemos que, de facto, anulaba la posibilidad de dicha  Unión.
Conocemos los odios enquistados que anidan en los corazones que un día coincidieron y se fueron del espacio morado ( por ejemplo, Más Madrid) y los que siguen militando en la formación de Pablo Iglesias, Pero ¿ tan difícil era, para los que hoy son más rémora que ayuda, dar un paso atrás y mostrar generosidad?
No sé si algunos han querido jugar al experimento de laboratorio político porque dan de antemano perdida la batalla y creen que pueden ser  la fuerza de resistencia  en el futuro ( » Spoiler»: si te ven como fuente y origen del problema es muy improbable que los afectados confíen en tí para una futura solución), pero a mí me enseñaron que la batalla perdida, con absoluta seguridad, es la que no se da.
Y en el actual ciclo de movilización que ha puesto sobre la mesa términos distintos a  «patria, bandera e inmigración » que tanto ama la Derecha Extrema, había posibilidades de ilusionar y pelear.
Y ahora, otra vez convertida la Izquierda en reino de Taifas ( el significado de la palabra en árabe nos viene como anillo al dedo: » bando, facción o grupo»), cuando no se le ha ofrecido alternativa seria a nuestros votantes, como no se planifique una campaña espectacular, se corre el riesgo de terminar engullidos, o en la irrelevancia,  regalando diputados a la derecha o al PSOE ( que puede ver su sueño húmedo del » voto útil» – el más inútil de los votos , cumplido) porque las posibilidades de sacar representación las vamos a neutralizar  por la división de votos.
En Andalucía podemos quedarnos sin dientes en todas las provincias a poco que la moneda salga de canto y se cumpla el » ni <pa> tí , ni  <pa>mí» porque concurren 3 listas que, divididas en montoncitos,  pueden terminar logrando la suma cero.
Tampoco debemos olvidar a las » víctimas colaterales». ¿Cómo explicar en Extremadura o Murcia ,donde  políticamente se convive y trabaja juntos, la barrabasada?
Por ello hay que felicitar a Canarias y la  Comunidad Valenciana por haber logrado, superando todas las dificultades, ponerse de acuerdo y demostrar que, si se tiene voluntad, es  posible.
No me gustaría terminar esta canción  triste sin dedicar un recuerdo a quienes, sin haber leído nunca a Marx, proclaman minuto a minuto «¡Odiadores de redes sociales: ¡Uníos!
Con vuestra mala leche y vuestro activismo limitado a Internet, tenemos la revolución a la vuelta de la esquina.
Pero cuando nos despertemos, como en  el microrrelato de Monterroso, el  Dinosaurio del Franquismo- Fascismo estará allí.
El enredo de estos días me ha recordado a la fábula clásica en la que un personaje ( genio, rey, poderoso…) le dice a dos vecinos «lo que uno pida, el otro lo recibirá duplicado». 
Y el primero en hablar, de profesión envidioso, pide que le saquen un ojo.
Ya si eso, lo de la Vivienda, Salarios dignos, Explotación, Pensiones, Servicios Públicos… lo dejamos para otras elecciones.
Total, parece que  a los ojos de algunos dirigentes. en lugar de hablar de problemas, estamos hablando del sexo de los ángeles.

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