![]()
Si mañana estallara un conflicto armado con Marruecos, los propietarios de estos yates serían los primeros en abandonar España.
Por Javier Siscart | 30/08/2026
Este fin de semana, decenas de embarcaciones privadas —cerca de un centenar según los organizadores— cruzaron el Estrecho y recorrieron la bahía de Ceuta con banderas, bocinas y el himno de España fondo. Lo llamaron «Armada de la Solidaridad». Entre sus impulsores figuran Marcos de Quinto, Amalio de Marichalar, Pedro Rodríguez (promotor inmobiliario de lujo) y otros nombres vinculados a puertos deportivos de la Costa del Sol, Marbella y el entorno de Puerto Banús.
Esta flotilla de yates y veleros particulares zarpó desde clubes náuticos, amarró gratis en Marina de Ceuta, hizo una cena de bienvenida y al día siguiente realizó un recorrido costero mientras desde tierra se coreaban consignas. Un gesto cívico, dicen. Un acto de patriotismo, insisten. Pero sobre todo, un espectáculo.
Patrioterismo de cubierta y copa
Cuando la soberanía de un territorio se discute con un régimen vecino que usa la presión migratoria como palanca, lo serio no es subir a un yate un fin de semana de agosto, desplegar la bandera y volver a puerto con fotos para las redes sociales. Eso es teatro. Es patriotismo barato de fin de semana, de quienes pueden permitirse el combustible, la tripulación y el amarre en un club náutico.
Marcos de Quinto y el resto de promotores han organizado una travesía entre iguales: gente con embarcación propia, tiempo libre y ganas de aparecer como defensores de España mientras el problema real —control de fronteras, presión sobre Ceuta, relación con Rabat— sigue en manos de quien manda de verdad. Llamarlo «armada» no lo convierte en otra cosa. Lo convierte en una «flotilla cayetana»: simbólica, visible, cara y, en el fondo, inocua.
Si mañana estallara un conflicto armado con Marruecos, esos mismos barcos no serían la línea de defensa. Quienes tienen yates y segundas residencias serían, con alta probabilidad, los primeros en sacar a su familia del país. Y es que este patriotismo de fachada dura mientras las aguas se mantienen con cierta calma y los barcos son recibidos en los clubs náuticos.
La soberanía no se defiende con un desfile náutico
Ceuta no necesita un desfile de recreo. Necesita control firme de fronteras, capacidad de respuesta y un gobierno que no baje la cabeza frente a Mohamed VI y su chantaje migratorio. La integridad territorial de España se sostiene con las Fuerzas Armadas, con la Guardia Civil, con Policía Nacional y con una política exterior valiente y consecuente. No con un grupo de empresarios y aficionados a la náutica que un domingo navegan frente al Chorrillo cantando Resistiré. España no se defiende con yates.
Se el primero en comentar