Intoxicados

Sin participación real de la ciudadanía en la conformación del modelo social tampoco es posible una verdadera Democracia

Por Remedios Copa | 28/10/2026

Vivimos en un mundo cada vez más tóxico en el que apenas quedan parcelas en las que cunda el respeto, la neutralidad y la paz.

Como hoy no quiero entrar en el odio, insultos, mentiras, rencores y enconamiento que corroen la campaña electoral, me tomaré un respiro y hablaré de otro tema, aunque existe una relación ineludible entre la política y los resultados electorales y las intoxicaciones trasversales que se pueden llevar por delante nuestra salud e incluso nuestras vidas.
Política. Democracia. Vida. ¡Nunca dejes de participar!.

Todo en la vida es política, de ahí que quienes afirman “yo no quiero hablar de política”, o “a mí la política no me interesa”, olvidan que si no hablan de política y no exponen alto y claro su pensamiento al respecto de lo que sea, (proyecto, modelo de servicio, desarrollo social, etc.), otros hablarán por ellos y, seguramente, lo harán pensando en sus propios intereses que poco o nada tendrán que ver con los tuyos ni con los de la mayoría social; cuando no hay pensamiento crítico y participación activa de la ciudadanía en el debate político que determina el tipo de sociedad que deseamos, los relatos y los objetivos que marquen la Política tenderán a responder a los intereses de las élites y no al modelo de sociedad que más pueda favorecer la Igualdad, la Justicia y el Bienestar Social.

Sin participación real de la ciudadanía en la conformación del modelo social tampoco es posible una verdadera Democracia. Con la acumulación de poder económico en pocas manos también termina concentrándose el poder político y, como resultado final, la democracia se va constriñendo hasta convertirse en una mera apariencia; una democracia ficticia que coarta la capacidad de decisión de la sociedad sobre los asuntos que afectan a sus verdaderos intereses y su calidad de vida.

Cuando esto sucede y el neocapitalismo rompe el pacto social, la ciudadanía empobrecida y cada vez más esclavizada solo tiene dos opciones: o dejarse hundir, o unirse y luchar por sus derechos y por la vida. En esa ruptura abusiva basan muchos analistas la razón de los movimientos sociales que se están produciendo cada vez en más países.
El abuso en el consumo desigual de los recursos del planeta, el expolio de los bienes escasos y la contaminación medioambiental que tales conductas generan está poniendo en un serio riesgo la supervivencia de la especie humana en el planeta, sin olvidar que el deterioro medioambiental y la contaminación llevan varios años causando la pérdida de miles de especies de flora y fauna, pérdida que a su vez dificulta la vida de otras porque se rompe el equilibrio medioambiental necesario para la vida.

Del peso de las decisiones económicas y las ideologías políticas que ayudan a su implementación quisiera hablarles hoy. Tiene que ver con la contaminación y con la INTOXICACIÓN que se produce al romper el equilibrio medioambiental. Es un tema muy próximo geográficamente, que está afectando gravemente a la salud humana y a la supervivencia del hábitat del entorno.

Aunque no es la primera vez que escribo sobre los daños causados en nuestro país por las macro-granjas ganaderas y otras decisiones sobre “proyectos de desarrollo” apoyados por políticos de la zona y algunas Administraciones Públicas, el despropósito y la contaminación al que hoy me refiero pertenece a la Comunidad Autónoma de Galicia y la gravísima toxicidad que genera para la salud viene siendo reiteradamente denunciada por la población de las zonas afectadas.
Seguramente habrán leído y escuchado en medios de comunicación los problemas que los vertidos de las macro-explotaciones ganaderas a las aguas del río Limia que nutren el pantano de As Conchas generan para su agua, los cultivos, la salud, la economía y la vida de la población del entorno.

En el entorno de esas explotaciones río arriba viven 25.000 personas pero la carga ganadera de las explotaciones equivale a una población de más de 2.000.000 de personas.

Los vertidos que llevan sufriendo desde hace 30 años los vecinos de la zona supusieron la destrucción de su agua y de sus vidas. Tal como expone el doctor en Biología, Serafín González, quién lleva más de 15 años comprobando como las macro-granjas instaladas río arriba contaminan el embalse con una toxina hepática 100 veces más venenosa que el cianuro.

El biólogo habla del caldo verdoso compuesto por cianobacterias 100 veces más peligrosas que el cianuro. Cuando se mueren esas bacterias se van al fondo y se descomponen; entonces se consume el oxigeno disuelto provocando una situación de anoxia incompatible con la vida de organismos superiores y esa situación está relacionada con un incremento de cánceres de hígado en la población.

Recientemente las vecinas de la zona, después de 30 años sufriendo la destrucción de su agua y sus vidas, han conseguido una sentencia pionera que exige la recuperación de la zona. Pero la regeneración de los daños tardará de 15 a 20 años en producirse y, para ello, es imprescindible que cesen los vertidos contaminantes de la cabecera de la comarca de La Limia.
La mala noticia es que España está saturada de macro-granjas ganaderas y aspiran a seguir creciendo nuevos proyectos similares y en lo que concierne a Galicia, entre minas e industrias altamente contaminantes para sus aguas, tierras y rías, cada vez está más alejada de poder mantener la soberanía alimentaria, el desarrollo sostenible con fijación de la población al medio y la única garantía ante esto es la pérdida de población, de modo de vida y cultura propios y ver cómo las decisiones económicas y políticas están convirtiendo a Galicia en terreno de sacrificio para beneficio de Corporaciones que cotizan fuera de nuestro territorio.

Lo curioso es que los proyectos de expolio de materiales escasos, mediante minas contaminantes y de alto impacto medioambiental están planificadas para Galicia, Extremadura y Andalucía. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que las gobierne el PP?

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