Che Guevara, icono del antimperialismo

Por Anibal Garzón

La Historia de un fenómeno social (todo) no se entiende jamás sin la historia de los participantes (partes). Y por ello la Historia del antimperialismo queda a mitad sino entendemos la historia de Ernesto Che Guevara.

Corría 1952, y dos futuros médicos argentinos, Guevara y Alberto Granado, decidieron recorrer América del Sur en una humilde motocicleta, “La Poderosa”. Desde Córdoba (Argentina) a Osorno (Chile), para llevar a cabo un viaje por casi todos los países andinos. Pasando del sur al norte de Perú para entrar a Colombia, dirección Bogotá, y llegar a la capital más al norte del sur, la caribeña Caracas de Venezuela. 12.000 kilómetros de experiencias para conocer de cerca, y sin haberlo planificado, dos médicos de clase media las barbaridades de la colonización histórica, el imperialismo y en definitiva el capitalismo. Comunidades campesinas e indígenas padeciendo enfermedades como la lepra o muriendo de la malaria sin ninguna atención médica. Comunidades campesinas olvidadas por los gobiernos y a la vez, muchas veces, recordadas por los mercados por querer las crecientes multinacionales occidentales explotar sus tierras. Más de 7 meses de viaje juntos, dividiéndose en Caracas. Granado se quedó en Caracas para trabajaren una leprosería local, y Guevara volvió a Argentina para acabar sus estudios de medicina. Un Guevara de retorno posiblemente lleno de contradicciones, el dolor por conocer de cerca los más desfavorecidos pero lleno de empuje para construir nuevos proyectos. Proyectos todavía muy verdes.

Su empuje a la formación empírica, sin olvidar jamás su formación académica, le llevó a iniciar un segundo viaje por las Américas a mitad de 1953. Le acompañó su amigo de la infancia Carlos Calica Ferrer con el objetivo de llegar a Caracas y verse con Alberto. En este viaje, con un Guevara más inquieto por la lucha de los pueblos, se pararon en Bolivia para ver de cerca el proceso revolucionario del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), o llegar al país que no conoció en el primer viaje, Ecuador. Desde Guayaquil, Guevara decidió cambiar su destino, un cambio que posiblemente marcó su vida. Mientras Calica siguió rumbo a Caracas, Guevara, con una situación económica crítica, quería conocer la Revolución Nacional de Jacobo Arbenz en Guatemala tras su victoria electoral en 1951. ¿Cómo llevaba a cabo Arbenz la reforma agraria pese a las presiones de la United Fruit Company? ¿Qué políticas soberanas y de cambio ejecutaba? ¿Cuáles eran los logros y fracasos? Preguntas que se hacía Guevara y que sabía que los medios, controlados por empresas norteamericanas en plena “Caza de Brujas”, no eran la forma de dar respuesta. Guevara entró en Guatemala acompañado de su amigo Ricardo Rojo, y finalmente estuvo 9 meses allí. Un periodo de grandes experiencias, viviendo de cerca el Golpe de Estado de la United Fruit Company, la Casa Blanca, y la oligarquía, contra el gobierno democrático de Arbenz. A partir de aquí el joven Guevara fue iniciando su proceso de maduración para convertirse en el conocido “Che”.

El Che, tanto muerto como vivo, despertó una lucha internacional contra el imperialismo norteamericano en cualquier parte del mundo para no olvidar los pueblos quien es el verdadero enemigo

