La jodienda del Perú (y IV): La serpiente y la motosierra

Sucedió en la campaña gallega de 2012, con efecto determinante en la risueña mayoría absoluta del PP. A Lozoya lo metieron luego en la cárcel, mordido por la serpiente, y Pemex se desentendió de sus compromisos en Galicia, no de su amarre a Barreras

Por Primitivo Carbajo | 23/04/2026

La querencia carcelaria última de los mandatarios peruanos halla motivos fundados en los venenos de una serpiente. Tal vez venga siendo la misma del Paraíso, aquella una metáfora, esta una realidad animal que repta por despachos y oficinas y más sitios, mordiendo a discreción.

-¿Odebrecht?, suena a tótem incaico.

-Es la penúltima serpiente.

En origen una constructora brasileira que derivó a polifacética yculebreódurante 20 años por el continente sobornando a presidentes, expresidentes y altos funcionarios de 12 países, Perú entre ellos, como empezó a saberse precisamente en 2016.

Incluso a Galicia llegó algo tangencial de su metralla.

En las investigaciones y redadas que emplazó el descubrimiento del nido apareció Pemex, la petrolera mexicana, concretamente su director general, Emilio Lozoya Austin, encarcelado tres años y ahora en arresto domiciliario mientras prosigue la indagación de sus andanzas. Lozoya firmó los acuerdos con Alberto Núñez Feijóo para construir un lote grande de buques-hotel para la petrolera -¡la resurrección del sector naval gallego!, dijeron- y por los que Pemex, como primer paso, se quedó el histórico astillero vigués Barreras, entonces en concurso de acreedores, por cinco millones de euros, una bagatela de postura para el rendimiento cegador del acuerdo.

Sucedió en la campaña gallega de 2012, con efecto determinante en la risueña mayoría absoluta del PP. A Lozoya lo metieron luego en la cárcel, mordido por la serpiente, y Pemex se desentendió de sus compromisos en Galicia, no de su amarre a Barreras. Feijóo pudo irse a Madrid sin rendir cuentas de ese relevante episodio, tal vez viera algo del culebreo de la serpiente en la chaqueta de Lozoya.

Más diligentes con la higiene fueron José Manuel Baltar, de la saga caciquil ourensana, y Nava Castro, de la de Ponteareas, jefa de Comercio y Turismo en la Xunta de Galicia, ante la noticia de que un socio principal de una empresa que iba a explotar las instalaciones de Cabeza de Manzaneda como un Eldorado turístico, concesión justificada por el knowhow que tal empresa había acumulado en Panamá, pues que también estaba salpicado de los venenos Odebrecht.

Baltar y Castro o viceversa, ambos dos, zanjaron el contrato con la tal empresa y lo reeditaron con el otro socio principal, a título de sufridor empresario autónomo pero con igual knowhow: resuelto. En el barro de Manzaneda no hay serpientes que evoquen la del Paraíso o El Dorado, ni manzana de entonces ni de Appel, barro limpio.

Lo que aquí es anécdota reptil, en el Perú,de momento, por hallarse el rastro de la bicha en sus culos, cuatro expresidentes reciben asistencia carcelaria, en cuarentena, por condena médica de los tribunales. A otros dos los echaron por su “permanente incapacidad moral” sin mirarles el culo y otro, en fin, se fue por su pie antes de cumplir una semana en el cargo, viendo lo que se le venía encima.

Alberto Fujimori había sido detenido en Chile, extraditado y condenado durante el mandato siguiente deAlejandro Toledo(2001-2006). Toledo había salido del saco. De lustrabotas, a la universidad de Stanford, un mérito increíble. Politólogo y político con sastre gringo.

Bajó de California a Lima cuando Fujimori dimitió por fax y fundó elCentro Global para el Desarrollo y la Democracia, para promover democracias sostenibles. Ganó las presidenciales y, concluido su mandato, volvió a California de profesor. En el Centro de Estudios Avanzados y Ciencias del Comportamiento de su universidad, un emblema del conocimiento y desarrollo gringos, le recibieron como socio distinguido, a saber qué mide esa distinción.

La universidad, al lado de Sillicon Valey y de la troupe digital,estos otros Trece de la Fama, fue creada a finales del XIX por el gobernador Leland Stanford, quien antes había establecido las cabelleras indias como moneda preferente de California, tantas cabelleras un terrenito, y ahora ponemos una universidad a lo grande que lo blanquee.

Toledo impartió sus clases en el Centro para la Democracia, el Desarrollo y el Cumplimiento de la Ley del Instituto Freeman Spogli, en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en Política Exterior y Economía Global y Desarrollo de la Universidad Johns Hopkins, otro hito de la intelligentsia gringa, y en la Brookings Institution de Washington, referente también de las investigaciones y estudios en ciencias sociales, economía y política fiscal en particular.

