La biblioteca de May Sarton: una vida entre libros

Una cosa es conocer una obra a través de sus títulos y otra imaginar a la escritora acercándose físicamente a los libros que tenía en casa: subrayándolos, consultándolos, dejándolos sobre una mesa, volviendo a ellos años después.

Por Isabel Durán Báez | 4/10/2026

Más de 2.000 volúmenes de la biblioteca personal de la escritora se conservan hoy en la Maine Women Writers Collection. Los libros que eligió conservar permiten acercarse a una mujer que hizo de la literatura, la independencia y la vida interior una forma de existencia.

Una biblioteca puede contar una vida de una manera que ninguna biografía consigue contar del todo. En sus estanterías quedan las lecturas que nos acompañaron, los autores a los que regresamos, los libros que llegaron en momentos determinados y aquellas páginas que, por alguna razón, nunca quisimos abandonar.

La biblioteca de May Sarton permite acercarse a ella precisamente desde ese lugar: no solo desde lo que escribió, sino también desde los libros que decidió conservar.
Nacida en Bélgica en 1912 y criada en Estados Unidos, Sarton fue poeta, novelista, memorialista y autora de diarios. Murió en 1995 dejando una obra extensa, escrita durante más de medio siglo y atravesada por algunos asuntos que regresan una y otra vez: la creación, el paso del tiempo, la amistad, el amor, la naturaleza y la experiencia de vivir a solas.

Pero hay otra manera de acercarse a ella: entrar en su biblioteca.

La Maine Women Writers Collection, perteneciente a la University of New England, conserva una parte muy importante de sus papeles y también más de 2.000 volúmenes de su biblioteca personal. Entre esos ejemplares se han conservado además distintos materiales que Sarton dejó entre sus páginas. La biblioteca deja así de ser únicamente un conjunto de libros para convertirse en una pieza más de su archivo personal.

Una escritora de muchos libros

Sarton escribió poesía desde muy joven, además de novelas, memorias, ensayos y diarios. Entre sus novelas se encuentran The Bridge of Years, Faithful Are the Wounds, The Small Room, Joanna and Ulysses, Mrs. Stevens Hears the Mermaids Singing, As We Are Now, A Reckoning, Anger y The Education of Harriet Hatfield. Su bibliografía incluye también numerosos libros de poesía y autobiografía.

Para quien quiera descubrirla hoy en español, además, existe una circunstancia especialmente interesante: su obra está viviendo una recuperación editorial.

En España, Gallo Nero ha desempeñado un papel fundamental en esta recuperación. La editorial publicó Anhelo de raíces, Diario de una soledad, La casa junto al mar, El señor peludo, Conocí un fénix. Retazos para una autobiografía, Sobre la escritura y, más recientemente, Final de partida. Diario de una soledad, publicado originalmente en 1973, fue uno de los libros que permitió al público español acercarse de forma más directa a la escritura íntima de Sarton. La edición española apareció en 2021 con traducción de Blanca Gago Domínguez.

Después llegarían La casa junto al mar, que recupera la experiencia de la escritora en su hogar de Maine, y Conocí un fénix, sus memorias sobre la infancia, la familia, el teatro y los comienzos de su trayectoria literaria.

En 2025 Gallo Nero publicó también Sobre la escritura, un libro en el que Sarton reflexiona sobre el oficio literario y sobre cuestiones relacionadas con la creación de poesía y narrativa.

Y en marzo de 2026 llegó Final de partida, el diario correspondiente a sus setenta y nueve años, otro volumen en el que la escritora observa la edad, la enfermedad, el trabajo cotidiano y la relación con la naturaleza.

La recuperación no termina ahí. Bamba Editorial publicó en 2024 Lo que somos ahora, una de sus novelas más conocidas, protagonizada por Caroline Spencer, una mujer que, tras sufrir un infarto, es trasladada a una residencia y comienza a escribir un diario como forma de resistencia frente al aislamiento y la pérdida de autonomía.

Y hay todavía una novedad editorial: Navona publicará en noviembre de 2026 La educación de Harriet Hatfield, novela originalmente publicada en 1989 y que llegará ahora por primera vez a esta nueva generación de lectores en castellano, también con traducción de Blanca Gago Domínguez.

Los libros que quedan dentro de los libros

Quizá por eso resulta tan sugerente pensar en la biblioteca de Sarton mientras leemos sus libros.

Una cosa es conocer una obra a través de sus títulos y otra imaginar a la escritora acercándose físicamente a los libros que tenía en casa: subrayándolos, consultándolos, dejándolos sobre una mesa, volviendo a ellos años después.

Los libros conservados en Maine permiten recuperar precisamente esa dimensión material de la lectura. No solo sabemos qué escribió Sarton. Podemos saber también que existió una lectora detrás de aquella escritora: una mujer rodeada de libros, interesada por otras voces y por las conversaciones silenciosas que se producen entre una obra y quien la lee.

Y quizá ahí esté una de las razones por las que su biblioteca resulta tan fascinante.

Porque May Sarton escribió muchísimo sobre la vida, pero su biblioteca permite observar cómo construyó parte de esa vida a través de la lectura.

Una habitación propia, llena de libros En Sarton, la casa nunca parece separarse completamente de la escritura. Los espacios domésticos, el jardín, las estaciones, las tareas cotidianas y las horas de trabajo forman parte de su literatura.

Sus libros españoles permiten recorrer buena parte de ese universo: las raíces y la memoria en Anhelo de raíces; la intimidad en Diario de una soledad; la casa y el paisaje en La casa junto al mar; la escritura en Sobre la escritura; la memoria en Conocí un fénix; la vejez en Final de partida y la ficción sobre el aislamiento y la dignidad en Lo que somos ahora.

Son libros diferentes, escritos en momentos diferentes, pero juntos permiten reconstruir una trayectoria literaria muy coherente.

Y, mientras esa obra continúa llegando a las librerías españolas, en Maine permanece aquella otra May Sarton: la mujer que dejó detrás de sí miles de libros.

Su biblioteca no explica por completo quién fue. Ninguna biblioteca puede hacerlo.

Pero entre sus estanterías queda algo parecido a una autobiografía silenciosa: una vida hecha de lecturas, escritura, casas, paisajes, amistades, pérdidas y horas de soledad.
Quizá por eso mirar una biblioteca sea también una forma de leer a una persona.

Y en el caso de May Sarton, hay mucho que leer.

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