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Cuando la conciencia nos llama es una muestra de 34 fotografías donde se puede sentir la cotidianidad de un pueblo sometido a una agresión. Con ella, el foto-periodista palestino Osama Kahlout busca sensibilizarnos y nos invita a involucrarnos en la protección de los Derechos Humanos.
Por Carmen Aneas | 7/10/2026
Esta exposición interpela a la mirada crítica y la racionalidad en la urgente necesidad de un compromiso de alto el fuego permanente. Es una llamada directa a los ojos de quien quiere mirar.
El objetivo de la exposición es claro: dignificar al pueblo palestino y, en concreto, al pueblo de la Franja de Gaza.
La exposición está girando por España de la mano de Julia Mielgo, maestra de inglés en la Comunidad de Madrid y miembro del MCEP.
Osama Kahlout es un foto-periodista freelance que trabaja para diferentes medios de comunicación. Vive en la Franja de Gaza y lleva reportando estos tres años el genocidio que están sufriendo.
Cuéntanos, ¿cómo tienes conocimiento de la exposición y cómo llega a ti?
Tengo gente a la que quiero mucho viviendo en Palestina y cuando el ejército israelí comenzó a atacar tan brutalmente la Franja, tuve dos cortes de comunicación por más de 15 días cada uno de ellos. Cuando volví a recuperar la comunicación con ellos, me comentaron que tenían un vecino periodista que estaba subiendo a sus redes sociales todo lo que estaba sucediendo tanto para informar a nivel local como a nivel internacional. Me comentaron que podría saber si algo les sucedía siguiendo sus RRSS y es así que empiezo a seguir a Osama. Cuando vi sus reportajes y fotos, que iban actualizándose tan rápidamente, entendí que se tenía que hacer algo más con esas fotografías para que la mirada en ellas fuera más reflexiva y no un simple empacho de violencia. Es así que le propuse hacer la exposición y nos pusimos a trabajar.

¿Quién es Osama? ¿Qué relación tienes con él?
Osama es un periodista local de la Franja de Gaza que ha estado reportando estos tres años de genocidio. Como acabo de explicar, le conozco a través de la persona que me lleva a él y que nos ha hecho de intérprete en todo el proceso de elaboración y preparación de la exposición. Issam, que así se llama, ha sido indispensable para lograr sacar adelante esta exposición y creo importante reconocer su aportación.
Tú trabajas en una escuela que sigue la pedagogía Freinet, ¿nos quieres hablar de su metodología?
La escuela en la que trabajo adopta alguna técnica de su enfoque pedagógico, pero no se puede decir que sea purista en el mismo. Yo pertenezco al Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP) que basa sus principios en esta pedagogía. El MCEP es el movimiento que ha impulsado la exposición fotográfica de Osama y ha financiado su impresión.
Celestin Freinet es un pedagogo de entre guerras que fue herido en un pulmón en la Primera Guerra Mundial y fue prisionero en un campo de concentración en la Segunda. Creo importante señalar estos datos biográficos para poder entender que uno de los pilares fundamentales en toda su aportación pedagógica, así como la de su mujer, Élise Freinet, fue educar en democracia para formar sociedades democráticas. Lo dice claramente en una de sus 30 invariantes, la número 27 expresa esta idea de la siguiente manera: “La democracia del mañana se prepara con la democracia en la escuela. Un régimen autoritario en la escuela no sería capaz de formar ciudadanos democráticos. En el siglo de la democracia, cuando todos los países, unos tras otros, alcanzan su independencia, la escuela del pueblo no debe ser sino una escuela democrática que prepare por el ejemplo y por la acción, a la verdadera democracia”.
Es por ello, que, desde nuestro movimiento pedagógico, trabajamos activamente en este sentido, llevando a cabo asambleas de clase y de escuela como el espacio democrático donde organizarnos, organizar nuestra convivencia y resolver nuestros conflictos. Damos la palabra y tomamos la palabra para felicitar, criticar y proponer.
Por lo tanto, desde nuestro taller de la Paz y la Sostenibilidad, se ha impulsado la exposición Cuando la conciencia nos llama.
¿Cómo introduces la exposición dentro de las escuelas?
Bueno, el pistoletazo de salida fue nuestro propio congreso. Anualmente celebramos un congreso nacional en el que nos encontramos las distintas sedes territoriales e intercambiamos experiencias. En el Congreso de 2024 se presentó la exposición a las y los congresistas y hubo una gran acogida. El profesorado asistente al congreso empezó a solicitarla para llevarla a sus centros educativos y así fue como fue llegando a otros centros. Hicimos un grupo con las personas que estaban interesadas y fue corriendo la voz, sumándose no sólo personas del entorno educativo sino también cultural y social. La exposición ha estado presente no sólo en universidades, institutos, CEIPSOs y colegios, también ha estado expuesta en librerías, centros culturales, sindicales y espacios sociales.
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¿Cómo fue la primera exposición?
La primera exposición fue en el Congreso del MCEP en julio de 2024. No pudo tener mejor inauguración. Le arropó el movimiento que aboga por la paz y la concordia entre los pueblos, que defiende cada uno de los Derechos Humanos que el ser humano se ha otorgado a sí mismo como especie. Cada persona asistente al congreso es una semilla de trabajo laborioso en este sentido y acogieron la exposición con la ilusión de llevarla a cada uno de sus territorios, a cada uno de sus centros educativos.
