El accidente de Tempe ha intensificado el debate en Grecia sobre la necesidad de renacionalizar el ferrocarril para recuperar la seguridad para trabajadores y usuarios.
La expulsión de Papageorgiou trasciende su caso individual y refleja una creciente inquietud en el establishment griego ante la posible convergencia entre el descontento militar y los movimientos sociales.
El punto de inflexión ocurrió el 6 de diciembre en el bloqueo de Nikaia, cerca de Larissa, donde grupos de personal militar en activo se unieron abiertamente a los agricultores.
Los agricultores griegos denuncian que la Política Agrícola Común europea beneficia a corporaciones multinacionales mediante mecanismos opacos que incentivan el fraude y la concentración de tierras.
Los agricultores denuncian que las políticas del gobierno griego y de la UE están diseñadas para enriquecer a los latifundistas y grupos industriales, mientras los pequeños productores –que representan el 80% del sector– se hunden en la miseria.