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«Thajliba» es la joya inaugural del quinto álbum de Aziza Brahim titulado «Mawja» (que traduce a «Ola» en hassaniya). Este esperado álbum, tiene previsto su lanzamiento en febrero de 2024 bajo el distintivo sello de Glitterbeat Records.
Por Héctor Santorum | 12/01/2024
La riqueza de la cultura bidán se entrelaza con las armonías melódicas y los versos poéticos, expresiones artísticas intrínsecas que han sido veneradas a lo largo del tiempo. En este vibrante tapiz cultural, la música y la poesía no sólo son manifestaciones artísticas, sino también pilares fundamentales que han participado en los rituales sociales y las celebraciones, tejidos en la identidad de un pueblo.
En los primeros compases del exilio, el Frente POLISARIO no sólo defendió la preservación de estas formas de arte, sino que las promovió como potentes instrumentos de propaganda.
Estas expresiones no solo elevaban la moral, sino que también se convertían en heraldos de la causa saharaui en tierras extranjeras. En esta sinfonía revolucionaria, la música se convirtió en la voz unificadora que resonaba con tintes de militancia y resistencia. Entre las destacadas figuras que emergieron en este escenario se encuentran nombres venerados como Mariem Hassan, Ehdedhum, Chueta, Dreibapa, Nayem Alal, y más recientemente, Aziza Brahim, quienes a través de sus melodías, han perpetuado la herencia sonora saharaui.
Sus cantares desafían al viento del exilio, resonando más allá de las fronteras y llevando consigo la narrativa valiente de un pueblo que se niega a ser silenciado. Dejan huellas en la arena del tiempo, grabando la historia de la cultura saharaui con cada nota, como testimonios indelebles de la resistencia a lo largo de generaciones.
Aziza Brahim, nacida en los campamentos de refugiados saharauis cerca de Tindouf, Argelia, pertenece a una generación que nunca ha pisado la tierra de sus ancestros. Su vida ha estado marcada por el exilio desde esos primeros momentos en los campamentos hasta su paso por Cuba, donde realizó sus estudios, y finalmente, estableciéndose en Barcelona, donde ha residido durante casi veinte años.
Héctor Santorum: Al explorar tus influencias musicales, es crucial entender cómo estas han contribuido a su estilo. Dada tu historia personal y tu crianza en los campos de refugiados saharauis, ¿puedes compartir cómo influyó ese entorno en tu música y en tu elección de convertirte en cantante? ¿Cómo ha influido tu historia familiar en la creación de tu música?
Aziza Brahim: Nací y crecí en el seno de una familia de artistas. La música formaba parte del día a día en nuestra jaima. Por esa razón yo empecé a cantar desde pequeña. Y la música siempre formó parte de mi expresión.
Ya en la infancia, pero también años más tarde al regresar de Cuba, la música tiene que ver con mi entorno y la realidad en la que vivía en los campamentos de refugiados, ya que comencé a tener mis primeros pasos profesionales con la música.
Comencé a formar parte de algunas bandas y en el Grupo Musical Nacional Saharaui. Mi familia es muy importante en el desarrollo de mi carrera. Gracias a su apoyo y al de mis seguidores y la confianza de mi sello discográfico he podido continuar luchando dentro de una profesión muy compleja.
Héctor Santorum: Además, ¿podrías relatarnos tu experiencia al recibir becas para estudiar en Cuba a una edad temprana y cómo esta oportunidad ha moldeado tu desarrollo artístico? ¿Hay aspectos específicos de la música cubana que hayan dejado marca en tu trabajo?
Aziza Brahim: Son becas que entran dentro de la cooperación entre Cuba y la RASD. Fue una experiencia difícil y a la vez enriquecedora que me aportó conocimiento y también herramientas para desenvolverme en la vida.
Desde luego que la música cubana me ha aportado mucho y por supuesto que hay referencias en mi trabajo. Mi propuesta musical es muy diferente y particular ya que contiene resonancias de todas aquellas zonas o lugares que han formado parte de mi periplo personal.
