Italia se une a la ola de protestas europeas por el coste de la vida: la CGIL convoca huelga general el 20 de noviembre

El sur de Europa está siendo escenario de grandes movilizaciones por el deterioro de los servicios públicos y el estancamiento de los salarios.

Por Anabel Castillo | 20/10/2026

Las protestas contra el alto coste de la vida, el estancamiento de los salarios y el deterioro de los servicios públicos se han extendido a Italia. El país sigue el curso de las movilizaciones populares que se registran en España, Portugal y Francia. El principal sindicato italiano, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), ha convocado una huelga general para el 20 de noviembre.

El anuncio lo realizó el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, el sábado 17 de octubre desde el escenario de la manifestación “La Via Maestra” en la Piazza del Popolo de Roma. Según el sindicato, participaron más de 100.000 personas, entre trabajadores, pensionistas, estudiantes, agricultores y otros colectivos.

La concentración romana reclamó salarios dignos, más inversión en sanidad, educación y vivienda asequible, una reforma fiscal más redistributiva y menos gasto militar. Landini relanzó la propuesta de un “contribución de solidaridad” del 1 % sobre patrimonios netos superiores a dos millones de euros, que según cálculos de la CGIL afectaría a unos 500.000 contribuyentes y podría recaudar alrededor de 25.000 millones de euros para destinar a servicios públicos y alquileres.

El 17 de octubre no fue solo día de protesta en Roma. En ciudades del norte como Milán, Turín y Bolonia se registraron enfrentamientos, barricadas, lanzamiento de objetos y detenciones. En Milán, la plaza del Duomo se convirtió en escenario de disturbios con heridos y decenas de detenidos (muchos de ellos menores). La primera ministra Giorgia Meloni condenó la violencia, recordando que “manifestarse es un derecho” pero “incendiar nuestras ciudades no lo es”.

Estas movilizaciones italianas se enmarcan en un patrón europeo. En Francia se produjeron algunas de las mayores concentraciones de los últimos años contra la pérdida de poder adquisitivo y el estado de los servicios públicos. En Portugal, la central sindical CGTP y colectivos por la vivienda convocaron marchas y acampadas por salarios y alquileres asequibles. En España, las protestas por la crisis de la vivienda y el coste de la vida llevan semanas ejerciendo presión.

El trasfondo económico explica el malestar. La inflación italiana se situó en torno al 4 % en septiembre, impulsada sobre todo por la energía. Los salarios contractuales crecen por debajo de los precios en varios periodos y los salarios reales siguen rezagados respecto a niveles anteriores a la reciente oleada inflacionaria, en un país que ya partía de un bajo crecimiento salarial a largo plazo comparado con Alemania o Francia.

La huelga del 20 de noviembre será, según fuentes sindicales, la quinta convocada por la CGIL en el marco de las leyes de presupuestos del Gobierno Meloni. El sindicato busca presionar para que los próximos presupuestos prioricen salarios, pensiones y servicios públicos frente a otras partidas.

Italia se suma así a un otoño de descontento social que recorre el sur de Europa, donde el encarecimiento de la vida cotidiana, la dificultad para acceder a vivienda y el deterioro de los servicios públicos alimentan una movilización que, de momento, no muestra signos de remitir.

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