El derecho al retorno digno de la emigración

Por Iván Batista Hernández y Nerea Fernández Cordero

La resaca postelectoral ha llegado a su fin y comenzamos con una nueva campaña. La emigración española podrá, rogando, votar a sus representantes para las elecciones municipales, autonómicas y europeas. Cabe esperar que los partidos recordarán a los más de dos millones y medio de españoles que se marcharon del país en busca de un futuro mejor, al igual que sucedió en las pasadas Elecciones Generales.

Es conveniente resaltar que solo dos formaciones políticas tienen un plan de retorno para la emigración: PSOE e Izquierda Unida. El plan del retorno del Partido Socialista de Sánchez, aprobado un mes antes de los pasados comicios, es claramente una de sus muchas medidas electoralistas al igual que lo fue la promesa de derogar el voto rogado.

Este plan promete el regreso de 24.000 personas de nacionalidad española, es decir, aproximadamente un 0.96% de la población emigrada censada. El perfil del plan es selectivo y casa mucho con el famoso discurso del “talento joven” de los socialistas, es decir personas de entre 22 y 30 años con formación universitaria, lo cual dista mucho de la realidad de la emigración la cual es mucho más heterogénea. En cualquier caso, estos son dos de los muchos errores que plantea el plan de Sánchez llamado “Un país para volver”.

Para comenzar, se echa de menos un cierto nivel de profundidad en el análisis de la cuestión migratoria. No se ha consultado a organizaciones de emigradas que han realizado estudios sobre el tema constantemente, como es el caso de Marea Granate.

Se han obviado los planes ya realizados en distintas regiones de España, el por qué de sus fallos y la comparación con planes de retorno de otros países de nuestro entorno. Además, las necesidades de la población emigrada han sido o bien pasadas por alto, probablemente por desconocimiento al no haber elaborado el plan conjuntamente con dicha población, o bien banalizadas. Por ejemplo, “Un país al que volver” reconoce que uno de los mayores impedimentos para el retorno es la falta de vivienda asequible, pero su solución es simplista y denigrante: “Compartir vivienda entre personas que han retornado es una de las soluciones más rápidas y sencillas a la vuelta. Facilitar la conexión entre retornados que buscan  vivienda compartida.”

Las críticas a este plan son numerosas, pero, sin duda, lo que más llama la atención es la dependencia del sector privado para el retorno. Es casi irónico que un partido que se denomine socialista use términos neoliberales vacíos de significados como son el mentoring profesional o networking, especialmente teniendo en cuenta que en sus cincuenta propuestas no se especifican ni presupuesto ni fechas para su implantación.

Por otra parte, Izquierda Unida, ha elaborado un plan más acertado para que la emigración regrese. El plan “Retorno: Una perspectiva desde la emigración” fue elaborado principalmente por la federación de Exterior, compuesta únicamente de emigrantes. y sí ha escuchado a las principales organizaciones españolas de emigradas. Este plan ha sido presentado en varias localidades del país y aprobado en nueve, a falta de cuatro localidades en las que aún está en trámite.

Mapa de mociones del plan de retorno de IU

“Retorno: Perspectivas desde la emigración” propone, entre muchas cosas, la creación de oficinas autonómicas de las personas emigradas con sede en cada capital de provincia que faciliten una mejor adaptación de las retornadas en todos los sentidos; a nivel informativo, burocrático, social y laboral. En cuanto a vivienda, la propuesta de Izquierda Unida dista mucho de la del PSOE, pues insiste en la habilitación de hogares abandonados con alquiler asequible para las retornadas al igual que la construcción de VPOs. Lo más destacable de este plan es la profundidad de su análisis, carente en el del PSOE, pues reconoce la diversidad de las ciudadanas españolas que residen en el extranjero en lugar de centrarse en las jóvenes “con talento”.

En resumen, si se quiere hacer un plan de retorno efectivo parecido al de IU, hay que reconocer que las principales causa del éxodo masivo de las españolas desde el 2008 han sido las políticas de austeridad y las leyes que han atentado contra el derecho a un trabajo digno como la reforma laboral del 2012. Las instituciones deben aceptar que se ha de facilitar el acceso a viviendas asequibles, ya sea regulando el mercado del alquiler o creando nuevas viviendas de protección oficial y, sobre todo, contar con la participación directa de las personas y colectivos de emigradas en lugar de hacer simples encuestas o estudios sobre las mismas.


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