Vinculan el apagón del 28A a la privatización y la falta de inversión en el sector eléctrico

El investigador del CSIC Antonio Turiel pone el foco en la fragilidad de un sistema eléctrico privatizado y sometido a las dinámicas del libre mercado.

Por Joan Balfegó | 5/05/2025

El 28 de abril, España sufrió un apagón masivo sin precedentes que dejó a millones de personas sin electricidad, paralizó el transporte, afectó las telecomunicaciones y sumió al país en el caos durante varias horas. Este evento, descrito como el mayor colapso eléctrico en la historia reciente de la Península Ibérica, ha desatado un intenso debate sobre las causas y responsabilidades. Entre las voces más críticas destaca la del investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Antonio Turiel, doctor en Física Teórica y experto en recursos energéticos, quien señala a la privatización de la red eléctrica y la lógica del libre mercado como los principales desencadenantes de esta crisis.

Falta de inversión y mantenimiento: una ‘irresponsabilidad criminal’

Turiel, conocido por sus advertencias sobre la fragilidad del sistema eléctrico español, ha calificado el apagón como el resultado de una ‘irresponsabilidad criminal’ por parte de las grandes compañías eléctricas. Según el científico, el colapso del 28 de abril no fue un evento imprevisto, sino la consecuencia de años de negligencia en la inversión y el mantenimiento de la red eléctrica. En entrevistas con medios como Público, Antena 3 y Canal Red, Turiel explicó que la red eléctrica española es ‘inestable’ debido a la integración masiva de energías renovables, como la fotovoltaica, sin los necesarios sistemas de estabilización.

Antonio Turiel, doctor en Física Teórica e investigador del CSIC.

El investigador argumenta que, aunque las energías renovables son esenciales para la transición energética, su implementación ha sido ‘descontrolada’ y ‘low cost’. La normativa europea y española obliga desde 2022 a que las nuevas plantas renovables incluyan sistemas de estabilización, como inversores o baterías, para mitigar las fluctuaciones en la red. Sin embargo, muchas instalaciones anteriores a esta fecha carecen de estos dispositivos, lo que aumenta la vulnerabilidad del sistema. Turiel subraya que estos sistemas ‘son caros, pero imprescindibles’, y acusa a las eléctricas de no haber invertido en ellos para maximizar beneficios a corto plazo.

Un ejemplo claro de esta negligencia, según Turiel, fue la decisión de las compañías de mantener apagadas las centrales de gas de ciclo combinado el día del apagón. Estas centrales, que podrían haber compensado las fluctuaciones de la producción fotovoltaica, estaban inactivas porque el precio de la electricidad en el mercado mayorista era cero, lo que las hacía poco rentables. ‘Media hora antes del apagón ya había señales claras de inestabilidad en el sistema, pero no se activaron las centrales porque no generaban suficiente beneficio’, denunció Turiel, calificando esta decisión como una ‘imprudencia increíble’.

La red eléctrica: un sistema ‘caótico’ sometido al libre mercado

Turiel no solo critica la falta de inversión técnica, sino que apunta a un problema estructural más profundo: la privatización de la red eléctrica y su sometimiento a las leyes del libre mercado. En su opinión, la generación y distribución de electricidad, al ser un servicio esencial, no debería estar regulada por la lógica de la maximización de beneficios, sino gestionada como un servicio público. ‘Cuando intentas hacer negocio con un servicio fundamental, te pasa esto’, afirmó en una entrevista con El Independiente.

El investigador sostiene que la red eléctrica española se ha vuelto ‘caótica’ debido a la desregulación y la prioridad dada a los intereses corporativos sobre la estabilidad del sistema. La dependencia del mercado mayorista, donde los precios fluctúan drásticamente, ha llevado a las eléctricas a priorizar la rentabilidad inmediata sobre la resiliencia de la red. Por ejemplo, el día del apagón, la producción fotovoltaica representaba casi el 60% del total, pero la falta de sistemas de estabilización y la inactividad de las centrales de gas provocaron una caída en cascada cuando se produjo una sobrecarga en la red.

Turiel también desmiente la narrativa de que las energías renovables son las culpables del colapso. ‘El problema no son las renovables, quien diga eso no dice la verdad’, recalcó en Naiz. En cambio, señala que el modelo de implantación, impulsado por intereses corporativos y sin una planificación adecuada, ha dejado la red expuesta a perturbaciones. Propone soluciones como la renacionalización de la red eléctrica, una mayor inversión en baterías y sistemas de almacenamiento, y una regulación más estricta para garantizar que las eléctricas asuman los costes de estabilización.

Un problema conocido y evitable

El científico del CSIC lleva años alertando sobre la posibilidad de un apagón masivo, citando incidentes previos como el del 8 de enero de 2021, cuando Europa estuvo a punto de sufrir un colapso eléctrico similar debido a problemas de sincronización. En España, el año pasado se activaron cinco veces los sistemas de respuesta activa de la demanda, que implican apagar industrias enteras para evitar un apagón. Estos antecedentes, según Turiel, demuestran que las autoridades y las eléctricas eran conscientes de la fragilidad del sistema, pero no actuaron para prevenirla.

Turiel también contradice la versión oficial del Gobierno, que calificó el apagón como un evento repentino. Según el investigador, las fluctuaciones peligrosas en la frecuencia de la red eran evidentes desde las 10 de la mañana del 28 de abril, y a las 12:22 horas ‘se estuvo a punto de tirar la red’. La falta de respuesta ante estas señales de alarma, combinada con la inactividad de las centrales de gas, precipitó el colapso a las 12:33 horas.

Hacia un sistema eléctrico público

El apagón del 28 de abril ha reavivado el debate sobre la necesidad de reformar el sistema eléctrico español. Turiel aboga por un modelo en el que la generación y distribución de electricidad sean gestionadas como un servicio público, con una planificación que priorice la estabilidad y la resiliencia sobre los beneficios privados. Propone medidas concretas, como acelerar las interconexiones con Francia, invertir en sistemas de almacenamiento y obligar a las eléctricas a mantener operativas las centrales de gas de ciclo combinado como respaldo.

Las críticas de Antonio Turiel al apagón del 28 de abril ponen el foco en la fragilidad de un sistema eléctrico privatizado y sometido a las dinámicas del libre mercado. Su análisis técnico, respaldado por años de advertencias, señala la falta de inversión en sistemas de estabilización y la priorización de beneficios corporativos como las causas principales del colapso. La propuesta de Turiel de renacionalizar la red eléctrica y adoptar un modelo más regulado y sostenible plantea un desafío a las políticas actuales, invitando a repensar cómo garantizar un suministro eléctrico seguro y equitativo en un contexto de transición energética.

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