Tras el Golpe en Guatemala se exilió en México, con ayuda de la embajada Argentina, donde conoció a Fidel Castro a través de su hermano Raúl. Un encuentro de rápida confianza que posteriormente Fidel le propondría al Che participar como médico en la guerrilla revolucionaria que se estaba formando para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba. Con la experiencia de Guatemala previa, la oferta de Fidel no solo la aceptó el Che para participar en el Movimiento 26 de Julio sino que era el inicio para corroborar su idea del “foco guerrillero” como método de emancipación. Una revolución, al menos en un país del Tercer Mundo, sea nacionalista, socialista, pero sobre todo antimperialista, no sería triunfante y sostenible si no se hacía un cambio de Régimen mediante la lucha armada y no a través de las estructuras electorales burguesas. No consistía en intentar hacer reformas sociales sin controlar el poder, sino controlar el poder para hacer reformas sociales. Abolir las antiguas instituciones; poder militar, judicial, burocracia, medios de comunicación, e incluso el sistema educativo para crear el “hombre nuevo”. Dejar las instituciones antiguas en funcionamiento no solo era un método de boicot de la burguesía nacional sino una brecha de entrada para el imperio norteamericano generar injerencia política y militar con sus desestabilizaciones y golpes de estado contra todo lo que oliera a “marxismo” o nacionalismo por la soberanía de los pueblos.    

Con la victoria de la Revolución Cubana, el 1 de Enero de 1959, tras casi tres años de lucha guerrillera en lugares conocidos como Sierra Maestra, el espíritu antimperialista del Che Guevara volvía a resurgir. Sabía que había que construir mucho en una Cuba bloqueada, y atacada por el imperialismo norteamericano como en la Batalla de Playa Girón, pero también sabía que el pueblo cubano y el liderazgo de Fidel eran hegemónicos para construir un proyecto nacionalista popular férreo contra cualquier injerencia. Sabía que su lugar no era ser Ministro de Industria y Presidente del Banco Nacional de Cuba, o realizar reuniones diplomáticas internacionales como visitar la URSS y otros países del bloque del Este. El Che quería hacer de la Revolución Cubana una revolución antiimperialista internacional. Una Revolución de unión de los pueblos latinoamericanos contra las fronteras creadas por las oligarquías del siglo XIX, o de independencia de los pueblos de África o Asia masacrados históricamente por las metrópolis europeas y en ese momento por el imperio norteamericano. Su famoso discurso en la Asamblea General de la ONU, el 11 de diciembre de 1964, el Che dio pistas de su lucha internacional “contra el imperialismo, colonialismo y neocolonialismo”[1]

Pocos días después del discurso, corría 1965, para evitar rumores y mentiras del imperio sobre Cuba y las rivalidades entre Fidel y el Che, Guevara entregó una carta a Fidel para leerla al pueblo cubano una vez estuviera fuera, una carta de despedida que decía: “Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío. Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos…Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos”[2]. El Che dejaba Cuba para saltar el Atlántico y llegar a un continente desconocido, “África”. Concretamente a la República del Congo por ser un país en el centro de África con frontera con 9 países, y  la victoria de la Revolución en el Congo podría generar, según la tesis del “foco”, una expansión continental estratégicamente muy diferente a la geografía de la isla caribeña cubana. El Congo, un país que luchaba contra la injerencia norteamericana y belga tras el asesinato del líder independentista Patrice Lumumba. La falta de conocimiento de la idiosincrasia africana, su cultura, y otros aspectos de la superestructura marxista hizo al Che Guevara muy difícil llevar a cabo una Revolución campesina originaria. 7 meses de “fracaso”, que el Che resumió en su obra Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, que hicieron finalmente al Che salir del país unas semanas antes del golpe del dictador Mobutu a finales de 1965.

Con la cabeza “agachada” el Che la levantó rápidamente por el amor del pueblo cubano, un amor que percibió cuando volvió con identidad falsa a la isla en 1966. Su valentía internacionalista y antiimperialista en África no fue considerada una derrota para el pueblo y los dirigentes cubanos sino un ejemplo de solidaridad que la Revolución de Cuba transmitiría al mundo de una manera diferente, el envío de brigadas médicas y docentes. Habiendo enviado ya la primera brigada como prueba piloto a la recién independizada Argelia, en 1963, la humilde Cuba se ha convertido hoy en el país del mundo que ha enviado más brigadas médicas en la lucha contra el Coronavirus. El internacionalismo y la solidaridad del Che han sido valores intrínsecos de la Revolución Cubana.   

