La organización que necesitamos

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Por Cristina González Vítores

Querida compañera. Lo más seguro es que últimamente hayas escuchado llamamientos a la “unidad”. Unidad para luchar contra el fascismo. Unidad para combatir el cambio climático. Unidad electoral para gestionar el capitalismo. Unidad de las “mujeres” para ganar en derechos. Pero lo que no han explicado es con quién quieren esa unidad.

El gobierno de la socialdemocracia está haciendo todo lo posible para desmovilizar a la clase obrera con cantos de sirenas con una pretensión bien clara: seguir gestionando el capitalismo para poder mantener sus privilegios pase lo que pase y por encima de cualquier cosa.

Las mujeres trabajadoras llevamos tiempo advirtiendo que desde el gobierno (sí, aquel que se denomina el más progresista y de izquierdas de la historia), y en especial desde el Ministerio de Igualdad, dedican todos sus esfuerzos y recursos a pequeñas cosas que de nada van a mejorar nuestras condiciones de vida.

Seguimos viendo día tras día como la violencia machista, en vez de desaparecer, se hace cada vez más evidente con el asesinato y maltrato sistemático de decenas de mujeres. Accedemos a cada vez un mayor precario mercado laboral, donde la brecha salarial se va agrandando a marchas forzadas, siendo nosotras las que sufrimos con mayor intensidad la destrucción de empleo con unos ERTEs que desde el Ministerio de Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, celebran como un logro para la clase obrera. Continuamos sufriendo la mayor carga de trabajo en las tareas reproductivas y de cuidados por la falta de esa tan necesaria socialización de las tareas domésticas, asignadas históricamente a las espaldas de las mujeres trabajadoras.

Y tú, como mujer y trabajadora, estarás harta de encontrarte con esta situación. Porque no solo tienes que aguantar unas condiciones deplorables en tu trabajo, sino que al llegar a tu casa, tienes que estar pendiente de las comidas, las lavadoras, tus hijos e hijas, y no encuentras un espacio para poder participar en aquello que te apetece: en sindicatos; en la asociación de vecinos de tu barrio; en aquella organización de solidaridad con Palestina en la que tanto te apetece aportar… O no puedes disfrutar de tu propio tiempo para emplearlo en un ocio sano que tanto te interesa.

Y es normal, compañera, que te sientas frustrada y engañada. Porque te prometieron que votando “al mal menor” tendrías tus derechos garantizados, que podrías disponer de tu propio tiempo y de tu propia vida para organizarla según tus intereses.

Pero tienes que saber una cosa. No estás sola, somos miles, un ejército de trabajadoras que estamos en tu misma situación y que no nos resignamos, que sabemos que ahora es tiempo de elegir la organización que necesitamos.

Porque esa organización que las trabajadoras precisamos no nos la va a regalar nadie, ni mucho menos la socialdemocracia. Es nuestra tarea estar atentas y, al igual que las mujeres de la burguesía se organizan para sacar el mayor rédito y provecho posible al explotarnos, organizarnos por nosotras mismas, con todas nuestras fuerzas, para lograr todo aquello por lo que aspiramos y soñamos.

No nos dejemos engañar, no claudiquemos. Al principio hablaba de unidad. Y sí, nosotras tenemos claro qué unidad necesitamos: la de las mujeres de clase obrera. Pongámonos manos a la obra, levantemos nuestra voz; empecemos a estructurarnos para ser capaces de romper las cadenas que nos ahogan día tras día. Organicémonos sin demora para conseguir el futuro que nos merecemos.

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