Héctor Santorum: Has vivido en España desde el año 2000. ¿Cómo ha influido este país en tu música y en tu perspectiva artística?
Aziza Brahim: Efectivamente, llevo muchísimos años viviendo en España. Aquí es donde he desarrollado el grueso de mi carrera musical y naturalmente, hay influencia en mi música.
Los músicos de mi banda son catalanes.
La influencia de la música española es evidente en mi último trabajo (Mawja) ya que en él se entremezclan algunos ritmos y sonidos de la península ibérica con otros de África occidental y saharauis, mediterráneos o transatlánticos.
En lo que se refiere a la instrumentación encontraréis combinados instrumentos tan auténticamente ibéricos como el pandero cuadrado o el almirez con otros como las calabazas, los sabares, el bombo legüero, el tabal, etc. Mención aparte merecen las flautas como el Hulusi o el Mohoceño, interpretadas por Xavi Lozano o el tres flamenco tocado por el gran Raúl Rodríguez.
Héctor Santorum: En Wilaya Blues, Aziza habla de “aquellos paisajes donde ningún día estuve, hay historias borradas por la historia.”
Lo hace en un sentido profundo, vinculado al sufrimiento del pueblo, la añoranza a la tierra, que los emigrantes gallegos llaman morriña y que todo aquel que vive en la distancia reconoce como un suspiro alargado que acumula imágenes en la cabeza.
En este caso dichas imágenes son resonares de un pasado en las bocas de los que fueron.
¿Cómo describirías la importancia de la geografía emocional en tu música, especialmente al abordar la distancia y la nostalgia? Al componer, ¿cómo seleccionas temas que van más allá de la música y transmiten mensajes más profundos? ¿Hay alguna canción en particular que sientas que encapsula tu expresión artística de manera excepcional?
Aziza Brahim: Es muy importante para mí crear un universo emocional y expresivo para cada tema. De esta manera, puedo transmitir mejor mis ideas, aunque cada canción es diferente y no necesariamente todas tengan que abordar los mismos asuntos.
En el momento de la composición y creación de las canciones casi siempre suelo tener más temas y luego selecciono basándome en la unidad del disco, tanto del contenido como musicalmente. Todas mis canciones intentan ser hermosas y profundas. Sinceramente, me es muy difícil encapsular una trayectoria de más de 25 años en una sola canción.
Héctor Santorum: En estos momentos, hay ciertos desafíos contra el borrado de la cultura saharaui. Tanto en territorios ocupados, como en la diáspora y los campamentos de refugiados.
¿Cómo describirías la importancia de preservar la cultura saharaui? ¿Cuál crees que es el papel de los artistas en la sociedad actual para crear conciencia sobre temas importantes a través de su arte?
Aziza Brahim: Preservar nuestra cultura es crucial, es decisivo. Pero no solo preservarla, también desarrollarla, hacerla evolucionar, no permitir que se estanque. Ponerla en relación con otras culturas, hacerla interactuar, experimentar con ella en todos los campos posibles.
No sé cuál puede ser el papel del artista en la sociedad. Ni sé si tiene que ser solo uno o cuánto más variados papeles tenga en la sociedad, será mejor o peor. Yo solo sé que el artista debe cultivar su arte lo mejor que pueda. La conciencia es de todos. Yo tengo la mía, pero también la tiene el espectador, el oyente, el lector… eso es de cada uno y en eso, el artista tiene poco que hacer.
Héctor Santorum: Dentro de la rica tradición saharaui, la ‘thajliba’ se destaca como un tipo de poema o canción de alabanza, expresando entusiasmo hacia otra persona. Este arte poético, a menudo natural y espontáneo, encuentra un espacio significativo en tu futuro álbum «Mawja». ¿Cómo surgió la inspiración para explorar este tipo de poemas?
¿Cómo influyó esta forma poética en tu álbum «Mawja» y cómo se refleja en la canción ‘Thajliba’?
