Los maquinistas van a la huelga el 10 y 12 de noviembre para exigir cambios estructurales en la infraestructura ferroviaria española

El accidente de Urda ha reforzado las exigencias de Semaf y ha situado la seguridad estructural en el centro del debate.

Por Raúl Alcántara | 31/10/2026

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha anunciado dos nuevas jornadas de huelga en Renfe para los días 10 y 12 de noviembre. Estas movilizaciones se suman a la huelga general convocada para el 11 de noviembre, lo que provocará tres días consecutivos de paros en el grupo público ferroviario. El anuncio llega después de la jornada de huelga del 29 de octubre, y se produce en un momento de máxima tensión en el sector por las demandas de seguridad.

Según el sindicato, la jornada del 10 de noviembre consistirá en un paro total de 24 horas. El 12 de noviembre, en cambio, los paros serán parciales a lo largo de la jornada. Semaf justifica estas nuevas convocatorias por la parálisis institucional y el incumplimiento de los compromisos adquiridos para acometer un cambio estructural en la seguridad ferroviaria. El sindicato calificó de éxito la huelga del 29 de octubre, en la que aseguró un seguimiento del 100 por ciento entre los maquinistas. Estas fechas coinciden, además, con un contexto en el que la Audiencia Nacional ha anulado en ocasiones anteriores los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes, lo que ha generado incertidumbre adicional sobre el funcionamiento de la red.

Las demandas por la seguridad y el cambio estructural

Los maquinistas reclaman medidas concretas para garantizar la seguridad y transformar la infraestructura y los procedimientos operativos del sistema ferroviario español. Entre sus exigencias figuran la implantación de protocolos reales y vinculantes ante fenómenos meteorológicos adversos, una normativa clara que coordine las comunicaciones en situaciones de riesgo, soluciones técnicas definitivas a los problemas de fiabilidad del material rodante y el refuerzo de las plantillas mediante la contratación de nuevos maquinistas. También piden que se desbloqueen los coeficientes reductores de la edad de jubilación, se limite el periodo de becario en las nuevas incorporaciones, se aumente la protección del personal ante arrollamientos y se establezcan procedimientos operativos claros ante averías y emergencias. Semaf insiste en que estas demandas buscan un cambio estructural que vaya más allá de parches puntuales y que implique a Renfe, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y el Ministerio de Transportes.

El conflicto se remonta al 9 de febrero, cuando Semaf suscribió un acuerdo con el Ministerio de Transportes y los presidentes de Renfe y Adif. Ese pacto permitió desconvocar las huelgas previstas entonces y contemplaba la creación de grupos de trabajo multidisciplinares encargados de redactar e implantar nuevas normativas y procedimientos operativos en favor de la seguridad ferroviaria. Sin embargo, el sindicato denuncia que la Administración y las empresas públicas han postergado de forma reiterada desde abril las convocatorias de esas negociaciones, sin registrar avance alguno ni reunir siquiera a la comisión de seguimiento del acuerdo. “En octubre hemos constatado que todo sigue exactamente en el mismo punto. Lo que falta no es tiempo ni cauces administrativos, sino compromiso real con la seguridad”, ha afirmado el secretario general de Semaf, Diego Martín. Renfe, por su parte, ha señalado que varias de las reivindicaciones exceden su ámbito competencial y dependen de otros organismos.

El contexto del accidente de Urda

Estas movilizaciones se producen en plena conmoción por el grave accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que colisionaron un tren AVE de Renfe y otro de Iryo en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, con al menos 69 fallecidos y numerosos heridos. El siniestro ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad de las líneas, los sistemas de control y los protocolos de actuación cuando se producen incidencias. Aunque la huelga del 29 de octubre ya estaba convocada con anterioridad por el bloqueo de los acuerdos, el accidente ha reforzado las exigencias de Semaf y ha situado la seguridad estructural en el centro del debate. El sindicato ha pedido cautela en las hipótesis sobre las causas mientras continúan las investigaciones, al tiempo que insiste en que las deficiencias sistémicas que denuncia llevan meses sin resolverse.

Las jornadas de huelga del 10 y el 12 de noviembre, sumadas a la del 11, amenazan con alterar de forma significativa la circulación de trenes de alta velocidad, larga distancia, media distancia y cercanías en toda España. En la huelga del 29 de octubre ya se suprimieron cientos de servicios públicos y se registraron importantes afectaciones en Cercanías Madrid y Rodalies de Cataluña. Además, operadores privados como Ouigo han cancelado trenes en fechas cercanas debido a la incertidumbre generada por la anulación judicial de servicios mínimos. Los viajeros deberán consultar con antelación posibles modificaciones o cancelaciones, mientras el sector afronta tres días consecutivos de movilizaciones en un momento especialmente delicado para la confianza en el ferrocarril español. Semaf mantiene el pulso para forzar el cumplimiento de los compromisos y lograr el cambio estructural que considera imprescindible para la seguridad de trabajadores y usuarios.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.