La Historia del antimperialismo queda a mitad sino entendemos la historia de Ernesto Che Guevara

El paso “clandestino” del Che en la Habana para verse con Fidel fue para hablar sobre su nuevo proyecto del “foco” en América Latina. Intentar hacer la Revolución en Bolivia, país céntrico con muchas fronteras, para extender la revolución antimperialista en toda América el Sur y llegar así a su patria de nacimiento, Argentina. Lo que en África fue un fracaso en América Latina podría ser un triunfo, según el Che. Triunfo que le puso en duda el mismo Fidel, ya que le señaló que Bolivia había tenido la Revolución Nacional en 1952 y a pesar de su paralización con golpes y dictaduras como la de Barrientos, las condiciones eran menos viables que en Cuba. Y más difícil aún con la alerta del imperio de Estados Unidos, que tras la desconocida guerrilla en Cuba ahora conocería mejor la guerrilla de Bolivia e iría con todo para destruir la Revolución en ese país de América Latina y en cualquier parte de su “patio Trasero”, según la Doctrina Monroe, en plena Guerra Fría. Muchos vieron al Che como un utópico mártir, otros como un moralista para generar lucha revolucionaria armada en Latinoamérica. Posiblemente habría de un lado y otro. El Che, en su famoso discurso en la Conferencia Tricontinental de 1966 conocido con el título de “Crear uno, dos, tres Vietnam es la consigna”, dejó claro que la lucha armada de un pueblo es la mejor resistencia contra el imperialismo, sea en África, Asia o América Latina. 

Un 3 de noviembre de 1966 el Che llegó a Bolivia acompañado de otros guerrilleros. 11 meses en el país andino hasta su asesinato el 9 de octubre de 1967 conducido por Washington. 11 meses que han dado mucho debate dentro de la estrategia y táctica de la izquierda antimperialista. Desde si el Partido Comunista de Bolivia, por directrices de la URSS y su coexistencia pacífica, dio la espalda al Che, hasta los errores del Che identificando en su “Diario de Bolivia” al campesinado boliviano pero repitiendo el mismo error que en África de no tener en cuenta la idiosincrasia y los aspectos culturales, más allá de los económicos, es decir, detectar las identidades de las comunidades indígenas. Desde si el foco guerrillero iniciado en las zonas rurales era el método adecuado en una América Latina con crecientes migraciones hacia lo urbano, hasta si un foco guerrillero de pocas personas como en la revolución cubana podría generar movimientos sociales de apoyo o por el contrario harían caso omiso. Posiblemente el Che tuvo errores de cálculo en Bolivia o posiblemente no los tuvo pero el imperialismo norteamericano actuó con rapidez para asesinar a un líder cada vez más reconocido en el escenario internacional. Lo que no se pone en duda es que el Che, tanto muerto como vivo, despertó una lucha internacional contra el imperialismo norteamericano en cualquier parte del mundo para no olvidar los pueblos quien es el verdadero enemigo. Luchas que siguen presentes.

Su imagen no solo quedó en la Plaza de la Revolución de Cuba. Su imagen está presente en las manifestaciones de la Franja de Gaza contra la colonización de Israel, socio de Washington. Su imagen está presente en El Alto (La Paz) reconociendo su valor y solidaridad con el pueblo de Bolivia y siendo hoy una guía en la lucha contra el Golpe de Estado de la oligarquía en 2019, con apoyo de Estados Unidos. Su imagen está presente en las calles de Estados Unidos contra los asesinatos de la policía a la población afroamericana, en Chile contra la represión estudiantil o en Colombia contra las violaciones de los Derechos Humanos. Su imagen está siempre en Venezuela o Nicaragua denunciando los embargos y bloqueos de Estados Unidos. Y en definitiva, su imagen está presente en las voces de miles de personas y símbolos de multitudes gritando  “Yankees Go Home”. 


[1] https://www.youtube.com/watch?v=UgADsWjSxQo

[2] https://www.youtube.com/watch?v=Spt7LCRcOtA


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