Aziza Brahim: Surgió de la manera más natural que te puedas imaginar. Siempre había querido dedicarle una thajliba a mis hijas. Yo estaba tocando la guitarra, tenía una melodía en la cabeza ya formada, al menos en su parte más básica y de pronto, pensé en mi hija y me dirigí con palabras a ella, igual que mi madre se había dirigido a mí alguna vez o a alguno de mis hermanos.
Igual que se hace en este tipo de composiciones tradicionales saharauis. No tuve que escribir la letra para acordarme porque se me quedó en la memoria ya que todo lo que decía venía de dentro, de una forma muy auténtica.
En el álbum tiene peso porque se ha convertido en el primer single que es la tarjeta de presentación de mi nuevo trabajo. Es, en definitiva, un canto a la emancipación femenina. En el álbum hay más variedad, las otras canciones tienen otras formas poéticas diferentes.
Héctor Santorum: Al adentrarnos en el pasado, nos sumergimos en la figura de Ljadra, la abuela de Aziza, apodada como la «Poeta del Fusil». Durante los primeros quince años de la guerra, Ljadra no solo mostró valentía en la primera línea del conflicto, sino que también tejía con su pluma poesía impregnada de coraje, resonando tanto en el fragor del combate como en la serenidad de la retaguardia.
Ljadra narra la cruda epopeya contra la invasión marroquí en las tierras del Sáhara Occidental, de las cuales la población ha sido desterrada hace casi cincuenta años.
A través de su poesía, entrevera el sufrimiento y las calamidades que pesan sobre su pueblo, pintando con palabras la dureza de la guerra. Como hábil corresponsal, sus letras se convierten en crónicas de importantes batallas, recitadas de boca en boca en el frente y en los campamentos de refugiados desde el mismo instante de su gestación.
Estos poemas se convierten en luciérnagas rebeldes, irradiando desafío en el exilio, tejiendo susurros de luz y destilando la penumbra en luceros de resistencia.
Me metí en un tanque bajo la sombra de un árbol los revolucionarios sonreían los marroquíes les temían.
El tanque llevaba armas a mi pueblo y comenzó a deslizarse
consciente del sentido de la lucha a avanzar, defender y atacar
Adentro, un valiente ejército que sabe
cómo manejar las armas en su tierra ocupada
Humillado, combatió
a su enemigo sin piedad para reducir sus armas
y su propósito a cenizas.
Aziza, tomando varios de estos poemas, los transforma en canciones, destacando «La tierra derrama lágrimas», donde aborda la guerra de Marruecos contra el pueblo saharaui. El disco «Mabruk» fue dedicado por Aziza a su abuela, Ljadra.
¿Puedes compartir cómo la influencia de tu abuela marcó tu amor por la música y la creación específica de «Mabruk»? Además, ¿cómo se refleja la esencia de esa palabra en la música y el mensaje transmitido a través de este álbum?
Aziza Brahim: Mi abuela, Ljadra, que en paz descanse, ha sido para mí un modelo a seguir, un referente tanto artístico como personal. Desde muy pequeña, me transmitió su gusto por la poesía, por la música y por las artes.
Sí, claro, ella nos motivaba organizando competiciones entre los niños de la casa para decidir quién cantaba mejor sus poemas. Yo me esforzaba mucho para ganar sus recompensas. Así fui desarrollando esta capacidad de convertir en canciones los textos poéticos.
Más tarde, me hacía acompañarla a los recitales que hacía en los campamentos de refugiados. Aprendí mucho de ella. Era una mujer excepcional.
Quise dedicarle “Mabruk” mi puesta de largo musical, para decirle a ella ante todo el mundo: “Oye, Ljadra Mint Mabruc, tú eres mi abuela y yo soy afortunada (eso es lo que significa “mabruk”) de ser tu nieta y haber compartido tantas experiencias contigo durante mi infancia y mi juventud. Por eso, ahora te dedico un disco entero.”
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