independientemente de si Trump sigue siendo el gobernante indiscutible de Estados Unidos en noviembre o se convierte en un presidente saliente, la trayectoria fundamental de la política estadounidense hacia Oriente Medio no cambiará tan significativamente como muchos quisieran creer.
El Partido Socialista tenía como fin de sus aspiraciones la emancipación total de la humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en miembros de una sola clase, la de los trabajadores, dueños del fruto de su trabajo.
Esta flagrante violación del derecho internacional, que va mucho más allá de cualquier alegación legítima de legítima defensa, supone una peligrosa escalada en la campaña de Israel para imponer su bloqueo ilegal de Gaza.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán dejó, hasta ahora, algunas coordenadas para tener presentes. La primera es la confirmación de que el sistema internacional tal como lo conocíamos está prácticamente obsoleto.
Argelia ha tenido una larga y sangrienta experiencia con el fundamentalismo islámico, en lo que se conoció como la “Década Negra”. La guerra civil entre el ejército y el Frente Islámico de Salvación (FIS) que entre 1990 y 2001 dejó más de 200 mil muertos.
Alemania aleccionó a los países del sur de Europa, Grecia en especial, sobre los peligros del déficit y la necesidad de la ortodoxia fiscal. Ahora que le toca a Berlín, no solo suspende sus propias reglas, sino que lo hace para un fin —el rearme— que en el pasado ha terminado siempre en catástrofe.