La huelga del periodista saharaui Mohamed Lamin Haddi termina por la fuerza

Haddi, en huelga de hambre desde el 13 de enero, está siendo alimentado por una sonda contra su voluntad.

La abogada de Lamin Haddi considera que la administración forzada de vitaminas por sus carceleros pone fin de facto a la huelga de hambre del preso político saharaui.

Mohamed Lamin Haddi, el periodista saharaui en huelga de hambre desde el 13 de enero, está siendo alimentado por una sonda contra su voluntad. Así se lo ha comunicado a su familia, tras 25 días de silencio impuesto por Marruecos.

Esta incomunicación y el tiempo transcurrido desde el inicio de la huelga hacían preguntarse a la familia si Haddi estaba vivo, de tal manera que la madre, una hermana y un hermano  emprendieron viaje hasta Rabat (Marruecos) y se presentaron a las puertas de la cárcel. No se les permitió comunicar con él, teniéndose que volver a El Aaiún sin conseguirlo tras haber sido detenidos y amenazados. Ahora, el día 22, le han permitido hablar con su familia.

Mohamed Lamin Haddi, preso político saharaui del grupo de Gdeim Izik, condenado a 25 años en un juicio sin pruebas ni garantías, lleva 10 años encerrado en cárceles de Marruecos, de los cuales tres años y medio en aislamiento en la prisión de Tiflit2, cerca de Rabat. Por este motivo y por las demás condiciones inaceptables que padece en su encierro, se puso en huelga de hambre.

Haddi ha contado a su familia, con una voz muy débil, que le han suministrado tres inyecciones de vitaminas. También le han introducido una sonda nasogástrica. A la fuerza, según indica su abogada, Maître Olfa Ouled.

Haddi ha relatado que está tirado en el suelo de su celda, inmóvil, muy débil. No puede mover ni sentir el lado izquierdo de su cuerpo. Su abogada ha comunicado en un escrito que se adormila con frecuencia sin recordar lo que pasó. Prosigue que, a pesar de esta situación extrema, no le han trasladado a un hospital ni le ha visitado ningún médico. Las inyecciones se las han puesto los empleados de la cárcel. Y aunque sigue vivo, la abogada considera que se le han podido causar daños irreversibles para su salud.

Munina, la madre, relata en un vídeo que le han obligado a informar que ha roto la huelga, pero puntualiza que no la ha parado él. No ha intervenido su voluntad.

Cabe preguntarse por qué Marruecos, que ha negado la huelga, ha ordenado a Haddi que informe a su familia que la ha roto. Siguiendo su razonamiento, no puede interrumpirse algo que no ha tenido lugar.

Munina, emocionada, pide en un video solidaridad, que todas las organizaciones y la Cruz Roja Internacional se movilicen por  su hijo. Y afirma que la reacción de Marruecos para acabar con la huelga de hambre se ha debido a la presión de organizaciones de derechos humanos y del pueblo saharaui.

El 22 de marzo se habrían cumplido 70 días desde que Haddi empezó la huelga. Y son numerosas las campañas y manifestaciones de apoyo a Haddi que se han producido en estos días de incertidumbre sobre su suerte. El Movimiento Italiano de Solidaridad con el Pueblo Saharaui ha pedido el apoyo de su Santidad el Papa Francisco, la Asociación pro Derechos Humanos (APDHE) ha dirigido una carta abierta a Pedro Sánchez pidiéndole que salve a Haddi y denunciando la responsabilidad de España. Hay campañas pidiendo protección para Haddi y la intervención de la Cruz Roja Internacional y las Naciones Unidas. El Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos, programa conjunto de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT) y de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), lleva ya dos comunicados, uno preocupándose por el deterioro de salud de Haddi y otro por la prohibición de visitas. Durante tres semanas del mes de marzo el Movimiento por los presos políticos saharauis (MPPS) ha acudido una hora diaria ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, en Madrid, para denunciar la situación de Haddi y la responsabilidad de España.

Precisamente, el día 22, una comisión de este movimiento ha entregado una carta para la ministra Arancha González Laya pidiéndole que su compromiso con los derechos humanos allá donde se conculquen se materialice también en los saharauis, y, en estos momentos, en Mohamed Lamin Haddi, en Abdellahi Abhah, incomunicado desde el día 26 de febrero y en El Bachir Khadda, todos ellos en aislamiento durante los últimos tres años y medio en la cárcel marroquí de Tiflit 2. Esta obligación de compromiso se contempla en la Estrategia de Acción Exterior 2021-2024, acordada el 26 de enero en Consejo de Ministros y remitida a las Cortes Generales. Y también porque España lleva 45 años arrastrando la responsabilidad de una descolonización pendiente en el Sahara Occidental.

La madre pide que siga la movilización. Que “médicos independientes lo visiten y entren para ver su situación. Está inmóvil y va a morir”.

Cristina Martínez Benítez de Lugo – Contramutis

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