Sidati Banda: “En el Sahara ocupado hay entre 6.000 y 8.000 agentes de paisano vigilando cada movimiento”

Entrevistamos a Sidati Banda, destacado activista y militante saharaui con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos del pueblo saharaui. 

Por Héctor Bujari Santorum | 29/09/2026

Es un placer conversar con Sidati Banda, uno de los militantes saharauis con mayor conocimiento y experiencia sobre la realidad del Sahara Occidental bajo ocupación marroquí. Su testimonio resulta clave para comprender la estructura y la mecánica del control policial, la vigilancia de paisano, la represión contra los jóvenes y las familias saharauis, así como episodios fundamentales como Gdeim Izik, las reuniones en Rabat en torno a los ashbal de Hassan II o las rutas de huida hacia los campamentos de refugiados. Su voz ofrece una perspectiva rigurosa sobre una realidad silenciada.

¿Cómo se organiza la estructura y la mecánica del control policial marroquí en los territorios ocupados?

Los mecanismos de control dentro de la policía marroquí se dividen principalmente en tres organismos principales: la DGST (Direction Générale de la Surveillance du Territoire), la DGSN (Direction Générale de la Sûreté Nationale) y la DST. Además de estos tres pilares, los Servicios de Información General (Renseignements Généraux) se estructuran internamente en cuatro ramas.

Dentro de este despliegue, ¿existe presencia de agentes sin uniformar u operaciones de paisano?

Sí, existen unidades civiles que operan de manera continua en los territorios ocupados, especialmente en El Aaiún. Aunque estas unidades pertenecen orgánicamente al Cuerpo de Seguridad Nacional, sus agentes actúan vestidos de paisano. Estimamos que su número oscila entre los 6.000 y 8.000 agentes.

En relación con las protestas del campamento de Gdeim Izik en 2010, ¿existen registros de personas a las que se les haya retirado la documentación o las cartillas tras las movilizaciones?

Tras la epopeya de Gdeim Izik fueron detenidas más de 800 personas. Posteriormente fueron puestas en libertad, pero a consecuencia de su participación, a muchos de estos jóvenes se les retiró el Documento Nacional de Identidad.

Asimismo, la represalia se extendió a sus familias: a sus padres o madres se les retiró la tarjeta de asistencia social (In’ash), especialmente en el caso de los habitantes originarios de El Aaiún. Desde aquel día, estas familias siguen sufriendo acoso e intimidación hasta hoy en día.

Se habla de una reunión clave celebrada en Rabat en relación a los ashbal de Hassan 2, en 1990, con la presencia de «retornados» y altos cargos del régimen marroquí. ¿Tienes constancia de cuándo ocurrió, quiénes asistieron y qué se trató?

El día exacto no lo recuerdo, pero tengo la certeza de que fue a finales de diciembre de 1990. A esa reunión asistieron numerosos retornados encabezados por Omar Hadrami,

junto a altas autoridades del régimen como Driss Basri (entonces Ministro del Interior), el General Laanigri y Hassan Benhashim (quien fuera director general de la Seguridad Pública).

Sobre los jóvenes que se vieron obligados a huir hacia los campamentos de refugiados en Tinduf, ¿de cuántas personas hablamos y qué vías utilizaron para cruzar?

No se trató únicamente de un grupo reducido; fueron muchísimo más de 100 jóvenes saharauis los que huyeron a los campamentos de refugiados —a los que llamo los campamentos de la dignidad y el honor—. En total, debido al acoso constante y las condiciones impuestas tras la Revolución, fueron entre 6.000 y 8.000 personas las que se vieron forzadas a salir; esta es una cifra precisa. Para intentar controlar la situación, Hassan II dividió la estrategia de contención en tres secciones.

En cuanto a las rutas de escape: a partir de los años 1989 y 1990, muchos consiguieron huir a través de Argelia, mientras que durante 1990 otros lograron cruzar a través de Mauritania o desde territorio mauritano.

¿Cómo se logró llevar a cabo el rodaje de la película «La Odisea» dentro de los territorios ocupados? ¿Hubo algún tipo de contacto o negociación con las autoridades locales?

La película en los territorios ocupados se filmó en absoluto secreto. Para que nadie lo descubriera, la producción se tuvo que organizar de manera clandestina sobre el terreno.

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