Una crítica al ‘Socialismo del Siglo XXI’ como reencarnación de viejas ideas antimarxistas

Alejandro Ríos ve en este concepto una reedición de viejas ideas antimarxistas: el reformismo, el revisionismo y la pretensión de construir el socialismo dentro del capitalismo.

Por David Hurtado | 20/10/2026

En 2009, cuando la llamada “marea rosa” latinoamericana estaba en pleno auge, la Editorial Templando El Acero —especializada en textos de orientación marxista-leninista y con sede en Pamplona— publicó un breve volumen de Alejandro Ríos titulado Socialismo del Siglo XXI. Nueva Teorización de Viejas Ideas Antimarxistas. El libro se propuso desmontar, desde la óptica del socialismo científico, el andamiaje teórico que sustentaba las propuestas de Heinz Dieterich, Hugo Chávez, Rafael Correa y otros promotores de esa fórmula.

El autor y el contexto político

Alejandro Ríos forma parte del Movimiento Popular Democrático (MPD), el frente legal del Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador (PCMLE), una de las organizaciones comunistas más ortodoxas y de línea anti-revisionista del continente. El PCMLE, fundado en 1964 tras la ruptura con el Partido Comunista tradicional por su conciliación con el revisionismo, ha mantenido una posición de crítica radical a los proyectos que no rompen con el capitalismo. El libro refleja esa línea: confrontación teórica clara combinada con una táctica flexible. El propio MPD apoyó al gobierno de Rafael Correa en la medida en que golpeaba a la oligarquía y al imperialismo, evitando el sectarismo, pero sin renunciar a la crítica de fondo a sus postulados ideológicos.

El objeto de la crítica

El “Socialismo del Siglo XXI”, formulado originalmente por el sociólogo alemán Heinz Dieterich Steffan en 1996 y popularizado por Hugo Chávez a partir de su discurso en el Foro Social Mundial de 2005, se presentaba como la superación tanto del capitalismo neoliberal como del “socialismo real” del siglo XX. Sus pilares —democracia participativa y protagónica, economía de equivalencias basada en el valor-trabajo, desarrollismo democrático regional y organizaciones de base— prometían un socialismo sin los supuestos “errores” del estatismo soviético.

Ríos y la tradición que representa ven en este constructo una reedición de viejas ideas antimarxistas: el reformismo, el revisionismo y la pretensión de construir el socialismo dentro del capitalismo, ahora revestidas de retórica bolivariana, participativa y latinoamericanista.

Principales argumentos

Según la síntesis disponible de la obra y de textos afines del PCMLE, la crítica central es clara: El Socialismo del Siglo XXI defiende llegar al socialismo mediante medidas superestructurales (cambios institucionales, participativos, de “buen vivir”) sin transformar la base económica. Afirma que es posible construirlo manteniendo el mercado y la propiedad privada. Esto se opone frontalmente a lo defendido por Marx y Lenin, para quienes el socialismo exige la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y la instauración de la propiedad social, lo que solo es posible mediante una revolución obrera que destruya el poder político de la burguesía e implemente un nuevo sistema económico donde predomine la propiedad pública.

El Socialismo del Siglo XXI niega o relativiza la validez universal del marxismo-leninismo como teoría científica de la clase obrera, presentándolo como superado o inadecuado para el siglo XXI. En su lugar, se apoya en ideas liberales, independentistas o bolivarianas del siglo XIX que no contemplan la superación del modo de producción capitalista.

La “democracia participativa” y la idea de un “Estado no clasista” se presentan como alternativas a la dictadura del proletariado. Desde la perspectiva de Ríos, esto desconoce el carácter de clase del Estado y la necesidad de que la clase obrera, aliada con el campesinado y los sectores populares, ejerza el poder político para impedir la restauración capitalista.

Innovaciones como la “economía de equivalencias” no resuelven el problema central: las relaciones de producción capitalistas basadas en la extracción de plusvalía. Mientras persista la propiedad privada, el mercado y la lógica de la acumulación, no hay socialismo. En suma, se trata de una “nueva teorización de viejas ideas antimarxistas”: el viejo reformismo de Bernstein y Kautsky, el posibilismo y el “socialismo sin revolución”, adaptados a las condiciones latinoamericanas de principios del siglo XXI.

Significado y vigencia

El libro de Ríos se inscribe en una corriente más amplia de crítica marxista-leninista al “progresismo” de la marea rosa. Mientras amplios sectores de la izquierda saludaban estos gobiernos, organizaciones como el PCMLE y otras del ámbito del CIPOML advertían que estos proyectos no superaban el capitalismo y, en muchos casos, terminaban gestionándolo con retórica socialista. Las crisis posteriores en Venezuela, el estancamiento de reformas estructurales en otros países y los giros de varios de estos gobiernos parecen confirmar esa advertencia.

Publicado como herramienta de combate ideológico más que como tratado académico exhaustivo, Socialismo del Siglo XXI. Nueva Teorización de Viejas Ideas Antimarxistas recuerda una distinción que sigue siendo relevante: no toda bandera roja, discurso anticapitalista o invocación al “buen vivir” equivale, en los hechos, al socialismo científico. En un momento en que el debate sobre las alternativas al capitalismo vuelve a estar sobre la mesa, la crítica contenida en este breve volumen de Alejandro Ríos conserva plena actualidad.

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