Las mujeres de Sheinbaum

Por Remedios Madrona Vallejo | 11/10/2026

El pasado 21 de julio, la presidenta de los Estados Unidos de México, Claudia Sheinbaum Pardo, firmó la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar el Delito de Feminicidio, que fue enviada a la Cámara de Senadores para su toma en consideración.

Una vez conocido el texto, muchas feministas denunciaron la definición de Mujer que recoge esta propuesta y que supone una novedad en legislación sobre violencia machista. Hasta este momento habíamos visto distintos términos (víctima, agresor, misoginia) descritos en leyes relacionadas con la violencia contra las mujeres, pero nunca el término mujer, a pesar de que, por circunstancias sobrevenidas a la trayectoria del movimiento feminista, era algo más que esperado por muchísimas mujeres, dentro y fuera de México.

Y entonces aparece la solución a esa incógnita que tanto se ha trasegado desde el auge de la ideología de las identidades y la confusión género/sexo: ¿Qué es una mujer?

Resulta que Claudia Sheinbaum tenía la respuesta.

Literalmente la proposición de Ley dice:

Artículo 6. Para efectos de esta Ley se entenderá por:

Y a continuación adjunta un glosario de 12 términos entre los que se incluye

VIII. Mujer: a toda persona que se identifique como mujer;

Cuando leí las críticas de las compañeras a esta definición, que deja en manos de una percepción el concepto de mujer para algo tan grave como son los crímenes feminicidas, sentí la necesidad de leer la iniciativa completa. No podía creer que un texto legal usara esa acepción sin más. Tenía que confirmar con mis propios ojos que a esa definición no se sumaba la que incluiría lógicamente a todas las personas de sexo femenino. Esperaba que definiera también a las niñas y adolescentes y ahí sí, ahí dejaría claro que una niña no tiene que identificarse con nada para ser considerada víctima de violencia.

Pero no, no hay en la iniciativa ninguna aclaración ni ampliación a esa definición de mujer.

Esa frase tan simple genera una tremenda inseguridad respecto al modo en que se determinará jurídicamente la identificación de las mujeres:

¿Será una autopercepción o habrá terceras personas a las que se dotará del poder civil de identificar a las mujeres?

¿Es la frase “toda persona que se identifique como mujer” una oración pseudoreflexiva como “toda persona que se opere de cataratas” (lo cual equivaldría a decir “toda persona que sea identificada como mujer”, del mismo modo que diríamos “toda persona que sea operada de cataratas”) o, por el contrario, es una oración reflexiva donde el sujeto de la acción es “toda persona” como en “toda persona que se peine”?

En el primer caso, el menos probable, supongo que deberá haber un grupo de expertos encargado de esa identificación como hay profesionales médicos encargados de la cirugía ocular.

En el segundo y más próximo a las ideologías generistas, se confirman todos los temores que describen las feministas. No es solo que esta definición incluya a varones como víctimas de feminicidio, que ya es grave, es que deja fuera a muchas mujeres: a las que alguna discapacidad les impide identificarse de ningún modo, a las que se declaran “No Binarias” (que no se identifican ni como mujer ni como hombre), a las niñas tan menores que no saben pronunciarse y a las que se identifican como hombres.

En este caso, además, surgen otras muchas dudas: ¿serán entendidas mujeres solo las que hayan comunicado esa identificación?, ¿podrá no ser considerada víctima una mujer que nunca se ha pronunciado sobre su identificación?, ¿habrá un registro obligatorio para declarar cómo te identificas?, ¿y las niñas que ni siquiera sepan hablar, se identificarán como mujer?, ¿cómo determinará su identificación una mujer que ha sido asesinada y no puede ya pronunciarse?, ¿valdrá la declaración de sus allegados sobre cómo se identificaba?, ¿tendrá que esperar el inicio del procedimiento de feminicidio hasta que se confirme la autopercepción de la víctima?

Si no fuese tan serio el tema que trata la iniciativa, nos reiríamos de lo ridículo y grotesco que resulta este torpe intento de manipular el concepto de Mujer.

Esperamos que la Dra. Sheinbaum rectifique pronto y tenga en cuenta que, si no sabe las consecuencias de intentar definir Mujer según manda la nueva ideología trans imperante, más le vale hacer lo que hacen los más acérrimos defensores de esa ideología: no meterse en ese charco, que el barro salpica demasiado.

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