Julián Chaves: «Los cuerpos de seguridad franquistas se alarmaron por los golpes de mano de los maquis»

Julián Chaves (Malpartida de Cáceres, 1957) es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Su corpus académico es enorme y variado. La última pieza de este es Historia del maquis: el largo camino hacia la libertad en España (Ático de los Libros, 2026). Aprovechamos su reciente publicación para que nos explique el funcionamiento del desconocido movimiento partisano español.

Por Jayro Sánchez | 5/07/2026

Su ensayo se ocupa de sacar a la luz uno de los fenómenos más olvidados de la España dictatorial: el maquis antifranquista. ¿Por qué se han publicado tan pocas investigaciones que analicen su composición a nivel nacional?

Porque a los propagandistas del régimen les interesaba tratar sus actividades como hechos aislados y sin trascendencia. Pero, en realidad, los movimientos de los partisanos a lo largo y ancho del país sí que preocuparon a las autoridades.

De hecho, el primero en reconocer su existencia fue el coronel de la Guardia Civil Francisco Aguado Sánchez, quien escribió un libro sobre el tema cuando Franco todavía vivía.

Tras la muerte del dictador en 1975, y basándose en ese tomo, otros historiadores han estudiado el asunto desde múltiples marcos geográficos y temporales, incluyendo el de las comunidades autónomas.

Su obra contiene un análisis serio y riguroso de la organización partisana. Después de haberla escrutado con tanto detalle, ¿qué puede concluir sobre ella y sus componentes?

En primer lugar, que los guerrilleros formaron el primer movimiento de oposición contra el franquismo desde el final de la Guerra Civil española (1936-1939). Desde una segunda perspectiva, que su estrategia para derrocarlo fue la lucha armada y que, por ello, la dictadura los trató como si fueran bandoleros.

Y, en relación con esto último, que su conceptualización como tales también tuvo que ver con que el principal responsable de su encuadramiento fuera el enemigo más temido del general golpista: el Partido Comunista de España (PCE, en sus siglas en español).

¿Las tácticas empleadas por las guerrillas funcionaron?

Los cuerpos de seguridad franquistas se alarmaron por los golpes de mano que sus antagonistas llevaban a cabo. Sobre todo, tras el fallido intento de invasión del valle de Arán en 1944 y el consecuente envío de refuerzos para los maquis del interior a través de la frontera pirenaica.

Así lo confirma la correspondencia del ministro de Gobernación de la época, Blas Pérez González, que se carteó con los gobernadores civiles de varias provincias para avisarlos de la repercusión internacional que tenían las acciones de los partisanos en sus regiones.

«Los republicanos atrapados por el avance de los golpistas se echaron al monte para escapar de la represión de los falangistas, la Guardia Civil y el Ejército»

En su libro, afirma que no todos los guerrilleros fueron entrenados y enviados a España por el aparato del PCE en Francia.

Es cierto. Algunos de los republicanos que quedaron atrapados por el avance de los golpistas durante la guerra se echaron al monte para escapar de la represión de los falangistas, la Guardia Civil y el Ejército.

Así fue como se formaron los primeros grupos de resistentes, a los que se conoció en un principio como «los huidos». Habitaron diversas zonas montañosas, sobreviviendo con la ayuda de pastores y de familiares que se arriesgaban a facilitarles víveres.

La denominación de «maquis» es posterior, y la usaban los exiliados españoles que lucharon en la Resistencia francesa contra los ocupantes alemanes. Tras colaborar en su expulsión y derrota, estos volvieron a España para combatir a Franco.

Usted asegura que no se puede realizar un cálculo exacto de las personas que pertenecieron a la guerrilla, ni de las que murieron o fueron apresadas por su participación en ella. ¿Se han recabado al menos cifras aproximadas?

Podemos aseverar que el número de sus combatientes no fue significativo. En general, las partidas estaban conformadas por 10 o 12 hombres que se extendían por las estribaciones de Galicia, León, Asturias, Castellón, Extremadura, La Mancha y Andalucía.

Lo importante fue su efectividad. En especial, esta empezó a notarse con el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), momento en el que las autoridades decidieron encargar a varios mandos militares experimentados una lucha sin cuartel contra los partisanos.

¿Cuáles fueron sus acciones más sonadas?

Destacaron por cometer asesinatos de guardias civiles, falangistas y miembros del clero alineados con el régimen. También ejecutaron robos y secuestros a individuos y empresas conchabadas con Franco, y ocuparon pequeñas poblaciones en las que derrotaron a las guarniciones locales de las fuerzas de seguridad.

«Los resistentes llegaron a fundar escuelas de entrenamiento en los rincones más escondidos de las sierras levantinas»

En Historia del maquis, usted cuenta que los grupos guerrilleros se establecieron en varias zonas de España. ¿Dónde fueron más apoyados?

En los bosques extremeños de Las Villuercas, la sierra de Gredos y las montañas gallegas y asturleonesas.

Asimismo, implantaron su organización en los macizos levantinos, llegando a fundar escuelas de entrenamiento en los rincones más escondidos de las sierras y realizando una intensa labor propagandística contra Falange, el Ejército y la Iglesia en los municipios de sus alrededores.

Incluso llegaron a actuar en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, coordinándose con los campamentos montados por sus compañeros en los cerros más cercanos a ellas. A pesar del control que la dictadura se empeñaba en establecer sobre la población desde 1939, los partisanos la pusieron contra las cuerdas en algunos de estos lugares.

Las organizaciones guerrilleras se compusieron de una compleja mezcla de las antiguas fuerzas del Frente Popular: republicanos demócratas, socialistas, anarquistas y comunistas. ¿Actuaron todos sus miembros bajo la misma autoridad y cumpliendo órdenes equivalentes?

Los partisanos no se adscribieron a una ideología concreta durante sus primeros años de vida. Sin embargo, el PCE comenzó a controlar a la mayoría de ellos desde mediados de la década de 1940 porque fue el que les envió refuerzos y suministros desde los Pirineos y el norte de África.

Aunque la intención del partido de desestabilizar al régimen a través del maquis cambió a partir de 1948, ya que entendió que tenía que llevar la lucha de las montañas a los conglomerados fabriles de las ciudades.

De los dos modelos de guerrilla, ¿cuál fue más efectivo, el rural o el urbano?

En mi opinión, el primero. Fue el más extendido y el que realizó mayor número de acciones. Es verdad que el segundo tuvo mucha significación al, por ejemplo, planificar los asesinatos de dirigentes falangistas o el asalto al Banco Central de Madrid.

Pero era muy difícil ocultarse en ese tipo de entornos. Los servicios de espionaje de la dictadura controlaban muy bien las grandes poblaciones. Tenían a todos los posibles «elementos subversivos» fichados y era complicado eludir su persecución.

«El régimen intimidó a dirigentes partisanos mediante torturas y amenazas a sus familiares»

¿Qué métodos utilizó el franquismo para acabar con el movimiento guerrillero?

Recurrió al miedo. Amedrentó a amplios sectores de la población para que delataran a los colaboradores y enlaces de los maquis. También intimidó a muchos de sus dirigentes mediante torturas y amenazas a sus familiares.

Esa táctica permitió que los cuerpos represivos consiguieran información sobre su ubicación, moral, armamento… Y hasta fue posible tenderles emboscadas. Un hilo llevaba a otro, y así pudieron destruir casi todos los campamentos y eliminar a gran parte de los mandos del maquis.

 

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