La presión estadounidense no empuja necesariamente a Brasil hacia China. Lo empuja hacia una política de cobertura estratégica, diversificación y autonomía sectorial.
La Asociación Estratégica entre Brasil y Reino Unido comporta ejercicios militares conjuntos, desarrollo de doctrina de defensa compartida y cooperación en tecnología militar.
La estrategia de amenazas y sanciones podría resultar contraproducente para Washington. Brasil ha respondido con represalias y un giro acelerado hacia China, con inversiones que se duplicaron en 2024-2025 y superávits comerciales que amortiguan los impactos.
El capitalismo y su modo de producción basado en la acumulación infinita de capital no es reformable: la lucha climática y la lucha de clases son la misma lucha.
Durante años, Uribe y Bolsonaro fueron intocables. Hoy, enfrentan el espejo de sus propios métodos: una justicia que, aunque tardía, finalmente les cobra cuentas.