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El cofundador de ‘Rolling Loud’, el mayor festival de rap del mundo, habla sobre la causa de su pueblo y su interés por dar visibilidad a artistas saharauis en escenarios internacionales.
Por Héctor Bujari Santorum | 1/01/2026
Tariq Cherif ha construido Rolling Loud, un referente global del hip hop donde decenas de miles de jóvenes se reúnen cada año para celebrar la música.
Empresario y cofundador del festival más influyente del género, Cherif también representa a una diáspora saharaui: hijo de padre saharaui y madre estadounidense, ha vivido en Estados Unidos.
En esta entrevista, habla abiertamente sobre la situación de su pueblo, la realpolitik que mantiene al Sáhara ocupado y cómo su plataforma, capaz de movilizar a las mayores estrellas del hip hop, podría servir para dar visibilidad a la causa.
Bueno, Tariq, primero que nada muchas gracias por estar con nosotros aquí en esta entrevista. Quisiera empezar preguntándote sobre tus raíces y de dónde vienes. ¿Cómo ves tu identidad como alguien que es tanto saharaui como estadounidense?
Bueno, soy mitad saharaui y mitad estadounidense. Mi padre es saharaui, nacido en Villa Cisneros, o Dajla, y mi madre es estadounidense. Yo nací en Estados Unidos y he vivido allí toda mi vida, pero he visitado los campamentos varias veces y también pasé mucho tiempo en España con primos saharauis. Así que, me siento mitad y mitad.
¿Cómo fue esa experiencia visitando los campamentos?
Al principio era muy divertido cuando tenía 5 años, no pensaba mucho en lo malo que es la situación. Pero cuando tuve más años y regresé ahí, es cuando realmente me dio mucha lástima tener familia y mi gente; la mitad de mi sangre está ahí, viviendo una vida que es subhumana. Es una desgracia cómo viven allí en los campamentos. Y aun con esa situación, todavía viven con alegría y esperanza, y todavía están sonriendo y riendo. Los niños lo pasan bien jugando a fútbol, y todo eso, mientras que están en los campamentos.
No es algo bueno. En algunos de los campamentos no hay un hueco en el suelo para hacer tus necesidades; caminas al desierto, te haces un hueco y vas al baño. En otros campamentos sí tienes un tipo de baño, pero no es tan bueno. Viendo eso me da lástima, y me ha hecho querer hacer algo para ayudar, pero no es fácil.
Mi madre era periodista, ahora es doctora. Siguió yendo a la escuela cuando era joven, pero antes de eso ella era periodista. Mis padres se conocieron porque ella estaba allí y se enteró del problema del Sáhara Occidental y Marruecos, y empezó a escribir sobre eso. Intentó luchar por los derechos de los saharauis, hablando en Naciones Unidas y todo eso…
Yo me crie en esa época de la vida de mi madre, siempre yendo a Naciones Unidas con ella, protestando en la Casa Blanca de Estados Unidos. Ella tuvo una fundación que se llamaba “Sahara Fund”, fuimos a los campamentos a hacer diferentes misiones, intentando hacer alguna diferencia, pero… si no tienes algún tipo de poder para hacer que Marruecos se vaya, no hay mucha diferencia que se pueda hacer.
¿Cómo viviste la decisión de Trump sobre el tema del Sáhara Occidental?
Cuando vi eso, me lastimé mucho. Antes de eso, la posición de los Estados Unidos no era así, y me pareció muy raro. Pensaba: ¿por qué? ¿Qué tipo de relación tiene Marruecos con Trump y Estados Unidos que da este resultado? Ahora entiendo que está muy involucrada la situación entre Israel y Palestina. Todo está conectado.
Era un trato: Marruecos se puso al lado de Israel, y Estados Unidos, en cambio, fue decir que el Sáhara era de Marruecos. Lo vi como cuando la gente poderosa se pone a hacer negocios. Es como: “tú haces esto, yo hago esto”, y trato. Eso no es la ley internacional, pero es una señal de poder, y Estados Unidos es poderoso.
