Feminismo y diversidad funcional

Por Olvido Contento

Recientemente me asaltó la necesidad de reflexionar sobre la diversidad funcional y el estigma que supone para una mujer. Más allá de las opresiones comunes y de la situación de desventaja social, política y laboral respecto a los hombres hay todo un campo por explorar de inquietudes, necesidades y experiencias que bien merecen un espacio de investigación y reflexión. Pero después de escuchar y conocer a Soledad Arnau Ripollés (Especialista en Feminismo e Igualdad, Filosofía para la Paz y Bioética y Sexología. Excoordinadora de la oficina de Vida Independiente de la Comunidad de Madrid) siento que sus voces tienen que ser escuchadas y entendidas. Es una cuestión de justicia.

Entiendo el Feminismo como movimiento político y social basado en la justicia, liberador, aglutinador y en continuo estudio y adaptación a los nuevos escenarios sociales y políticos. Prueba de esto es la enorme evolución desde su Primera Ola, cuando Olimpia de Gouges escribía su “Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadana” en 1791 y perdía la vida por ello en la guillotina, hasta los planteamientos más diversos en la actualidad. Es por todo esto que desde el Feminismo tenemos una deuda con las mujeres con diversidad funcional. No solo es necesario nombrarlas en discursos y teorías, es imprescindible conocernos y reconocernos para que su inclusión y participación sea real y plena.

Debemos asumir la riqueza de nuestra diversidad como mujeres diferentes y afrontar juntas las luchas y adversidades. Muchas voces a la par recorriendo el camino. Diversas, unidas, sororas.

Hay una frase de mi admirada Ángela Davis que dice” Ser mujer ya es una desventaja en esta sociedad siempre machista: imaginen ser mujer y ser negra. Ahora hagan un esfuerzo mayor, cierren los ojos y piensen, ser mujer, ser negra y ser comunista”, si añadimos “y con diversidad funcional” tendremos una radiografía clara de cómo, a pesar de una discriminación común, las mujeres pueden verse sometidas a otras que no tiene por qué ser compartidas por el resto.

Me gustaría ahora poner el foco de atención en esa doble discriminación (o triple… según la situación) que antes hemos puesto de manifiesto: por razón de sexo y por razón de capacidad.

Al simultanearse producen una situación de exclusión que incluso las aparta de los roles que el heteropatriarcado establece como femeninos: formar una familia, ocuparse de las tareas domésticas, estar guapa y sexualmente apetecible… Lo que las coloca en un limbo social que genera rechazo, hostilidad y lástima.

Tienen dificultad no solo por las barreras arquitectónicas de una sociedad que mira las diferencias sin intentar conocerlas y respetarlas, también en las actividades básicas de la vida diaria, en sus relaciones personales y sociales, en el acceso al empleo, a la hora de entablar relaciones amorosas y sexuales. Y no olvidemos y recalquemos que no es lo mismo ser hombre con diversidad funcional que ser mujer. El acceso al ámbito público es mucho más fácil para ellos, son más visibles, y esto deja sin referentes a miles de mujeres que se ven relegadas a un segundo, tercer o cuarto plano. Es abrumador darse cuenta que incluso cuando una persona sufre discriminación, ya sea por razón de raza, orientación sexual, religión…, es mejor ser hombre.

Si la mujer tiene derecho a subir a la horca, entonces también tiene derecho a subir a la tribuna. Olimpia de Gouges

Desde el Feminismo, sus necesidades, potencialidades y diferencias, deben ser escuchadas, entendidas y reivindicadas sumándose a las propias por razón de sexo. Solo así conseguiremos que se reconozcan en él y podamos caminar juntas.

Para terminar, el lema “Nada para Nosotras Sin Nosotras“ define con total acierto la necesidad que tenemos las mujeres de ser escuchadas y tenidas en cuenta a la hora de legislar en sanidad, bienestar social, educación, implementar recursos, y servicios, presupuestar y urbanizar, un largo etcétera. Si esto nos está costando siglos de lucha, imaginemos tener que hacerlo también atravesadas por otra discriminación más, que también requiere de visibilización y reivindicación.

Escuchémonos, conozcámonos y asumámonos en la diversidad, en lo que nos iguala y en lo que nos diferencia PORQUE UNIDAS SOMOS MÁS FUERTES.

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