La salida en estos días de Estados Unidos, de Irak es clave. Es la demostración de que pueden mandar, puede hacer muchas cosas y barbaridades, pero al final el tiempo hace que las cosas vuelvan a su sitio.
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, está bajo el control de Estados Unidos y es, con diferencia, el primer ministro más proestadounidense que hemos visto en muchos años.
América Latina no es el fin. Es el medio. Energía para alimentar data centers y la base industrial. Minerales para baterías, chips y sistemas de defensa.
Es importante señalar que el terrorismo que acaba de “vencer” Trump se origina en las operaciones desestabilizadoras de la CIA y que desde el principio fue financiado por los principales socios de Washington en la región.
El espectáculo electoral continuará. Las narrativas de cambio inundarán los medios. En Caracas, en Brasília, en Buenos Aires y en Santiago se hablará de una posible nueva era.
Sería de necios desvincular la victoria de Teherán del renovado impulso de los hutíes. Esto les ha llevado a arrebatarles a las fuerzas “oficiales” de Yemen, financiadas por Riad, todo el margen yemení del mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb.