La noche de los ochenta asesinados

Por María Torres

Teba es un municipio situado en el nordeste de Málaga, en la comarca de Guadalteba. Desde mediados del siglo XIX destacó por la importancia de su movimiento obrero. La desigualdad en la distribución de la tierra hizo que la actividad política y sindical fuera muy activa. De hecho, fue uno de los cuatro pueblos andaluces y el único de la provincia de Málaga en el que triunfó la revolución de octubre de 1934, cuando cerca de trescientas personas tomaron el cuartel de la Guardia civil. Algo más de un centenar de ellas fueron procesadas judicialmente.

Durante la Guerra de España  fue línea de frente republicano hasta el 20 de septiembre de 1936, fecha en que es tomado por las tropas franquistas. Una semana antes y previendo el fatal destino que les esperaba, muchos tebeños huyeron hacia el territorio comprendido entre Peñarrubia y Ardales, donde aún se mantenía el frente republicano. Cuando éste dejó de existir y cayó Málaga un gran número regresaron a Teba. Siete de los que no regresaron lograron cruzar a Francia, colaboraron con la Resistencia y fueron aniquilados en los campos de concentración nazis.

No habría represalias, les dijeron, se dijeron, creyendo aquello de quien no tuvieran delitos de sangre podía regresar a su casas. Esa mentira tantas veces repetida y tantas veces tristemente creída. Se equivocaron. Según fueron aproximándose a Teba una gran parte de ellos fueron detenidos y encarcelados en prisiones improvisadas en viviendas, donde permanecieron hasta el 23 de febrero de 1937. Algunos en su regreso habían tenido que recorrer la siniestra senda de la Carretera de Almería, la llamada ruta de la muerte.

La brutal represión franquista comenzó en Teba el mismo 20 de septiembre de 1936 y se prolongo en un goteo macabro hasta 1949, año en que fueron ejecutados por la Guardia Civil en la Serranía de Ronda, dos guerrilleros naturales de Teba, y que fueron enterrados en el patio civil del cementerio municipal de Santo Toribio.

Los vencedores diseñaron una inmensa fosa de 25 metros de longitud y dos metros de ancho a la que fueron arrojando cuerpos, unos encima de otros, durante más de doce años.

Pero lo peor estaba por llegar. En la madrugada del 24 de febrero de 1937 fueron ejecutadas 84 personas en las tapias del cementerio. Tres de ellas eran mujeres. Una tan solo contaba 22 años y estaba embarazada de siete meses. Cuentan que fue fusilada por haber portado la bandera republicana un Primero de Mayo. A aquella masacre se la conoce por la «Noche de los Ochenta».

La inmensa fosa planeada por los franquistas al inicio de la Guerra fue completada con 151 cuerpos. Ninguno de los que allí fueron arrojados tras su ejecución tenía delitos de sangre.

La exhumación de la fosa de Teba, que ostenta el terrible record de ser la segunda más grande localizada, se desarrolló de febrero a junio de 2012, gracias a la intervención de la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica de Antequera y su Comarca. Fueron hallados un total de 151 cuerpos, de cuales 141 eran varones, 7 mujeres y 4 sin determinar el sexo. La mayoría de los fusilados fueron campesinos menores de 25 años. Existe constancia documental de la identidad de 140 cuerpos.

Por deseo de las familias, los restos de las víctimas descansan ya, fuera del anonimato, en un panteón conjunto en el cementerio de Teba, junto a la antigua fosa, cubierto con mármol blanco con discos negros que señalan el lugar donde se encontraban los cráneos de los ejecutados. El espacio ha sido declarado Lugar de la Memoria Democrática de Andalucía.

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