Cuéntanos algún recuerdo bonito, algo especial que haya surgido en los diferentes lugares por los que ha pasado.
Tengo muchos y muy buenos recuerdos que han ido surgiendo en cada lugar por donde ha pasado. Sería injusto quedarme con uno. Me quedo con el trabajo que el profesorado ha realizado con su alumnado en sus centros. Quiero destacar que muchos de ellos y ellas han dedicado mucho tiempo fuera de las estrictas horas lectivas para preparar actividades con sus chavales y luego, además, ofrecerlas al resto de docentes que integramos el grupo. Esta exposición, lo remarco siempre, no es una exposición meramente estética. Es una exposición que sirve como herramienta para trabajar con las generaciones más jóvenes.
¿Qué se hace desde las escuelas, desde lo que tú conoces, para explicar y generar empatía en las niñas y niños, hacia lo que viven sus iguales en Palestina? ¿Cuál suele ser su respuesta cuando se les explica lo que está pasando?
Lo más interesante de lo que supone trabajar desde esta exposición con el alumnado es que luego generan debate en sus casas, con sus familias y con sus amistades. Me consta que esto sucede porque me lo han hecho saber en distintas ocasiones. Las y los chavales hablan de lo que han visto, de lo que han trabajado al respecto y comienzan a interesarse por seguir informándose al respecto. También ha habido grupos escolares que han decidido recaudar aportaciones económicas para ONGs o para UNRWA.
Palestina lleva muchos años atravesando una situación insostenible, insoportable, pero estos últimos tres años estamos asistiendo al borrado de un pueblo, ante la pasividad de la comunidad internacional. Parece que los valores, las reglas que regían han cambiado, ¿Qué nos puedes decir sobre esto?
En mi opinión se dan, desde hace ya años, varios factores que están derivando en lo que está aconteciendo: sociedades acostumbradas a una acomodación y un consumismo voraz, falta de participación en la protección de lo común, delegando responsabilidades políticas en nuestros dirigentes, sin criterio en la elección de nuestros representantes, estructuras institucionales rígidas que ya se está demostrando que no son válidas como por ejemplo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e incluso la ubicación de las sedes de Naciones Unidas y sus macroestructuras.
Por otro lado, nos encontramos ahora con una ciudadanía que ha despertado del letargo y ha salido a la calle y está activa, organizándose y realizando acciones de gran calado. Hay que tener en cuenta que estas acciones, aunque no lo parezca, han forzado acciones gubernamentales, aunque sea de lavado de cara. Al sionismo se le ha caído ya el papel de víctima que ha jugado siempre, y sabe que ya no convence, sólo impone, hostiga y coacciona para seguir existiendo.
El motor se ha puesto en marcha y en este momento la sociedad civil internacional es la bocanada de aire para que el pueblo de Gaza siga resistiendo. Estamos obligadas y obligados a seguir insuflando esperanza.
Al hilo de esto que dices, la movilización civil parece la única respuesta solidaria. Ahora hay otra marcha. ¿Qué nos puedes decir de esta movilización que está adquiriendo un carácter mundial?
Por lo pronto, es esperanzador saber que las sociedades de distintos puntos del planeta Tierra, con distintas escalas de valores y formas de entender el mundo, se unen en una causa común.
Otro punto a tener en cuenta es lo que acabo de comentar, el sionismo ya no tiene cabida en la vida civil y los sionistas que salen de Israel se encuentran, como mínimo, con que se les ignora o incluso se les hace frente.
El momento actual que está viviendo Palestina con la junta de paz de Trump y el alto el fuego que no se respeta en Gaza, los gazatíes que siguen siendo asesinados, los colonos en Cisjordania, ¿dónde está el final? ¿Qué se ha roto en el mundo para que no pase nada?
Yo diría que el final está en la acción ciudadana y nuestra capacidad para organizarnos. Todo imperio caído ha sacudido enormemente las sociedades a las que sometía. No por ello tenemos que estar de brazos caídos viendo venir lo que se avecina.
¿Qué noticias te llegan desde Gaza? ¿Qué contactos has establecido con las personas que allí viven?
Lo que más insisten en decirme es que no nos olvidemos de Gaza, que sigamos hablando de Gaza y denunciando las atrocidades a las que les están sometiendo.
Agradecen profundamente al pueblo español la solidaridad demostrada a lo largo de estos tres largos años y puedo asegurar que escuchar este agradecimiento supone un nudo en mi garganta. Insisto, estamos obligadas a seguir insuflando ánimo, ayuda y seguir alzando la voz en la denuncia contra este genocidio.
Ahora se cumplen tres años, a mí me cuesta mucho ver una salida, sobre todo porque las atrocidades que se están cometiendo a los ojos del mundo, no están teniendo repercusión alguna y siento decirte que no tengo demasiada esperanza en que la historia les pida cuentas. ¿Nos puedes decir cómo ves este tiempo que ha pasado y hacia dónde crees que vamos como mundo, como sociedad?
Quiero pensar que nuestra actualidad va a suponer en el tiempo, una reordenación mundial, con todo el coste que ello implica desde todos los puntos de vista. Será, de hecho, ya lo está siendo, un coste muy alto, altísimo, pero los actuales imperios se están tambaleando y creo que además, son conscientes de ello.
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