Alexis Tsipras lanza un nuevo partido: el retorno del oportunismo reformista en Grecia

Este movimiento confirma el carácter oportunista de Tsipras: tras haber llevado a Syriza a su hundimiento, regresa con una nueva organización que busca gestionar el sistema.

Por David Hurtado | 27/05/2026

Este 26 de mayo, Alexis Tsipras, ex primer ministro griego y antiguo líder de Syriza, ha anunciado oficialmente la creación de ELAS, un nuevo partido político de corte socialdemócrata. Con esta iniciativa, el que fuera el rostro de la “izquierda radical” busca reorganizar las fuerzas reformistas en Grecia, con miras a las elecciones de 2027. Según sus propias declaraciones, el proyecto aspira a unir las principales corrientes de la izquierda contemporánea: socialdemócratas, izquierda radical y ecologistas, bajo un discurso de “izquierda gobernante” enfocada en soluciones “prácticas” y no en la mera oposición.

Tsipras, que dimitió como líder de Syriza tras la derrota electoral de 2023 y abandonó su escaño parlamentario en 2025, presenta este nuevo artilugio como un “big bang” político necesario para restaurar la credibilidad de la izquierda. En un manifiesto reciente, elaborado por su instituto, insiste en la necesidad de un “fondo nacional de convergencia” y un cambio de modelo económico. Sin embargo, detrás de las palabras grandilocuentes se esconde el mismo oportunismo que marcó su trayectoria.

La gran traición de 2015: del “No” del referéndum a la capitulación ante la Troika

Es imposible analizar este “retorno” sin recordar la traición central de Tsipras al pueblo griego. En julio de 2015, en plena crisis de deuda, Tsipras convocó un referéndum en el que los griegos rechazaron masivamente (más del 61%) las duras condiciones de rescate impuestas por la Troika (Comisión Europea, BCE y FMI). El “No” fue un grito de dignidad contra la austeridad brutal: recortes salariales, pensiones miserables, privatizaciones masivas y desmantelamiento de derechos laborales.

Sin embargo, Tsipras ignoró el resultado popular. Apenas días después, firmó un tercer memorándum aún más exigente que los anteriores, aplicando con rigor las medidas antiobreras que había prometido combatir. La capitulación fue total: Syriza pasó de prometer el fin de la austeridad a convertirse en su ejecutor más eficaz. Esta traición no solo hundió las esperanzas de millones de trabajadores y sectores populares, sino que provocó el colapso progresivo de Syriza, que pasó de ser la principal fuerza de oposición a fragmentarse y perder relevancia electoral.

Muchos analistas y militantes de izquierda señalaron entonces que Tsipras priorizó su supervivencia en el poder y la permanencia en el euro por encima de los mandatos democráticos. El resultado fue el desmantelamiento de conquistas sociales, el empobrecimiento de amplias capas de la población y una desmovilización generalizada de las fuerzas transformadoras.

Un nuevo partido para seguir viviendo de la politiquería

Ahora, Tsipras intenta reinventarse como un líder “moderado” y “pragmático” de centroizquierda, buscando atraer a sectores descontentos de Syriza, PASOK y otros grupos. Su nuevo partido rechazaría, según él, a políticos activos en cargos actuales, aunque ya se observan movimientos de cuadros hacia sus actos. El objetivo es claro: ocupar el espacio de segunda fuerza y disputar el centroizquierda al PASOK, en un panorama donde Nueva Democracia (conservadora) sigue liderando las encuestas.

Este movimiento confirma el carácter oportunista de Tsipras. Tras haber llevado a la izquierda griega a su hundimiento mediante la traición al referéndum, regresa con un discurso reformista que, en la práctica, busca gestionar el sistema en lugar de transformarlo. Es el clásico “artilugio político” para perpetuarse en la élite, reciclando las mismas recetas socialdemócratas que han fracasado en Europa: promesas de justicia social dentro de los marcos de la UE y el capital financiero que imponen austeridad cuando es necesario.

Grecia merece una verdadera alternativa para la clase trabajadora, no el reciclaje de líderes que ya demostraron su disposición a doblegarse ante la Troika. El nuevo partido de Tsipras es, en esencia, la continuación de la capitulación de 2015 bajo una nueva marca. El pueblo griego, que sufrió en carne propia las consecuencias de aquella traición, tendrá la última palabra en las urnas y en las calles.

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