Soldados griegos participan activamente en las protestas contra la guerra imperialista y la implicación de Grecia, haciendo frente a sanciones y persecución ideológica.
Los organizadores denuncian que la implicación griega —a través de bases y apoyo logístico— solo beneficia a los intereses imperialistas mientras el pueblo paga las consecuencias.
La base de Souda, ubicada en la isla de Creta, se ha convertido en un centro clave para el despliegue de fuerzas estadounidenses dirigidas contra Irán.
El accidente de Tempe ha intensificado el debate en Grecia sobre la necesidad de renacionalizar el ferrocarril para recuperar la seguridad para trabajadores y usuarios.
La expulsión de Papageorgiou trasciende su caso individual y refleja una creciente inquietud en el establishment griego ante la posible convergencia entre el descontento militar y los movimientos sociales.
El punto de inflexión ocurrió el 6 de diciembre en el bloqueo de Nikaia, cerca de Larissa, donde grupos de personal militar en activo se unieron abiertamente a los agricultores.