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El BOE publicó el jueves este reconocimiento un día después de otorgárselo a la DGS, el mayor centro de torturas del franquismo. La tapia, donde fueron fusilados los demócratas fieles a la legalidad republicana, fue un escenario ‘silencioso pero atroz de la violencia política’.
Por LoQueSomos | 26/10/2025
Según el acuerdo del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, «La Tapia de fusilamiento de La Almudena», cuya titularidad es del Ayuntamiento de Madrid, es un escenario «silencioso pero atroz de la violencia política, y símbolo del uso del terror por parte del régimen franquista para consolidar su poder».

Destaca que allí fueron fusilados, en su mayoría, hombres y mujeres que habían sido militantes de partidos de izquierda, sindicalistas, intelectuales, y republicanos que se oponían a la dictadura, muchos de los cuales habían sido juzgados en procesos militares sin las debidas garantías legales.
El Ejecutivo entiende que la preservación y señalización de la tapia como Lugar de Memoria Democrática es un «paso fundamental» para garantizar que el sufrimiento de las víctimas no sea olvidado y que su legado «continúa siendo un faro de resistencia y esperanza para las generaciones presentes y futuras».
En virtud de esta declaración, se llevarán a cabo medidas de difusión e interpretación de lo sucedido durante el régimen franquista con una finalidad de conmemorativa, de homenaje, didáctica y reparadora.
¿La siguiente la Cárcel de Carabanchel?
Está previsto que el BOE publique también en los próximos días la declaración como Lugar de Memoria Democrática el lugar donde se alzaba la Prisión Provincial de Hombres de Madrid, conocida como Cárcel de Carabanchel.
El Ministerio de Política Territorial informó este miércoles de la decisión sobre la cárcel de Carabanchel, recordando que el penal fue levantado por el régimen franquista entre 1940 y 1944, y se convirtió en «uno de los emblemas represivos de la dictadura y símbolo de la nueva política penitenciaria».
El penal de la cárcel de Carabanchel, fue levantado por el régimen franquista entre 1940 y 1944, con la mano de obra de los propios presos del régimen, se convirtió en «uno de los emblemas represivos de la dictadura y símbolo de la nueva política penitenciaria», según explica el expediente para la declaración de este enclave como Lugar de Memoria. Su ubicación en Madrid se debió a que «los principales tribunales de represión estaban en la capital y era desde allí desde donde se centralizaban las causas por delitos políticos, homosexualidad, masonería, propaganda antifranquista y un largo etcétera de delitos definidos como tales por la dictadura».
En las celdas de Carabanchel pasaron sus últimas horas «decenas de presos antes de ser ajusticiados”, como los últimos fusilados por la dictadura el 27 de septiembre de 1975, de los que se cumplen 50 años. Los presos se encontraban “En unas condiciones de vida extremadamente duras, fruto del hacinamiento, la malnutrición, la falta de atención médica y frecuentes malos tratos por parte de los guardias». La cárcel, que se construyó como lugar de reclusión, se convirtió poco a poco en «un foco de resistencia y oposición a la dictadura».
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