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Según el Tratado, Marruecos y Mauritania convenían de común acuerdo repartirse el territorio del Sáhara Occidental.
Por Lluís Rodríguez Capdevila | 13/04/2026
Este 14 de abril se cumplen 50 años del Tratado de Rabat con el que Marruecos y Mauritania acordaron repartirse el Sáhara Occidental, territorio que ambos países estaban ocupando entonces militarmente. El Frente Polisario, que había iniciado una guerra de resistencia contra las dos potencias ocupantes, logró forzar la retirada de Mauritania, que firmó la paz en 1979 y renunció a sus reclamaciones sobre la antigua colonia española.
Con Marruecos, sin embargo, la guerra se prolongó hasta 1991. Pero tras casi tres décadas de alto el fuego, la guerra se reanudó en noviembre de 2020 y, desde entonces, marroquíes y saharauis siguen enfrentándose, aún a día de hoy, en esta segunda guerra del Sáhara Occidental.
Tras la Marcha Verde, los Acuerdos Tripartitos de Madrid del 14 de noviembre de 1975 representaron una declaración de principios sobre el Sáhara Occidental, según los cuales España entregaba el territorio saharaui a los otros dos países signatarios del acuerdo, es decir, Marruecos y Mauritania. Pero esta entrega del entonces aún Sáhara español no se hizo con arreglo al derecho internacional, pues, como estableció en un dictamen de 2002 el asesor jurídico de las Naciones Unidas Hans Corell, “el Acuerdo de Madrid no transfirió la soberanía sobre el Territorio ni confirió a ninguno de los signatarios la condición de Potencia administradora, condición que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente”. “La transferencia de la autoridad administrativa sobre el Territorio a Marruecos y Mauritania en 1975″, continuaba el dictamen, “no afectó la condición internacional del Sáhara Occidental como Territorio no autónomo”.
Los Acuerdos Tripartitos de Madrid establecían que el fin de la presencia española en el Sáhara Occidental se llevaría a efecto definitivamente antes del 28 de febrero de 1976, aun sabiendo que, con la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania, se entraría en contradicción con la Carta de las Naciones Unidas y con numerosas resoluciones de su Asamblea General en las que se reconocía el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. España, pues, se marcharía del territorio del que era la potencia colonizadora sin que concluyera el proceso descolonizador con el que se había comprometido ante la comunidad internacional.
El Frente Polisario tenía claro que no podía descuidar el inminente propósito de los firmantes de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, que, a pesar de la disconformidad de la ONU y de lo establecido en la legalidad internacional, se disponían a oficializar lo pactado en un acto el mismo día 28 de febrero, en el que España arriaría su última bandera en el Sáhara. Pero los dirigentes polisarios decidieron no dar opción a sus adversarios y aprovecharon el vacío jurídico que significaba la salida de la metrópoli para proclamar, la noche del 27 al 28 de febrero de 1976, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
Sin embargo, tras la proclamación de la RASD, la evolución de la guerra siguió su curso y el Frente Polisario continuó haciendo frente a los dos ejércitos ocupantes, el marroquí y el mauritano, que habían invadido el Sáhara Occidental por el norte y el sur respectivamente.
Por otro lado, Hasán II, rey de Marruecos, y Mojtar uld Dadah, presidente de Mauritania, llegaron a un acuerdo para repartirse el Sáhara Occidental con el Tratado de Rabat, firmado el 14 de abril de 1976 por el ministro marroquí de Exteriores, Ahmed Laraki, y su homólogo mauritano, Hamdi Uld Meknass. En el convenio, que fue ratificado el 10 de noviembre de ese mismo año, se estipulaba que Marruecos se quedaba con dos terceras partes del antiguo Sáhara español, unos 336.700 kilómetros cuadrados, mientras que el tercio restante sería para Mauritania.
Según el primer artículo del tratado, las dos partes contratantes convenían de común acuerdo que “la frontera estatal establecida entre la República Islámica de Mauritania y el Reino de Marruecos se halla definida por la línea recta que parte del punto de intersección de la costa atlántica con el paralelo 24º norte” y que seguía en dirección sureste hasta llegar a la frontera real mauritana, partiendo en dos, de esta manera, el territorio del Sáhara Occidental.

Pero el régimen de Uld Dadah no disponía de fuerzas suficientes para sostener por más tiempo la guerra de guerrillas con la que el Frente Polisario estaba atenazando a su país y, si ya los lazos tribales entre mauritanos y saharauis habían convertido el conflicto en una guerra impopular, la terrible bancarrota económica a la que se había sumido Mauritania propició una crisis gubernamental con la que no se pudo evitar que, finalmente, el 10 de julio de 1978, el presidente Uld Dadah fuera destituido de su cargo por un golpe de Estado dirigido por el teniente coronel Mustafá uld Mohamed Salek, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, que se puso como objetivo sacar a Mauritania de la guerra con los saharauis.
Un Comité Militar de Recuperación Nacional (CMRN) compuesto por 18 miembros, todos ellos militares, se hizo cargo del país y llegaría a un acuerdo con el Polisario, quien unilateralmente declaró, el 12 de julio, un alto el fuego con los mauritanos como gesto de buena voluntad. Para los saharauis, el mauritano era un pueblo hermano a quien ahora se le ofrecía la posibilidad de la paz para que pudiera resarcirse de la invasión militar protagonizada por el anterior régimen.
Por su parte, el CMRN quería restablecer relaciones con Argelia, pero también pretendía mantener sus vínculos tanto con Marruecos como con Francia, un difícil equilibrio de alianzas que el nuevo ejecutivo en Nuakchot trataría por todos los medios de hacer posible.