Fue arrestado en 2019 y, extraditado a Perú, condenado a 20 años de prisión por las mordidas de Odebrecht, y luego a otros 13 años por blanqueo de capitales. Josef Maiman, peruano-israelí de ascendencia polaca que actuó como testigo de cargo, acreditó un desvío de 20 millones de dólares remitidos desde Israel para que Toledo los movieseen la Hacienda de su gobierno. En Stanford le añadió méritos para volver como distinguido campeón.

En los siguientes mandatos desempeñaron la presidencia Alan García (2006-2011), por segunda vez, ya menos cantante, y Ollanta Humala (2011-2016), precedido por la fama de su destacada carrera militar combatiendo a los terrucos. García ya estaba viejo para escapar otra vez por los tejados, conque se pegó un tiro en la cabeza. El año pasado Humala fue condenado a 15 años de cárcel junto a su mujer, Nadine Heredia, por blanqueo de capitales y financiación ilegal de su partido, con las mordidas de Odebrecht.

Marcelo Odebrecht y Jorge Barata, altos directivos del conglomerado empresarial brasileiro, actuaron como testigos: tres millones de dólares le habían pasado bajo la mesa a Nadine, yendo de copas por ahí como quien dice, y en su casa de Miraflores. Las coimas más cuantiosas de Odebrecht, sin embargo, se realizaron en los mandatos de Fujimori y García, muertos los dos.

El Chino fue indultado en 2017 por Pedro Pablo Kuczyinski, presidente electo en 2016, como contraparte en sus trapicheos para salvar su presidencial culo, empezaban a pedirle que se bajara los calzones para comprobar si había huella dental en sus glúteos. Al final se los bajaron de cualquier manera, y allí estaba la huella. Duró dos años en el cargo, cumplió tres de prisión preventiva y ahora tiene prohibido salir de Lima, hasta que concluyan las investigaciones y pueda formularse el perfil penal de sus barrabasadas. Aún pudo tomarse unos tragos de pisco sour en charleta con Fujimori, antes de sufrir este el cáncer de lengua que lo mató en 2024.

A Kuczyinski le reemplazó Martín Vizcarra, otros dos años y pico de presidente, hasta probarse que en su etapa anterior de gobernador regional había recibido 2,3 millones de soles del llamado club de la construcción para favorecer a sus empresas -Odebrecht detrás de las principales- en las licitaciones públicas. Cumple 14 años de prisión por cohecho. Manuel Merino, el siguiente, paró cinco días en el cargo, las calles incendiadas con las protestas, antes de abandonarlo por piernas.

Pedro Castillo, profesor y sindicalista de izquierdas, llegó a la presidencia en 2021 con el propósito explícito y principal de acabar con la jodienda de los anteriores mandatos. Al rato ya estaba él jodido. Antes de cumplir 18 meses en el cargo anunció la disolución del Congreso, como medida imprescindible para sus objetivos, y ahí lo pillaron. El año pasado fue condenado a 11 años de prisión por conspiración para la rebelión. La serpiente también también ataca empujando a los que no se dejan morder a los agujeros que haya.

Dina Boluarte, su remplazo con motosierra, fue echada al cabo de tres años por su “permanente incapacidad moral”. Permanente, qué tipa. De momento no la enchironaron, sería capaz de corromper las rejas. Dejó en el mandato a José Jerí, de su cuerda, y duró tres meses por la explosión de casos que le señalaban, como un festival pirotécnico, aunque quizás el más determinante fue el Chifagate, ajustando sus coimas con los chinos de la China en un chife. Le han caído 11 años.

Odebrecht ya admitió haber repartido unos 800 millones de dólares en sobornos a políticos y funcionarios de la docena de países. Probablemente sean muchos más. Es la serpiente identificada, claro está, no la única ni la de veneno más estragador en el mundo de los reptiles.

De manera, amable lector, que si llegaste hasta aquí ya conoces las estaciones de este laberinto, calvario o jodienda. Keiko y Porky, la yegua y el caballo, acumulando fuerzas para correr en junio y amarrar la motosierra. En Argentina, donde el tipo con evidentes trazas de locopromovió el hallazgo, ya abrieron comercios del sector orgánico, o sea, de los órganos que los pobres vendan, enteros o a cachos, si de hígado, la motosierra en el escaparate y dentro la cotización de cada pieza con los costes de la intervención.

El mercado gore está en alza y su símbolo se ha consagrado universal, como las utilidades que presta en cirugía o leñeras,en combinación con el gore de la guerra. Motosierra y guerra son la expresión más evidente de la mutación que está aportando la Modernidá, en la jodienda del Perú y en la de cualquier parte sin izquierda.

Es lo que hay, no preguntes desde cuándo.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.