Entrevista a Pedro Feijóo: «Un Fuego Azul es un capítulo más en este viaje personal que llevo yo sobre el dolor»

Por Iria Bouzas

Lo he dicho públicamente muchas veces, Pedro Feijóo es uno de mis autores favoritos, así que me siento incapaz de hacerle una entrevista al uso porque hace tiempo que llegué a la conclusión de que sus novelas no permiten preguntas y respuestas sencillas, requieren de conversaciones más extensas en las que arañar más información de lo que hay escondido en cada una de sus páginas.

La última novela de Pedro, Un fuego azul (Ediciones B, 2020) es lo más parecido que he sentido a una bofetada literaria en mucho tiempo. Una historia cruda, brutal y dolorosa que te deja sin respiración y que te echa encima de los hombros sin ninguna contemplación la enorme crueldad que puede llegar a habitar dentro del ser humano. Así que cuando le llamé lo primero que le dije es que me veía incapaz de hacerle una entrevista porque este libro necesitaba mínimo de una charla.

Y como siempre ha sido tan generoso de tener esta charla conmigo.

Llevo queriendo escribir una reseña de Un Fuego Azul desde que cayó en mis manos y me leí del tirón las más de 500 páginas en un fin de semana porque era incapaz de soltarlo. Pero reconozco mi incapacidad de hacerlo sin desvelar ninguno de los giros que da la trama. Así que la primera pregunta va a ser una especie de trampa: Pedro, ¿cómo resumirías el argumento de tu última novela?

Pues yo creo que son dos cosas. Por un lado, en cuanto al fondo, Un Fuego Azul es un capítulo más en este viaje personal que llevo yo sobre el dolor, sobre qué es el dolor, cómo reconocerlo y cómo afrontarlo. En cuanto a la forma se complica un poco la cosa, esta novela es mi respuesta a la experiencia de encontrar otra manera de contar las cosas. De pronto descubrí a Pierre Lemaitre y que quedé alucinado con esa manera de contar historias, lo cual es una putada porque cuando encuentras a autores así, que son de otro planeta, te quedas fascinado y decides que tú también quieres jugar a eso. Así que supongo que Un Fuego Azul es mi respuesta como autor a la experiencia lectora de Pierre Lemaitre.

He leído en algunas declaraciones tuyas que esta novela es conocer cual es el límite del dolor que podemos soportar y saber qué reacción tendrá un ser humano cuando le obligan a pasar esos límites. ¿A qué conclusión has llegado tras terminar la novela?

He llegado a una conclusión jodidísima. El problema que tengo en general es que cada vez me cuesta mucho más hablar de mi trabajo y creo que es por el viaje que me ha supuesto elaborar este libro. Para escribir esta historia he tenido que exponerme tanto a miedos personales como a casos de los que me he documentado y que te dejan el alma del revés.  La conclusión a la que he llegado es que el dolor no tiene fin y que todo es muy volátil.

Esta es una de las novelas con un ritmo más frenético que he leído en mucho tiempo. Hay momentos en los que te obliga a colocar el marcapáginas para permitirte respirar unos minutos antes continuar, ¿Por qué te decidiste por este nivel de intensidad?

Mi apuesta absoluta es que te lo voy a hacer pasar mal con la novela. Para mí esto era un desafío pero si te digo la verdad no tengo ni idea.

Quizás una historia de este tipo se podrá contar de otra manera pero esta es mi manera de escribir. Hay gente a la que por ejemplo le choca que en medio del diálogo más bestia haya un chiste, es mi forma de contar las cosas y seguramente también mi mecanismo de defensa- Supongo que el ritmo de esta novela ha sido algo inconsciente.

Creo que una de tus señas de identidad en todo tu trabajo son tus personajes, en todas tus novelas cualquier personaje está construido con muchas facetas y aristas, pero en “Un fuego azul” has creado unos personajes sin ambages. Presentas en ellos la maldad y la crueldad de una forma abierta y descarnada. ¿Cuál ha sido tu relación con ellos? ¿Les has llegado a odiar tanto como nos has llevado a odiarles a los lectores?

Esto sí que ha sido dificilísimo, creo que es el trabajo en el que más he sufrido con el tema de los personajes.

Por mi manera de trabajar nunca me siento a escribir sin saber cual va a ser todo el desarrollo de la trama y además es que escribo en el mismo orden en el que tú vas a leer la novela. Cuando un personaje es terrible y me pongo a escribir las primeras páginas yo ya conozco toda su historia. Piensa que a veces estoy escribiendo a un personaje al que mataría en ese mismo momento pero no puedo. Los odio pero de alguna manera me caen bien cuando puedo contarle al lector quienes son realmente porque me supone una liberación.

Pese a lo extremo de la crueldad que presentas en la trama del libro todas las líneas argumentales se perciben como completamente verídicas y cercanas. ¿Cuánto hay de realidad impregnado en esta novela?

La novela tiene varias partes marcadas. Tiene una parte de pirotecnia y fuegos artificiales donde voy a intentar atraerte a la historia y engancharte. Una vez que estás ahí rebajo esos fuegos para llevarte a un lugar menos espectacular pero mucho más doloroso. Esta parte es totalmente real, todo son casos que sucedieron en algún momento en el mundo real.

Otra de las cosas que siempre me ha llamado la atención de tu trabajo es tu lenguaje literario. Tiene mucho de literatura, pero también mucho de cinematográfico y en Un Fuego Azul incluso  hay mucho de lenguaje periodístico. ¿Es un ejercicio consciente o simplemente es una forma innata de escribir?

Desde luego no es algo consciente, es lo que te decía antes, es de estas cosas que me salen por puro instinto. Simplemente escribo como escribo. Hace unos días leía en un tuit de un lector que decía: “lo que me gusta de Pedro Feijóo es que escribe como un puto animal”

Esta novela ha tenido un curro de documentación inmenso y podría contarte una milonga sobre por qué he elegido el lenguaje que he utilizado pero la realidad es que escribo desde las tripas y me sale así.

La última pregunta no va a ser muy original y me imagino que va a ser una constante siempre que hables de este libro pero yo no quiero quedarme sin hacértela: ¿Va a saltar Un Fuego Azul de las palabras a las imágenes y podremos verla en la pantalla?

De momento no, siendo realistas es muy difícil que en España pasemos del papel a la cinta. Ojalá le vaya tan bien como para hacer esa adaptación. Todavía tiene muy poquita vida para saber lo que será de ella.

La charla con Pedro termina como siempre emplazándonos para el siguiente  proyecto. Deseando por mi parte que se vuelva a poner a escribir.

Vivimos en un mundo muy falto de todo. Nos sobran impactos rápidos e inconsistentes y nos faltan experiencias profundas y removedoras que nos hagan tambalear los cimientos de lo que tenemos por dentro. Para mí eso son siempre los libros de Pedro, una especie de bolas de hierro gigantes que me atizan en el fondo del cerebro haciéndome vivir algo nuevo con cada historia.

Y esto es exactamente su último libro, Un Fuego Azul, una novela que a medida que la lees te provoca retortijones en todos los sentimientos primarios que te conforman como ser humano.


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