El inicio del marxismo en España según Juan José Morato

estudió la cooperación para la producción y para el consumo, los fenómenos del comercio, y con el título genérico de “La organización del trabajo” las distintas formas de producción y las posibilidades de su transformación

Por Eduardo Montagut

El tipógrafo y escritor Juan José Morato fue una figura capital del socialismo español desde la década de los años ochenta del siglo XIX, con diversas responsabilidades, infatigable colaborador y responsable de distintas publicaciones del ámbito de la prensa obrera y general, y el primer historiador del socialismo español.

En enero de 1934 publicó un artículo sobre Lafargue, y la llegada del marxismo a España que queremos reseñar brevemente en esta pieza.

Para el historiador y socialista español hasta la visita de Lafargue a la redacción de La Emancipación, periódico que hemos estudiado también en estas páginas, en enero de 1872, los miembros de la Internacional en España no conocían otra influencia que la de la Alianza y de sus periódicos suizos. Así pues, cuando el periódico español tuvo que explicar el acuerdo de la Conferencia de Londres de septiembre de 1871 relativo a la acción política de clase, lo habrá hecho de forma confusa y señalando ciertas reservas porque, además, consideró que el acuerdo no era mas que un consejo.

Pues bien, Lafargue habría influido decisivamente en el Consejo de Redacción del periódico, pero también en los lectores del mismo mediante sus trabajos, como “La huelga de los ricos”, que El Socialista reprodujo en abril de 1931, y que parecía escrito para ese momento de la proclamación de la República, en opinión de Morato.

Lafargue habría ido fijando el concepto de lucha de clases, de la acción política de las clases, de la herencia y la propiedad, del nacimiento y desarrollo del capitalismo de los conceptos de Estado, Gobierno, anarquía, etc.

También estudió la cooperación para la producción y para el consumo, los fenómenos del comercio, y con el título genérico de “La organización del trabajo” las distintas formas de producción y las posibilidades de su transformación de modo que la distribución de la riqueza fuera tan justa que quedara eliminado del disfrute de ella todo aquel que no hubiera contribuido a crearla.

Los artículos de Lafargue generaban polémica, y el mismo contestó de este modo:

«Para juzgar los hechos, así económicos como físicos, hay dos métodos distintos; el espiritualista, que parte del hombre y va a las cosas, es decir, de «arriba a abajo», y el materialista, que parte de las cosas y llega al hombre, es decir, de «abajo a arriba». Este es el verdadero método natural—y el que empleamos—, pues la naturaleza no es otra cosa que una marcha ascendente. El método espiritualista conduce a la Inquisición; el materialista, a la revolución”

Además, Lafargue traducía textos de su suegro, Marx, especialmente en relación con la lucha de clases en Miseria de la Filosofía. También escribió textos “jocosos” como la serie titulada “Pío IX en el Paraíso”, que serían denunciados. Aunque se fue de España hizo que Engels se interesara por el periódico español. Llegó a enviar dinero, y trabajados traducidos o para traducir, como un ejemplar en francés del Manifiesto Comunista para ser publicado. De alguna manera pensaba que la suerte del marxismo en España hubiera sido mejor si Lafargue hubiera llegado en 1868 coincidiendo con Fanelli. En todo caso, la huella del francés era evidente, y creía que no era baldío “un espigueo de sus trabajos”, además, de recordar que Pablo Iglesias fue uno de los que oyeron a Lafargue en la redacción de La Emancipación, el más joven de los oyentes.

Hemos trabajado con el número 7 de enero de 1934 de El Socialista.

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