La única cosa que pienso es: no importa, importa, pero por la ley no importa lo que dice Estados Unidos sobre el Sáhara, pero sí importa. ¿Me entiendes? No me gustó para nada. No es que algún presidente antes de Trump fuera mejor para el Sáhara; ninguno ha sido bueno para el Sáhara. Nadie ha hecho nada, nadie ha dicho: “Marruecos, tienes que irte, o no te vamos a apoyar con esto”, nada de eso ha pasado nunca. Demócrata o republicano, no importa.
Y lo mismo con Israel y Palestina: demócrata o republicano, no importa. Todos están con Israel. Es lo mismo, todo está conectado. Me da lástima.
¿Cómo sientes esa responsabilidad personal o moral a la hora de hablar de la causa saharaui a través de tu plataforma?
Cuando era niño, no quería hacer nada de negocios; yo quería ser político, o alguien que lucha por los derechos de los seres humanos, algo así. A los 20 años, mi novia se embarazó, ahora tenemos varios hijos, pero iba a ser nuestro primer hijo, eso pasó, y me di cuenta de que en la vida hay que tener dinero, poder y plataforma para poder hacer cambios en el mundo. También tuve que hacer dinero para mi hijo.
Yo había ido a los campamentos a los 19 años. No he ido desde entonces. A los 20, se embarazó mi novia y tuve que trabajar. He mantenido en mente que cuando tenga dinero, plataforma y recursos para poder hacer algo más que solo ir a los campamentos y ayudar a unas pocas personas, voy a hacer algo.
Ahora han pasado 15 años. Tengo mucho más dinero, pero no tengo suficiente para pagar a Marruecos para que se vaya. Yo lo veo así; hay que hacer un trato con ellos, tiene que ser dinero o un cambio de poder. Algo tiene que pasar, alguna presión de que alguien les va a dañar o quitar algo, o hay que pagarles de alguna forma, billones de dólares, eso no lo tengo.
Pero ya que estoy un poco más estable, con recursos, dinero y una plataforma, ahora me estoy involucrando en intentar hacer algo. Estoy colaborando con una organización que se llama Estados Unidos por el Sahara, y también debajo de eso, está Artistas por el Sahara, y estamos trabajando en proyectos para dar más enfoque a la causa.
La mayoría de la gente fuera del norte de África, España y quizás un poco en Francia no sabe del Sáhara. En Estados Unidos, nadie sabe del Sahara. Si yo le digo a alguien que soy saharaui del noroeste de África, me preguntan si soy marroquí, y no, no soy marroquí.
¿Cómo reacciona la gente de la industria del hip hop cuando les cuentas de esto?
Es lo mismo, no saben nada, se enteran, y como tienen, algunos dicen “¿esto es Marruecos?” Les digo que no, que es el Sahara, que desde el 75 ha habido guerra, conflicto, todo esto. Y la ley dice que es el Sahara. Me miran y me dicen cosas como “supe que solo no eras un blanco americano”, lo dicen como chiste, que sabían que no era eso, pero… pienso que les parece tan distante y no lo han visto que no lo creen.
Mucha gente, cuando hay problemas en el mundo y no lo ven con sus propios ojos, te escucha, hay un poco de empatía, pero después tienen una notificación en su teléfono, están pensando en otra cosa y siguen con su vida. Creo que con cualquier problema en el mundo ahora, eso es algo contra lo que hay que luchar. La gente tiene tantas cosas que roban su atención, que hacer que alguien se enfoque en cualquier problema en el mundo es muy difícil. Otra vez, por eso pienso que no va a cambiar el problema, hasta que Marruecos se beneficie. Ahora mismo, ¿por qué se van a ir? Tienen que tener razones, de que algo malo les va a pasar o algo bueno les va a pasar, sino no se van a ir.
Totalmente, es muy complicado, la verdad.
¿Sabes qué? Yo no lo veo complicado, es simple, pero quién, a quién le importa y tiene los recursos o el poder para hacer el trato, va a tener que ser algún tipo de trato. Lo veo muy simple, pero es difícil.
Tenía una parte dedicada a cultura, música y tradiciones. Primero, ¿mantienes hoy en día alguna costumbre saharaui en tu vida diaria, como la comida, la música o la familia? Me refiero más al tema de las celebraciones.
