Huntington fracasa estrepitosamente cuando pretende definir Occidente: su concepción de la civilización occidental se asemeja a un cajón de sastre donde entran todos los países o territorios que no sabe dónde encajar.
A pesar de que N.H.U. llegó a actuar en festivales tanto en la península como en el resto de Europa, y a compartir escenarios con grupos como La Orquesta Mondragón o Las Grecas, les lastró la mala distribución del disco y la banda se separó en 1980.
El devorador de almas es también ese modelo capitalista que, desde ya hace décadas, empuja a la gente del campo hacia las ciudades, por falta de expectativas de progreso en su lugar de origen.
“Suelo definir ‘Midsommar’ como, en esencia, un drama de ruptura. Y después, no tanto un filme de terror como un cuento de hadas. Me gustaba la idea de hacer esa clase de película a la que uno acude cuando ha cortado con alguien, en busca de alguna clase de catarsis.”
Aislinn Clarke hurga en el trauma femenino, en el que surge de la maternidad y las relaciones familiares -el título alude también a esto, a las raíces-, aunque deja aparte cualquier interpretación feminista, y se recrea en el folclore popular.
Una cumbre independentista que ha reunido a los líderes de Gales, Escocia e Irlanda, para la firma de una declaración conjunta para impulsar el derecho de autodeterminación en sus respectivas naciones.