1979 comenzó con más crisis económica para Mauritania y un autogolpe de Estado del propio Mustafá uld Mohamed Salek el 20 de marzo para hacerse, a través del CMRN, plenipotenciario en la gobernabilidad del país. El 6 de abril, otro golpe de Estado sustituiría el CMRN por el Comité Militar de Salvación Nacional (CMSN), con el teniente coronel Ahmed uld Bouceif al frente.
Bouceif mantuvo las negociaciones con los polisarios y se disponía a conceder a los saharauis la autodeterminación en la zona del Sáhara que había estado ocupando Mauritania hasta entonces, pero cuando se iba a celebrar en Trípoli la reunión entre el Polisario y una delegación mauritana para tratar el acuerdo, esta no se presentó al encuentro. Al día siguiente, Bouceif se estrelló en un avión cerca de Dakar en extrañas circunstancias.
El CMSN puso entonces al frente del Gobierno al también teniente coronel Mohamed Juna uld Haidala, un hombre emparentado con tribus saharauis y que declararía que Mauritania finalizaba la guerra fratricida e injusta en el Sáhara Occidental y que su país ya no tendría ninguna reivindicación sobre el territorio.
Finalmente, el acuerdo de paz se firmaría el 5 de agosto de 1979 en Argel, ante la presencia de varios ministros argelinos, entre el teniente coronel Ahmed Salem uld Sidi como vicepresidente mauritano y, por la parte saharaui, una delegación encabezada por Bachir uld Mustafá uld Sayed, hermano de Luali, fundador del Frente Polisario y muerto en combate el 9 de junio de 1976 mientras ejercía como primer presidente de la República Árabe Saharaui Democrática.
En el acuerdo de paz entre Mauritania y el Frente Polisario de 1979, se hacía mención explícita al respeto escrupuloso de los principios de la ONU y la Organización para la Unidad Africana (OUA) y Mauritania no sólo declaraba el abandono de sus reivindicaciones territoriales sobre el Sáhara Occidental, sino que también reconocía los “plenos derechos nacionales” del pueblo saharaui y del Frente Polisario como su legítimo representante.
El Frente Polisario liberaría hasta el último de los 665 prisioneros mauritanos que había capturado hasta entonces desde el inicio de la guerra. Por su parte, el Gobierno mauritano no pudo liberar los 220 prisioneros saharauis, puesto que 14 de ellos murieron en el cautiverio. El resto de presos sí pudo ser puesto en libertad tras la firma del acuerdo.
Mauritania abandonó Dajla y el resto del territorio del Sáhara Occidental que había estado ocupando hasta entonces, excepto la ciudad de La Güera, donde dejó un contingente militar acordado en el tratado de paz para mantener la seguridad de la ciudad de Nuadibú, cuyo control le resultaba imprescindible por ser el puerto a donde arribaba el llamado Tren del Hierro desde Zuerat.

Marruecos, por su parte, ocupó el territorio saharaui que había dejado Mauritania, una zona que esta había llamado Tiris el Garbía, y se lo anexionó el 11 de agosto del mismo año, es decir 6 días después de la firma del acuerdo de paz entre mauritanos y saharauis. Ese día, el ejército marroquí tomó el control de Dajla, antigua Villa Cisneros, donde se presentó enseguida el coronel Dlimi, quien organizó manifestaciones obligadas en favor de la marroquinidad del Sáhara y envió forzosamente 16 representantes de las tribus sureñas saharauis a Rabat para que fueran obligados a jurar fidelidad a Hasán II. Marruecos utilizaría este juramento para anexionarse la región, una nueva provincia que llamaría Uad Dahab, “Río de Oro”.
Mauritania se declaró entonces neutral en el conflicto, pero, temiendo el acercamiento de Marruecos a sus fronteras, envió, el 18 de agosto, una carta al secretario general de la ONU pidiendo que se respetase su integridad territorial.
El Gobierno mauritano no cumplió con el compromiso de entregar a los saharauis el territorio que había estado ocupando Mauritania hasta la firma del acuerdo; sin embargo, el país defendería, a partir de entonces, la causa del pueblo saharaui en los foros internacionales y llegaría a reconocer diplomáticamente como Estado a la RASD el 27 de febrero de 1984.
La OUA iniciaría, también a partir de entonces, una labor muy efectiva de reconocimiento en favor de la república saharaui y esta llegaría a ser aceptada también como miembro de pleno derecho de la organización ese mismo año 1980 [1].
Por su parte, Marruecos continúa, a día de hoy, ocupando ilegalmente el territorio del Sáhara Occidental a pesar de haber transcurrido medio siglo desde la Marcha Verde y de que, durante todo este tiempo, todas las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental han estado reafirmando, y siguen haciéndolo, que cualquier solución al conflicto debe pasar necesariamente por el ejercicio del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Aquella guerra de resistencia entre el Polisario y los dos países ocupantes duró hasta 1979 con Mauritania y hasta 1991 con los marroquíes, pero, tras un proceso de paz fracasado, los saharauis enfrentan actualmente, y desde noviembre de 2020, su segunda guerra de liberación contra Marruecos.
Nota:
[1] La Organización para la Unidad Africana (OUA) fue reemplazada, en 2001, por la Unión Africana, de la que la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es miembro fundador.
Lluís Rodríguez Capdevila (Barcelona, 1974) es diplomado en el postgrado Comunicació dels Conflictes i la Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). También es director del documental Saharauis, entre la ocupación y el exilio (2010) y autor de la exposición fotográfica itinerante Saharauis, imágenes de un pueblo en el olvido. Con Una vida junto al Polisario (2022), ha decidido adentrarse en el ámbito literario para descubrir las principales claves que explican el conflicto del Sáhara Occidental desde que España abandonó el territorio entre 1975 y 1976.
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