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Las protestas se concentraron en grandes ciudades como Washington D.C, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Portland, San Francisco, Atlanta, Boston y Seattle.
Por David Hurtado | 19/10/2025
En un fin de semana marcado por la tensión política, millones de estadounidenses tomaron las calles en ciudades de los 50 estados del país para protestar contra lo que perciben como un giro autoritario en las políticas del presidente Donald Trump. Bajo el lema «No Kings», estas manifestaciones –las más grandes en la historia moderna de EE.UU– reunieron a cerca de 7 millones de personas en más de 2.700 eventos el sábado 18 de octubre. Organizadas por una coalición de más de 200 grupos progresistas, las protestas denunciaron deportaciones masivas, recortes presupuestarios, despliegues militares en ciudades y un presunto abuso de poder presidencial, todo en medio de un cierre de gobierno que ya supera las tres semanas.
Las manifestaciones, que se extendieron desde la costa este hasta la oeste, reflejaron un descontento creciente con la administración Trump en su segundo mandato. «Esto no es solo sobre una política; es sobre defender la democracia contra un rey autoproclamado», declaró Lisa Gilbert, copresidenta de Public Citizen, una de las organizaciones impulsoras.
Un movimiento nacional sin precedentes
Lo que comenzó como una serie de protestas locales en junio de 2025 –durante el cumpleaños de Trump, con 5 millones de participantes– ha escalado a una ola masiva. Esta segunda edición de «No Kings» superó expectativas, convirtiéndose en el día de protesta más grande de la era moderna estadounidense, según organizadores como Indivisible, MoveOn y la ACLU. El eslogan evoca la Revolución Americana contra el rey Jorge III, acusando a Trump de actuar como un monarca al ignorar fallos judiciales, expandir deportaciones sin debido proceso y desplegar la Guardia Nacional en ciudades controladas por demócratas, como Los Ángeles y Portland.
El cierre de gobierno, iniciado el 1 de octubre por disputas presupuestarias, ha exacerbado el malestar. Los manifestantes criticaron recortes en salud y educación, así como la reversión de requisitos de vacunación.
Las protestas se concentraron en grandes ciudades como Washington D.C, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Portland, San Francisco, Atlanta, Boston y Seattle, pero se extendieron a pueblos rurales y suburbios, demostrando que el rechazo a Trump trasciende fronteras urbanas.
Voces del movimiento: de veteranos a jóvenes
Las protestas atrajeron a un mosaico diverso: veteranos de Irak como Shawn Howard, quien debutó en las manifestaciones por su oposición a que se lleven a cabo «detenciones sin proceso», hasta abuelos como Joyce Pavento, de 75 años, motivada por los recortes en salud. En las redes sociales se viralizaron videos de ancianos de la Segunda Guerra Mundial que combatieron al fascismo, simbolizando una resistencia intergeneracional.
La administración Trump minimizó las multitudinarias movilizaciones. El presidente compartió un video generado por IA en Truth Social, donde aparece como un rey volando sobre manifestantes y vertiendo lodo sobre ellos –una respuesta que generó burlas y críticas por su tono infantil.
Estas protestas no son un estallido aislado, sino parte de una resistencia sostenida contra lo que los organizadores llaman «excesos autoritarios». Con demandas concretas –fin a las deportaciones masivas, restauración de fondos federales y límites al poder presidencial–, el movimiento busca presionar al Congreso y las cortes. Mientras Trump insiste en su agenda, las calles se movilizan de manera masiva contra ella.
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