La realidad es que no, no bebo té. Me gusta beber té de vez en cuando, pero no hago el ritual o la costumbre de tomar té saharaui, no hago eso. Vivo una vida casi 100 por ciento americana, eso es la verdad. Mi padre se fue cuando tuve 3 años; me crió mi madre. Mi padre ahora vive en Mauritania, pero mi madre sí me crió honrando las costumbres saharauis y musulmanas. Yo no podía comer cerdo, aunque ahora sí lo como de vez en cuando.
El tema de la música saharaui, ¿qué opinas? ¿Hay algo que te llame la atención, algún sonido, algún mensaje, alguna cosa?
Mi madre me ha enseñado un rapero saharaui, y bueno, las costumbres de cómo Yahuti Sahara, o Adelaila, y cosas así, como… bueno, me gusta, pero yo trabajo en un espacio de música un poco diferente.
Claro, pero dentro de esos artistas, ¿hay alguno que te guste, sigas, o te llame más la atención?
Creo que hay bastantes de los que no me he enterado todavía. Eso es una de las cosas que quiero hacer: encontrar a artistas saharauis y ayudar a que su música sea escuchada por más gente. Si está en árabe es difícil, pero en español o inglés, en mi mundo, es más fácil hacer promoción de música que está en inglés.
Hay varios artistas que cantan en español cuya música se toca en todo el mundo, tan grandes como Bad Bunny; hay raperos en España como Morad, Beny JL. La música hispana sí puede llegar a Estados Unidos y mucha gente, pero solo lo van a entender los que hablan español.
Si pudiera hacer un rapero saharaui que pudiera rapear o cantar en varios idiomas y hacer música que a la gente le guste, podría darle mucha atención al tema.
O sea, que te gustaría a futuro poder seguir ese tema de los artistas saharauis y verlos en escenarios grandes.
Sí, pero es difícil. Tener fanáticos no es fácil. Una cosa es hacer una canción, otra cosa es hacer una canción buena, y otra cosa es hacer una canción estupenda. Y después de tenerla, hay que hacer que el mundo la oiga; es un trabajo duro. Es parte de lo que hago por trabajo.
Pero lo que hago más que nada es producir conciertos. Pero sí trabajo con artistas también, y eso es muy difícil. Es como una magia: las estrellas se tienen que alinear de una forma, todo tiene que ir bien para que la gente escuche una canción.
¿Tienes algún mensaje para los jóvenes saharauis que sueñan con crear y expresarse en el tema de la música?
Creo que hoy en día las barreras entre tener una idea de canción y crearla son lo más bajo que ha sido nunca en la historia de la música grabada. En esa historia, antes tenías que ir a un estudio, pagar a varias personas para hacer la canción, la música, el micrófono… Ahora se puede hacer todo con el teléfono.
Hay aplicaciones como BandLab u otras aplicaciones que puedes usar con auriculares con micrófono y hacer la canción en el teléfono. Les digo a los jóvenes saharauis con interés en crear música que usen los recursos que tienen. Nunca se sabe lo que puede pasar. Que no piensen que no pueden hacerlo. Si tienen un smartphone, se puede hacer.
¿Cómo surgió el tema de Rolling Loud y qué desafíos enfrentasteis al empezar?
Mi socio y yo empezamos produciendo conciertos pequeños en 2010. No se llamaba Rolling Loud. Pagábamos a un rapero en un club o lo que fuera, vendíamos las entradas y eso era el negocio. Hicimos pocos conciertos, y después más y más, y llegó a un nivel en que, después de 5 años de eso, ya teníamos mucha experiencia produciendo conciertos.
Tuvimos el pensamiento de que teníamos mucha gente viniendo a nuestros conciertos. En la música rap hay diferentes subgéneros, rap más sobre las palabras, lírico, consciente, y hay rap más como trap, chocando, o moshpit. Hay diferentes tipos. En cada uno hay diferentes artistas. Produciendo los diferentes conciertos, hemos visto que en cada subgénero veíamos a las mismas personas en los conciertos de los artistas del mismo subgénero, y aún había un grupo de chicos que iba a los conciertos de todos los subgéneros.
Y pensamos, ¿por qué no poner a todos los artistas en un concierto, cobrar un poco más y vender más entradas? La idea es que a cada fanático de cada subgénero le tenían que gustar al menos 5 artistas del festival. Si a ti te gusta un subgénero y a tu amigo otro, hay 5 artistas que tú quieres ver y tu amigo tiene otros 5 que él o ella quiere ver. Entre los dos tenéis 10 artistas que quieren ver. Yo te voy a ir a estos 5, pero te voy a traer a ti a estos, y después tú me vas a traer a los que te gustan a ti, y vamos a encontrar nueva música juntos, o verla y entenderla más.
A veces escuchas algo y no lo entiendes, pero cuando ves a miles de personas saltando y gritando las palabras o lo que sea, lo entiendes más. Así que, bueno, esa era la idea. Lo empezamos en 2015 en Miami y para nosotros era nuestro concierto más grande en ese momento. Eran 6000 personas. Ahora, en estos días, Rolling Loud, lo más pequeño son 30.000 personas cada día, y lo más grande es como 100.000 personas.
Bueno, y sobre los desafíos, al principio perdimos dinero, aprendiendo a cómo trabajar con todos los departamentos, como la seguridad, servicios médicos, producción y todo lo logístico. Hay muchas cosas que hacer para producir un festival, un festival grande, y también de rap.
El gobierno y la policía tienen un pensamiento de que con rap traes problemas, y bueno, nosotros hemos luchado mucho para enseñar que ese no es el caso. Seguro que hemos tenido problemas, pero gracias a Dios ha sido bastante bueno para nosotros.
En todo este tiempo que llevas, desde los primeros conciertos hasta ahora con Rolling Loud, ¿tienes algún momento o recuerdo especial de todo eso?
Algunos sí. Como en 2017, traje a mi abuela y la traje al escenario. Y enfrente de toda la gente dije: esta es mi abuela. Hay que saber que antes de hacer los conciertos, en el bachillerato, yo hice fiestas en la casa de mi abuela con bastantes chicos, alcohol, solo fiesta. Ella nos dejaba hacer eso, ella estaba ahí. Y eran fiestas locas, ya sabes, como hacen los chicos.
La idea de Rolling Loud la creamos en su casa. Yo he pasado mucho tiempo en casa de mi abuela, ella siempre me apoyaba. No entendía lo que estaba haciendo, pero sabía que estaba haciendo algo. Así que la llevé al escenario, dije que era mi abuela y toda la gente empezó a gritar “grandma, grandma, grandma”. Ese es un momento especial para mí.
También hemos tenido a artistas que se han muerto, como un buen amigo mío que era XXXTENTACION. La última vez que cantó en Rolling Loud fue un mes antes de morir, fue la última vez que cantó. Estando ahí mirándole, él no estaba en el festival ese año, no era uno de los artistas programados para cantar, pero éramos amigos y yo quería que estuviera en el festival. Pero él dijo que esa vez no lo iba a hacer porque estaba trabajando en otra cosa, que lo haría la próxima.
Uno o dos días antes me estaba llamando diciendo que quería venir. Le dije que viniera, que haríamos algo. Y cuando estaba ahí, veíamos el itinerario, viendo a qué hora podía ir él, y lo pusimos entre Rick Ross y 21 Savage o algo así. Solo hizo 10 minutos, pero eran 10 minutos eléctricos. Vimos lo grande que era su música. Es un momento bonito que nunca se me va a olvidar.
Para concluir, ¿te gustaría añadir alguna cosa más a lo que hemos hablado, dar algún mensaje a la gente, a los saharauis?
Como he dicho, soy mitad saharaui. Esa es mi gente y quiero que sepan que tienen a personas fuera de los campamentos. Si están leyendo o viendo esto, hablo de mí. Tienen a una persona a la que le importa lo que está pasando, que quiere hacer un cambio. Sé que es difícil y no sé cómo lo vamos a lograr, pero me importa mucho y estoy haciendo lo que puedo para hacer un cambio.
No sé cómo lo vamos a lograr, pero que mantengan la confianza, que sigan rezando, viviendo y marchando adelante. Un día el Sahara será libre.
Podéis ver la entrevista íntegra a Tariq Cherif aquí.
Bonita entrevista y los saharauis vivieran donde vivieran nunca olvidan de donde vienen,por tus venas corre sangre beduina y por eso amas a tu tierra y a tu gente.VIVA EL SÁHARA LIBRE.